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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1993

LA MAGIA DEL ARTE HAITIANO

Author: Nadége Dutardre [Nota 1]


En la tierra haitiana nacieron varia generaciones de pintores que, desde hace casi un siglo, sorprenden al mundo con la magia de sus creaciones Esta tierra haitiana, esta "kIskeya" de los indios Tainos, es hoy la Haití de miseria, de la desesperación, de la sangre derramada tantas veces: un país donde la historia parece tener hipo desde hace cerca de dos siglos.

Pero es también la Haití de la grandeza, la primera nación negra independiente,'[Nota 1] un pequeño país donde los más grandes superlativos son posibles. La "Haití querida" de los poetas la Haití del arte, la que el genio de los colores parece haber escogido para establecer su domicilio.

¿Por qué aquí más que en otro lado? ¿Por qué esta república del Caribe es la única en el mundo negro que alcanzó un grado semejante de riqueza en el arte pictórico?

En efecto, ni en el África ancestral ni en las repúblicas del nuevo mundo, hubo otro pueblo negro que haya podido desarrollar semejante grado de consumación en esta forma de arte.

Claro está que fue necesario un elemento catalizador; la pintura en este país no nació de manera totalmente espontánea. El arte existía en estado bruto antes de la explosión de los pintores haitianos; se expresaba a través de los objetos habituales, de los anuncios, de las fachadas de los pequeños tenderetes, de los camiones públicos, sobre los cuales se pueden ver las reproducciones de escenas bioficas, de imágenes del vudú, de proverbios e inscripciones diversas, que condensan la imaginería popular de su pueblo, de sus preocupaciones y de sus valores.

En 1944, mientras Europa vivía las horas más amargas de su historia, y la aventura del surrealismo se continuaba sobre el continente americano, a algunos miles de kilómetros, en Haití, un norteamericano, De Witt Peters, daba un primer impulso a la pintura "ingenua", al crear el Centro de Arte Haitiano, en Portau-Prince.

En ese entonces, el mundo ignoraba todo sobre la exhuberancia de un arte que encontraría, algunos años más tarde, su lugar en las más grandes galerías y museos del mundo.

Este será el verdadero nacimiento de la pintura haitiana. Al crear el Centro de Arte, De Witt Peters le dio a esta pintura paralelamente un público a través de sus compradores, principalmente norteamericanos.

Antes de la llegada de De Witt Peters a la isla, pocos pintores eran distinguidos como tales. Este conocedor ilustrado, entusiasmado por Ia exhuberancia primitiva" de algunos pintores autodidactas, decidirá estimular lo que entonces no era más que un pasatiempo para estos pintores aficionados. El Centro responderá rápidamente a una demanda comercial. Por suerte, esta pintura espontánea pudo escapar de una empresa a gran escala, y si bien puede haber estado enferma de turismo, no murió a causa de él. Trastornado por las vicisitudes de la historia nacional, el flujo de turistas norteamericanos se hizo cada vez más escaso, y el genio creativo haitiano pudo escapar, de este modo, de una sobre-explotación amenazante.

En el seno de esta polífica empresa figuraron auténticos artistas con talento espontáneo, que son citados sincesar entre los mejores y los más admirados de los pintores "ingenuos" sobre la escena internacional. Sea cual sea el nombre que se le haya podido dar a este movimiento, "ingenuo "popula? o "primitivo", su orientación apuntaba entonces a dar forma a ese inconsciente colectivo del pueblo haitiano, a sus componentes, sus orígenes, sus creencias, su apego constante a la "Guinea"[Nota 2] y al "Dahomey" míticos. [Nota 3]

La mayoría de las pinturas de esa época están cargadas, en efecto, con simbolismos. En sus composiciones se mezclan numerosas evocaciones de las prácticas rituales y mágico-religiosas, y se mueven una multitud de criaturas místicas: los Ioas" o los santos del panteón vudú, criaturas bien vivas de la cotidianeidad haitiana.

En este derroche de colores no hay respeto de la "profundidad de campo" o de la perspectiva, tal como podrían estar dictadas por la formación tradicional. Es la pintura del instinto y del instante, donde coexisten la huella de lo sagrado y el sentido del más mínimo detalle del mundo circundante.

Alfred Métraux[Nota 4] afirmaba en 1958 Pique en el campo de la expresión artística de Haití, el papel del vudú es innegable"; hablaba entonces de la música y de la danza, pero podemos, sin ninguna duda, agregar que la pintura sufre también sus influencias destacadas.

La religión y la referencia a los espíritus y dioses del vudú son omnipresentes en la vida cotidiana y se manifiestan de mil maneras.

Comprendemos entonces por qué el apego a lo irracional y a lo sagrado está tan bien transcrito por los pintores "ingenuos".

Lo que caracteriza a esa pintura es, por supuesto, la evocación frecuente de los temas religiosos, pero también la atractiva frescura y la riqueza de su percepción, ya sea que se trate de la transcripción de lo real o de la transcripción de un mundo imaginario. Una última característica, finalmente, es la nota poética que emana casi siempre de sus cuadros. Todos los observadores han podido notar la frescura de la pintura ingenua haitiana, así como la ausencia de escenas trágicas. Las escenas son generalmente gozosas y los sujetos están cargados de alegría comunicativa.

¡Para combatir la alienación interior y la contaminación exterior, cuando todo se vuelve súbitamente desalentador, sucio y gris, no hay verdaderamente mejor remedio que esos cuadros que nos traen tanto sol y tanto azul[Nota 5]

El segundo aliento de la pintura haitiana
El surrealismo y los pintores "Ingenuos"
Encuentro entre un surrealista y la mágica Haití
Pintores "Ingenuos" y nuevas corrientes
El devenir de la pintura haitiana
Referencias bibligráricas

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