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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1992-1993

Composición de los movimientos


"En cualquier caso la herejía toma cuerpo y llega a ser un problema cuando la inquietud religiosa infunde voluntad de conversión. ( ... ) ¿Quiénes entonces serán los destinatarios de la palabra herética? ¿Por qué determinadas personas aceptan el riesgo de la ruptura con el resto del cuerpo social? ( ... ) El principio de la herejía acaso llega de otros lugares; probablemente se basa en viejas visiones, pero desemboca aquí, en Occidente, y ahora después del año mil, en un movimiento popular."[Nota 10]

El cuestionar a la estructura de poder atrae rápidamente como aliados a quienes esta estructura margine en lo político y en lo económico. Así es como veremos crecer a las herejías "contestatarias".

En las zonas urbanas los herejes, los que lucharon por las libertades municipales contra el poder urbano del señor eclesiástico fueron los mercaderes, los artesanos, los menesterosos. Sin embargo, entre los siglos XII y XIV los herejes eran sobre todo campesinos, ya que el campo había caído bajo el dominio de una nobleza que comenzaba a transformarse en urbana y que lo explotaba para el abastecimiento de la ciudad. En la Italia de ese tiempo es necesario diferenciar claramente el carácter social de las herejías rurales con respecto a las urbanas. En las ciudades, las diferenciar entre los partidos nobles y los "partidos populare? hacen a los nuevos trabajadores participar en luchas por reivindicaciones clasistas o comunitarias, como los derechos autónomos de cada ciudad. Las sectas heréticas no quedarán afuera de estos conflictos, muchas veces mezcladas con los sectores con que tácticamente podían coincidir. Los cátaros entraron en toda serie de intrigas para que sus hombres ocuparan los cargos políticos más altos de la ciudad, hecho que los beneficiaba tanto en su lucha religiosa como en su condición social.

De igual modo los sectores más bajos lucharon contra la nobleza dirigente por sus propias reivindicaciones, en la mayoría de los casos sin hacer discriminaciones religiosas. Pero cuando a la cabeza de los sectores dirigentes aparecía el obispo de la ciudad u otra jerarquía religiosa, la prédica contra el accionar de los privilegiados y su acumulación se confudía con los planteos de los herejes.

Así, en las ciudades no podemos hablar de movimientos exclusivamente heréticos salvo cuando su cuestionamiento fue puramente religioso, como en el caso de los apostolici. Para los sectores populares la delgada línea que separaba a la herejía de la lucha por sus derechos civiles era mucho más borrosa y fluctuante que en cualquier otro lugar de Europa.

Será una complicación para la persecusión inquisitorial la solidaridad que despertaban los herejes en los hombres del pueblo, que les daban asilo y alimento aunque no se convirtieran a sus ideas.


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