©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1992

Una especialización en letras minoritarias


Regresando a los cursos de formación general, a pesar de que atraen a un gran número de estudiantes, particularmente cuando son obligatorios, su efecto sigue siendo limitado. La única forma de multiplicar los beneficios de los cursos de formación general consiste en darles continuidad en programas completos de especialización. Para dar verdaderos frutos, los cursos sobre las minorías deberían conducir a especializaciones independientes. Sin embargo, como hemos visto, los programas interdisciplinarios (Women Studies, Gay Studies, etc.), aislados en camarillas y desprovistos de poder administrativo, no ofrecen las condiciones ideales para el desarrollo de estas especializaciones. Con el fin de adquirir una verdadera influencia institucional, las reformas radicales del programa deben poder establecer especializaciones completas (la cuarta y última manera de innovar). Estas especializaciones pueden estar alojadas en departamentos ya existentes, con la independencia departamental como perspectiva.

El lector no debe exagerar el calibre de estas innovaciones diversas, ni creer que han conquistado el conjunto de las universidades en Estados Unidos. Nada más lejos de la realidad. Se trata, más bien, de experiencias locales en campus con gran visibilidad, experiencias que no cesan de provocar controversias. Sin embargo, si es cierto que aquí y allá, en tal o cual campus de la costa este, de la costa oeste, o del midwest, se han franqueado las etapas que se han descrito aquí, y que por lo menos una entre los millares de universidades norteamericanas, ofrece actualmente una especialización completa en letras minoritarias.

Se trata del diploma en "Literatura mundial y estudios culturales" (World Literature and Cultural Studies) presentado en junio de 1989 por un grupo de profesores en el departamento de literatura de la Universidad de California en Santa Cruz y describe en el folleto World Literature and Cultural Studies: An Undergraduate Major Program (Board of Studies in Literature, University of California, Santa Cruz, c. 1989).

Al igual que el curso de Stanford, la especialización que ofrece Santa Cruz pone el acento sobre las obras de las minorías y de las naciones del tercer mundo. Un primer curso de formación general, cuya finalidad sería atraer prosélitos entre los estudiantes del primer año, se llama Introducción a la literatura mundial y a los estudios culturales. Dividido en tres partes (los campus de la Universidad de California siguen un sistema trimestral), el curso comienza con un trimestre consagrado a la teoria de los géneros. En 1989-1990 y 1990-1991, se estudia en el la autobiografía, a partir de textos de San Agustín, Santa Teresa, Maxine Hong Kingston (novelista sinoamericana) y Malcolm X, jefe del movimiento radical de las Panteras Negras. En el segundo trimestre se pasa a la teoría a secas, con un curso sobre la representación de los campesinos chinos contemporáneos en literatura (textos, entre otros, del Presidente Mao y de Pearl Buck); para terminar, en el tercer trimestre, con un curso sobre la historia, curso consagrado en 1989-1990 a la cultura y a los movimientos sociales de los años 1960, con un acento particular sobre Estados Unidos, Vietnam, Francia y Argelia, y en 1990-1991 a los "procesos revolucionarios del siglo XX representados por las novelas: Rusia, China, Cuba, Vietnam, Nicaragua, Estados Unidos".

Después de este triple curso, del aprendizaje de una segunda lengua y de algunos de los cursos habituales de literatura, los estudiantes de la especialización deben seguir por lo menos cuatro cursos. trimestrales escogidos en el interior del programa. Las opciones de 1990-1991 incluyen: Narraciones de la frontera ("Border Narratives"), definido como "Fronteras de la disidencia y literatura de la resistencia", y que se concentra sobre los escritores de Sudáfrica, de Palestina, de América Central y chicanos; "Testimonios" de la resistencia, que trata de la descolonización, la autodeterminación, las historias de cárceles y las relaciones entre cultura y liberación; Imaginación literaria y mundo moderno, curso sobre la novela contemporánea, que insiste sobre temas como la tecnología y la literatura, la cultura de masas y las relaciones entre el primer y el tercer mundo; Marx y Freud; Representaciones del SIDA; Literatura y subdesarrollo, sobre la literatura de ficción en Africa Central; El discurso del Pacífico ("Pacific Rim Discourse"), tema de actualidad en California.

Los otros cursos incluidos en el programa, pero que no se imparten en 1990-1991 se llaman: La literatura y la cuestión nacional: El realismo socialista (el materialismo dialéctico, el capitalismo monopolista, la teoría leninista del partido y el anarcosindicalismo); La literatura de las islas (novelas y películas de Inglaterra, de Japón y de las Antillas): Mujeres y autobiografía; Literacy (término intraducible que significa a la vez alfabetización y aculturación: sobre las epopeyas medievales y sobre la lucha revolucionaria en el siglo XX); Relaciones entre razas: Estados Unidos y Sudáfrica a finales del siglo XIX; y Seminario sobre estudios culturales (sobre temas como la raza, el sexo y las clases sociales en los Estados pluralistas; liminaridad y experiencia minoritaria; postmodernismo y teoría de los sistemas mundiales).

El programa de Santa Cruz es un perfecto ejemplo de lo que los universitarios norteamericanos llaman, un poco en broma, un poco en serio, corrección política ("political correctness", que se abrevia PC). La ideología PC (en el sentido norteamericano de la sigla) explica el nombre de la especialización. "Literatura mundial" (World Literature) ciertamente no alude a las ideas de Goethe. No se trata de contemplar con serenidad la herencia universal de la humanidad, sino de sacar a la luz los virulentos conflictos que agitan al mundo actual. El término "world" se refiere aquí a la teoría de los sistemas mundiales (world systems). Como tiene su origen en los trabajos del historiador Immanuel Wallerstein, esta teoría combina el neomarxismo con los trabajos de la Escuela de los Anales con el leninismo tercermundista y los ideales de la Nueva Izquierda norteamericana.

Según la teoría de los sistemas mundiales, la lucha de clases se debilita en los países desarrollados para reaparecer en el plano mundial bajo la forma del conflicto entre los países ricos y el tercer mundo pobre y explotado. Al igual que la lucha de clases en el siglo XIX, este conflicto es el motor de la historia contemporánea, con los países ricos jugando el antiguo papel de los capitalistas y el tercer mundo, el del proletariado. Como el sentido de la historia es la lucha entre las fuerzas progresistas (el tercer mundo en la distancia y las minorías sobre el propio terreno) y las fuerzas opresivas (el capitalismo de los países ricos, incluida la mayoría de la población), los intelectuales progresistas deben trascender sus mezquinos intereses y colocarse del buen lado de la batalla.

¿Es necesario recordar que semejante posición no evita ni las dificultades de la trasparencia, ni las de la difusión de la cultura? ¿Que enseñar la literatura revolucionaria de Nicaragua a jóvenes burgueses bien alimentados y sonrientes de California presupone tanto la transparencia (cualquiera, haciendo un pequeño esfuerzo, puede leer cualquier cosa) como el privilegio (las universidades de los países ricos tienen una misión revolucionaria privilegiada, de alcance mundial)? ¿Que semejantes programas pueden existir únicamente gracias a la necesidad de nuevas especialidades, necesidad alimentada por la opulencia cultural de los países desarrollados? ¿Que, por consiguiente, enseñar la Revolución de Octubre en lugar del griego antiguo sólo es una entre la multitud de opciones que el mercado de la cultura engendra sin parar? ¿Que todo expresivismo llevado hasta el extremo descuida la especificidad de la literatura y pierde el sentido de las obras maestras? ¿Que sí alguna vez estos programas proliferaran, la gente común, como ya no podrá leer a Homero en los cursos sobre los Grandes Libros, los compraría, ya lo está haciendo, en la libreria de la esquina? ¿Y que la nueva traducción de La Ilíada realizada por Robert Fagles (Penguin, 1990) es un éxito enorme?

A causa justamente de su tradicion de autonomía, las universidades norteamericanas tienen la valentía de innovar, valentía que es llevada, a veces, hasta la temeridad. No hay nada que garantice, sin embargo, que el rechazo de los clásicos, si triunfa, produzca un gran bien a las instituciones que lo fomentan. En el mundo moderno, todos son libres de dudar de la existencia de Dios; no por ello es menos probable que las iglesias que predican el ateísmo sean las primeras en quedar vacías.


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente