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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1992-1993

3. El amasiato con la democracia


En 1848, democracia y liberalismo unen sus fuerzas. Esta unión fue palpable en el sentido de la democracia que Tocqueville adoptó a partir de esa fecha: la democracia ostentó el adjetivo liberal para recalcar la supremacía de la libertad sobre la igualdad que propugnaba el socialismo. [Nota 14]

Desde entonces el liberalismo ha prevalecido sobre la democracia, en el sentido de que la ha absorbido en mayor medida que lo que la democracia se ha anexado al liberalismo; ya que los demócratas, con excepción del ala radical revolucionaria, han aceptado el principio de que la libertad es el fin, y la democracia es el medio. Sin embargo, la tradición de la etiqueta democracia y la ausencia de un significado descriptivo claro del término liberalismo, hizo que los propios liberales renunciaran a su identidad y tomaran como bandera el término "demócrata". Es por eso que hoy la idea de liberalismo se asocia con algo del pasado. Otro hecho desafortunado para el término liberal es que éste fue acuñado en el momento que la novedad no era el liberalismo político sino el económico: en aquellos años tenía lugar la gran revolución industrial acompañada de la explotación despiadada del proletariado a nombre de la libertad económica. Después de eso se asoció al liberalismo más con la economía que con la política, y hasta la fecha un buen número de autores continúan hablando del liberalismo clásico como si fuera el liberalismo del laissez-faire.

Después de Bentham, y el utilitarismo estricto, John Stuart Mill se encargó de rescatar la libertad del cálculo hedonista que su padre y el propio Bentham le imprimieron. Sin embargo el punto de referencia de Mil] no era el liberalismo, sino la democracia liberal. El inglés considera que no es posible encontrar un gobierno liberal, si no existe una sociedad liberal en donde estén garantizadas las libertades políticas e intelectuales. "Hay un límite a la intervención legítima de la opinión colectiva en la independencia individual; encontrarla y defenderle contra toda invasión es tan indispensable a una buena condición de los asuntos humanos, como la proteccción contra el despotismo político."[Nota 15]

El primer párrafo del ensayo de Mill pone en claro el contenido de su obra: El objeto de este ensayo no es el llamado libre arbitrio, sino la libertad social o civil, es decir, la naturaleza y los límites del poder que puede ejercer legítimamente la sociedad sobre el individuo". [Nota 16]

La mala fortuna terminológica del liberalismo, en manos de los historiadores recorrió un sendero similar. La primera obra histórica importante que lo trata -Historia del liberalismo europeo fue escrita en Italia por Guido de Ruggiero como reacción al fascismo y publicada en 1926.


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