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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1992

Cursos minoritarios obligatorios


Sin embargo, la integración en los departamentos tradicionales, a pesar de garantizar cierta estabilidad a los programas minoritarios, acabará, tarde o temprano, por diluir el mensaje radical de estos programas. Porque en el interior de los grandes departamentos de letras o de historia, los grupos de intereses son numerosos y la influencia de cada programa minoritario está limitada, no solamente por los partidarios de los enfoques más tradicionales, sino también por los esfuerzos de los otros programas minoritarios. Los intereses de Women Studies, Afroamerican Studies y Gay and Lesbian Studies no coinciden, y aún menos cuando se trata de asignación de recursos.

Hay que hacer notar también que, llevando todavía más lejos la protección de los grupos marginales, algunas universidades, entre ellas el conjunto de los campus de la universidad de California, favorecen la diversidad real, recomendando que los cursos que traten de las minorías (literatura chicana o historia de los norteamericanos de origen asiático por ejemplo), sean impartidos por miembros de la minoria en cuestión. Mientras la diversificación étnica y sexual siga siendo una meta prioritaria de las universidades, los departamentos ciertamente no se opondrán a la adición de cursos y de personal minoritarios. Con todo, al igual que las modas, las prioridades políticas cambian. Imaginemos que, en una decena de años, los estudiantes y los administradores habrán perdido parte de su entusiasmo por los cursos sobre literatura chicana, afroamericana, femenina, homosexual y lesbiana, cursos debidamente impartidos por profesores chicanos, afroamericanos, mujeres, homosexuales y lesbianas. Los cursos sobre las minorías y los programas que los acogen seguirán ahí, indudablemente, puesto que nada desaparece nunca de las universidades. Atrapada, sin embargo, entre los programas interdisciplinarios adormecidos y algunos cursos simbólicos en los departamentos, la idea radical verá cómo disminuye su influencia.

Se plantea entonces la cuestión de saber si es posible que el proyecto radical aumente su influencia más allá de los límites de los programas interdisciplinarios. Una de las soluciones consiste en ganar influencia sobre los cursos de formación general. En lugar de limitar su público a las camarillas étnicas, raciales o sexuales, los líderes de los programas minoritarios pueden pedir que su punto de vista sea enseñado al conjunto del cuerpo estudiantil. Y, ya que la experiencia muestra que solamente una pequeña fracción de los estudiantes escoge por voluntad propia los cursos sobre las minorias, la mejor manera de alcanzar a un gran público consiste en volver obligatorios los cursos en cuestión. En muchas universidades, las exigencias de la formación general incluyen ahora cursos sobre la etnicidad, sobre las cuestiones raciales y sobre civilizaciones que no sean occidentales.

Un ejemplo interesante de Curso minoritario obligatorio para la formación general (la tercera forma de innovar en los programas de literatura) es la opción "Europa y las Américas", en el programa "Cultura, ideas y valores", de la Universidad de Stanford. Este programa, que desde hace algunos años reemplaza el antiguo curso obligatorio sobre los Grandes Libros, permite al estudiante que elija entre ocho cursos de cultura general. La opción "Europa y las América? incluye en la lista de lecturas obras religiosas (pasajes del Génesis y de las Confesiones de San Agustin), haciendo presente, de esta manera, la deuda de Europa con el Medio Oriente y con Africa del Norte. Los textos específicamente europeos denuncian unánimemente las fechorías de los regímenes industriales y burocráticos modernos. Así, El Manifiesto del Partido Comunista acusa al capitalismo y prevé, tras una revolución proletaria, la felicidad infinita de la sociedad sin clases. Según la Psicopatología de la vida cotidiana, de Freud, la vida cotidiana de los burgueses, roza con la enfermedad mental. La ética Protestante y el espíritu del capitalismo, de Max Weber, establece el lazo entre el capitalismo y la mentalidad protestante; por consiguiente, la de los WASPs (sobrenombre del grupo étnico mas influyente en Estados Unidos, los White Anglo Saxon Protestants). El relato Bartleby, de Herman Melville, describe la pesadilla burocrática de la vida moderna.

En cambio, los otros libros de la lista celebran la vida comunitaria de las minorías étnicas, vida exenta de los males que afligen al sistema europeonorteamericano. El PoPol-Vuh, el libro maya de la aurora de la vida ofrece una alternativa abigarrada y viva del libro del Génesis. (Dicho sea de paso, lo que verdaderamente corresponde al PoPol-Vuh en la tradición europea son los mitos griegos y germánicos, más que la Biblia.) La novela Their eyes were watching God (Con los ojos vueltos hacia el Señor) de Zora Neale Hurston hace el elogio de la cultura popular de los negros norteamericanos, mientras que los relatos del mexicano Juan Rulfo (El llano en llamas) describen la vida dura, pero auténtica, de los campesinos pobres en México. La autobiografía oral del indio navajo Left Handed (El zurdo), recogida en 1934, da testimonio de la vida libre y espontánea de los indios de Norteamérica. La autobiografía de Rigoberta Menchú, publicada por Elizabeth Burgos Debray, describe el impulso de la conciencia revolucionaria en una joven india de Guatemala. La novela corta La casa de la calle Mango, de Sandra Cisneros, cuenta la experiencia chicana vista a través de los ojos de una niña. Una recopilación de artículos de Franz Fanon recomienda, finalmente, a los países del tercer mundo la adopción de una política nacionalista y antieuropea.


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