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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1992-1993

2. Una mínuta sobre la génesis de liberalismo


Hoy consideramos a Locke o a Montesquieti como pensadores liberales, aunque ellos no se consideraban como tales. Como término político, liberal nació en España por 1810 y se extendió en Europa en torno a 1820, se usó en sentido peyorativo para referirse a los rebeldes ibéricos de la época. La denominacion (el nombre abstracto) se implantó tres siglos después de la aparición del fenómeno, cuando éste ya había dado sus frutos. La historia evolucionó tan rápidamente que los liberales no pudieron recuperar todo el tiempo perdido entre el nacimiento clandestino y el bautismo oficial.[Nota 12]

El liberalismo en el sentido histórico y europeo del término ha estado profundamente arraigado en la práctica estadounidense. La constitución de esta nación es el prototipo del constitucionalismo liberal en el sentido clásico y estricto de la expresión. Sin embargo en Estados Unidos no se piensa así, debido a que el término se utiliza casi exclusivamente en su significado sectario o en conexión con la actividad política. Mientras que el liberalismo aun sin denominación ha constituido el impulso más importante de la civilización occidental entre los siglos XVII y XX, el liberalismo con plena denominación fue tomado en cuenta sólo durante unas décadas; el caso de Francia es significativo: con Benjamín Constant y Alexis de Tocqueville el liberalismo avanzó notablemente respecto de sus versiones del siglo XVIII y conoció una de sus más puras interpretaciones: la independencia individual es la primera necesidad de los modernos; por consecuencia no se puede pedir el sacrificio de ella para establecer la libertad política [Nota 13] Constant entendía aquí la libertad política en el sentido ígualitario que imprimió la democracia roussoniana. No obstante, en Francia el liberalismo de Constant y de su escuela fue puesto en tela de juicio por la revolución de 1848.

El tiempo se aceleró de tal niodo que en unas cuantas décadas el liberalismo encontró competencia franca con dos colosos: la democracia y el socialismo. Hasta la caída del antiguo régimen, la monarquía y la república protagonizaron el enfrentamiento; la nueva antítesis contraponía el liberalismo a la democracia. Pero muy pronto, con la aparición del socialismo, liberales y demócratas se vieron dispuestos a converger en la medida en que la nueva doctrina canalizaba las demandas de los trabajadores.


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