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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1992-1993

CAMBIAR LA CULTURA Y LA POLÍTICA

Author: Juan Bazdresch [Nota 1]


Hace 12 años la revista francesa Esprit publicó un editorial profético que no ha perdido su vigencia hasta la fecha.

La impostura totalitaria reventó por fin. Y es como si nuestro mundo hubiese perdido su porvenir. la descomposición de las sociedades capitalistas ya no anuncia nada. Tal verdad provoca desconcierto para nosotros, es una apertura, la oportunidad de inventar otra cosa.

Primero renovar la crítica y, al denunciar la especulación y el engaño capitalistas, dejar deprometer alhotizonte esa buena sociedad en la cual los profesionales del bienestar tendrían toda libertad. Tendremos que dejar de protestar contra la explotación para mejor olvidar la dominación.

Ricos y poderosos hacen más que explotar a los pobres, no los dejan vivir :para que la explotación pueda funcionar, necesita desmantelarlos modos de vida autónomos. En una sociedad desarmada las grandes organizaciones comerciales, cultutales y políticas proponen o imponen un producto, un servicio, una obligación para cada parcela de vida. Así el pueblo se transforma en público, el habitante en usuario, el ciudadano en consumidor y el trabajador en instrumento.

El falso racionalismo técnicofiracasa en detalle, cada una de sus operaciones falla la meta. El actívismo productor no hace más que posponer la quiebra. Pero ese sistema en el cual se perdió fe, determina aún los comportamientos y las vindicaciones. Tenemos que encontrar, por la reflexión, por la expetimentación, una alternativa No creemos en una sociedad "sín contradicciones" y sin Estado, sino en una sociedad de diversidad y de conflictos, capaz de devolver a la vida común las capacidades de análisis, gestión y crítica, hoy monopolizadas por los organizadores y los especialistas.

El cambio que queremos en la cultura, la política, la religión supone que los intelectuales modifiquen su modo de trabajar, olviden sus catecismos, renuncien a su narcisismo y dejen de considerarse como la vanguardia del buen poder.

Reconocer los límites de la razón, la fuerza y la validez de los conflictos, combatir la separación entre experiencia y competencia, es dar cuerpo a una proposición muy sencilla: la democracia es un porvenir.

(Traducido por Jean Meyer.)

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