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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1992

Los programas minoritarios


La división actual de los estudios literarios universitarios en campos de especialización mezcla las tres soluciones. Los expertos inventaron la poética y la teoría de los géneros, los expresivistas nos legaron las literaturas nacionales y los períodos históricos, mientras que los excepcionalistas pusieron el acento sobre los genios y las obras maestras. Títulos de cursos como La novela de análisis, La literatura francesa del siglo XVII y Shakespeare conservan, cada uno, la memoria de uno de los enfoques. Sin embargo, el sistema actual de especialización en los estudios literarios sigue siendo inestable, por dos razones. Por un lado, no hay un consenso intelectual sobre el papel de esos enfoques: la influencia de cada uno sube y desaparece de manera incontrolable, acompañada de polémicas violentas y de compromisos vergonzantes. Por otro lado, en el estado en que las cosas se encuentran actualmente, con un número cada vez más grande de estudiantes y de lectores que llegan sin cesar a los mercados culturales, el aumento del surtido de textos exige igualmente nuevos métodos que apunten a dominar la multiplicidad. En otros términos, con el fin de atraer y de conservar a la masa de consumidores culturales (estudiantes y lectores), los proveedores de cultura deben crear periódicamente nuevos focos de interés intelectual.

La creación de nuevos campos de interés se lleva a cabo por la división de un terreno existente en varios terrenos más restringidos -así, los historiadores dividieron el Renacimiento en Renacimiento propiamente dicho, Manierismo y Barroco-, o bien, la fertilización de un campo de interés por otro; por ejemplo, las influencias sucesivas de la historia, de la lingüística y de la sociología sobre los estudios literarios. Cada vez que un nuevo ámbito se crea, tanto los programas universitarios como las casas editoriales se precipitan para incorporarlo en sus listas de opciones.

Como los críticos de derecha y de izquierda liberales lo han visto, en Estados Unidos y en Gran Bretaña, la última de estas fertilizaciones pone a los estudios literarios bajo el signo de la política radical. Una generación formada bajo la influencia de los ideales de la Nueva Izquierda de los años 1960, ideales sensibles al potencial revolucionario de las minorias étnicas y raciales, del tercer mundo, de las mujeres y de los estudiantes, intenta reformar la enseñanza de la literatura. Uno de los resultados de su influencia es la creación de los Programas interdisciplinarios minoritarios (segunda gran categoría de innovación universitaria), programas que estudian la historia y la cultura de los grupos humanos sometidos a la opresión; en particular, de las minorias raciales y sexuales, y de las mujeres. Al final de los años 1960, los primeros programas de este tipo fueron los Black Studies (Estudios de los negros), seguidos de cerca por los Women Studies (Estudios femeninos). Ya más cercanos a nosotros, observamos una verdadera florescencia de los Gay and Lesbian Studies (Estudios homosexuales). En general, estos programas están dirigidos a pequeños grupos de estudiantes y fomentan el espíritu de camarilla. A pesar de los esfuerzos frecuentemente asiduos de los responsables, pocos hombres se aventuran dentro de los cursos que ofrecen los Women Studies, pocos blancos estudian los temas negros, y pocos estudiantes no designados por el título del programa prueban los placeres de los Gay and Lesbian Studies.

Los women Studies, el más extendido de los programas interdisciplinarios minoritarios, toma en general bajo sus auspicios los cursos sobre temas femeninos ofrecidos por los departamentos tradicionales. En Princeton, por ejemplo, aparte de un curso para principiantes llamado Introducción al estudio de los sexos (Introduction to the Study of Gender) y un seminario con tema variable para los que están terminando, Topics in the Study of Gender, los otros 24 cursos incluidos en el programa son impartidos por los departamentos de inglés, antropología, biología, historia, lenguas romances, letras antiguas, literatura comparada, política, psicología, religión y sociología. El programa, que ofrece un certificado de estudios y no una especialización propiamente dicha, consiste en seis cursos semestrales que se escogen a partir de la lista del programa, una disertación en el tercer año y, al final de los estudios, una tesis sobre un tema apropiado.

Los programas interdisciplinarios minoritarios sólo existen, por el momento, a nivel de licenciatura (B.A. en el sistema norteamericano). Dada la flexibilidad del sistema y las dimensiones reducidas de las especializaciones, los estudiantes que prosiguen sus estudios a nivel del doctorado no se quedan necesariamente dentro del marco de su licenciatura. Así, una estudiante que obtiene un certificado en Estudios femeninos puede perfectamente continuar en antropología, historia, literatura inglesa, o incluso en ciencias.

Los intelectuales norteamericanos devotos del ideal universitario se sintieron profundamente molestos con la aparición y la sobrevivencia de los programas minoritarios. Entre las numerosas bases de acusación formuladas sobre ellos, se ha hablado de la fragmentación del público estudioso, de la exagerada influencia de la política, e incluso del reemplazo de los estudios desinteresados por propaganda. Subrayando la necesidad de solidaridad en el interior de los grupos minoritarios, las respuestas no han dejado de denunciar la falsa objetividad de la ciencia al servicio de la opresión.

Sea cual sea el valor de estos argumentos, desde el punto de vista institucional el futuro de los programas interdisciplinarios minoritarios está lejos de encontrarse asegurado. Como las universidades norteamericanas están constituidas en federaciones de disciplinas más que en teatros de operaciones intelectuales y políticas, las disciplinas poseen lugares institucionales: los departamentos, que controlan casi la totalidad de la enseñanza, de la investigación y de los poderes sobre el personal. Mientras los programas interdisciplinarios minoritarios no se transformen en disciplinas autónomas, su influencia sólo podrá ejercerse por conducto de los departamentos que ya existen. La mayor esperanza de estos programas es entonces que los cursos que les interesan lleguen a integrarse y a prosperar en las listas departamentales. Women Studies tiene mucho interés en que los cursos sobre la literatura femenina estén bien implantados en el departamento de inglés, que el departamento de historia ofrezca un rico surtido de cursos sobre la historia de las mujeres, etc.


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