©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1992-1993

Notas finales


I

En enero de 1898, los días 19 y 25, V. Pareto, en cartas a su gran amigo Maffeo Pantalconi establece coloquialmente el propósito de las páginas que se acaban de leer. Se trata de "* zarandear un poco a los señores que inventaron la solidarité". Días después, ya para mandarlo al Journal, asegura a su amigo haber propinado una "patiza a los fieles de la santa solidarité, a Schrnoller y a Wagner". En particular acerca de Schrnoller, escribe "es evidente que no sabe economía política, y me parece que lo confiesa él mismo cuando dice que no existe. ¿Cómo se puede saber sino que *algo no existe

Aquí están los términos inmediatos de la polémica y también algunos de los adversarios. Antes de echar una rápida ojeada a los mismos, puede ser útil al lector una simple lista de los protagonistas por orden de aparición en el texto:

G de Molinari; Pierre Berthelot (1827-1907); Vandal; Léon Say; Goschen; Bourgeois; Yves Guyot; Menenio Agrippa; Majorien; bastagarii ; cutiales; cutiolis loco suplici; Liga de Cobden; Adolph Wagner (1835-1917); Société des Sciences Sociales; (Kaiserlautern); Chrysale; M. Bellom; Georges Sorel; Antonio Labriola; Benedetto Croce; Gustav von Schrnoller (1838-1917): seis economistas: tres todavía dicen algo, dos de la escuela histórica, uno olvidado; un químico; un historiador; un filósofo; dos políticos escritores de izquierda; un estadígrafo; dos instituciones; dos figuras literarias; dos políticas económicas; dos teorías económicas; dos políticas interiores; una historia mal hecha; una historia bien hecha; un científico; un político; un amigo; Milano.

II

Que un texto parezca no requerir presentación específica es, en verdad, indicio de ' su índole clásica, aunque tenga un lugar menor dentro de una obra de creación lograda -como es el caso de V. Pareto- en economía y sociología. Si efectivamente el indicio es seguro, se sabrá porque las distinciones nítidas" que impone desde su diferencia centellean sin cesar, preguntas abiertas y urgentes que se imponen a nuestra siempre renovada tarea de "hacer las cosas simultáneamente presentes y conscientes". Sin embargo se trata de unas páginas centenarias. Clasicismo no quiere decir atemporalidad. En asuntos políticos no hay, sin engaño, pócima contra la obra de la edad, aunque haya entre nosotros quienes confunden nuestra manera de dar sentido a la historia con su negación. Para el espíritu el problema sigue siendo encontrar Ia rosa de la razón en la cruz del presente".


Inicio del artículoAnteriorRegreso