©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1993

California


Hor esi mis nies ki tant soleit cunquere

encntre mei revelerunt li Saisne

EtHungre et Bugre ettantegent averse

Romain, Puillain et tuit cil de palerne

E cil d' Afftique e cil de Calirne

(Canción de Rolando, siglo XI)

Antes de pasar a la disertación sobre el nombre actual de la península, me gustaría agregar, sin sacrificar un subtítulo, que el Prof. Sánchez Jiménez, en su ponencia en el Primer Congreso de Historia Regional, afirma que existió otro modo de llamar a la California.

su territorio, ceñido con las brumas legendarias del siglo XVI, un pirata británico -para conquistar las simpatías y el favor de su reinale otorgó a su arbitrio el nombre de Nueva Albión; pero también recibió el de Islas Carolinas, después el de Provincia de Santísima Trinidad y por ultimo el de California. [Nota 15]

He pasado largas horas buscando el nombre de Provincia de Santísima Trinidad y he encontrado nada, probablemente el autor, a su libre arbitrio, consideró importante agregar uno más dentro de su ponencia. Puedo sólo afirmar que, contradiciendo la teoría del Prof. Sánchez Jiménez, la península nunca ha llevado este nombre.

En lo que se refiere al nombre de California, la disertación se vuelve más interesante. No implica el mismo trabajo para desentrañar su origen como el caso de "Islas Carolinas", pero paradójicamente es una telaraña con el mismo número de cruces y desviaciones. Partiendo del enfoque etimológico, la palabra California ha tenido diferentes acepciones. Se dice que, cuando Cortés llega a tierra, y queriendo lucirse ante sus acompañantes, ya que se apreciaba de latino, llamó al puerto donde llegó: Callida Fomax. [Nota 16] Esto debido al calor que sintió al llegar a la península. Citando nuevamente al padre Clavijero, copiaré una versión diferente que se encuentra a pie de página:

Añadiremos aquí la opinión del docto ex jesuita don José Campoi sobre la etimología del nombre California o Californias como dicen otros. Este padre cree que el tal nombre se compone de la voz española cala, que significa una ensenada pequeña del mar, y de la latina fomix, que significa bóveda; porque en el cabo San Lucas hay una pequeña ensenada, en cuyo lado occidental sobresale una roca agujerada de modo, que en la parte superior de aquel gran agujero se ve formada un bóveda tan pefecta, que parece hecha por el arte. Observando pues Cortés aquella cala y aquella bóveda y entendiendo de latín, es verosímil que diese a aquel puerto el nombre de California o California hablando medio español y medio latín.[Nota 17]

incluso permutando las dos versiones anteriores podemos suponer que se formó de Cala, en la versión de Campoi, y de fornax, a causa de la ensenada y del calor.

Ahora, dejando atrás el enfoque etimológico, podemos adentrarnos a el campo histórico, principal interés de esta disertación. Se dice que el nombre de California, lo cual es una versión plausible, proviene de un texto llamado las Sergas de Esplandián, escrito por Garci Ordóñez de Montalvo, publicado en Sevilla en 1510, como continuación o epílogo, del Amadís de Gaula. Esta novela, además de resolver el crucigrama horizontal de 10 cuadros donde entra la palabra CALIFORNIA, influye radicalmente en las narraciones de los cronistas de la conquista. Veamos primero lo que se lee en Las Sergas:

Sabed que a la diestra mano de las Indias hubo una isla llamada California...la cual fue poblada de mujeres negras, sin que algún hombre entre ellas hubiese, que casi como las Amazonas era su manera de vivir. Estas era de valientes cuerpos y esforzados y ardientes corazones y de grandes fuerzas, la ínsula en sí la más muerte de rocas y bravas peñas que en el mundo se hallaba; sus armas eran todas de oro..., que en toda la isla no había otro metal alguno...

Y algunas veces que tenían paces con sus contrarios, mezclábanse con toda seguranza unas con otros, y habían ayuntamientos carnales, de donde se seguía quedar muchas dellas preñadas y, si parían hembra, guardábanla y, si parta varón, luego era muerto ... [Nota 18]

Además de dar nombre a la península, el fragmento aclara parte del por qué se esperaba tanto de ciertos parajes como la California. Incluso la península llegó a tomarse, durante un tiempo, como El dorado II. En estos instantes la báscula entre la realidad y la fantasía está tan activa que cualquier discrepancia se puede tomar como crónica de la conquista. Es un metrónomo difícil dé predecir y que no lleva un pulso constante. Por ejemplo, podemos leer de la Relación del Descubrimiento del Amazonas, por Carvaja[Nota 19] lo siguiente:

Estas mujeres son muy altas y blancas y tienen el cabello muy largo y entrenzado y revuelto a la cabeza: son muy membrudas, andaban desnudas en cueros y atapadas sus vergüenzas, con sus arcos y flechas en las manos, haciendo tanta guerra como 10 indios, y en verdad que hubo muchas de éstas que metieron un palmo de flecha por uno de los bergantines y otras menos, que parecían nuestro bergantines puerco espín.

Un poco más adelante, la crónica se enlaza radicalmente con lo narrado con Ordóñez de Montalvo:

... y el capitán dijo que cómo, no siendo casadas ni residiendo hombres entre ellas, se empreñaban; el indio respondió que estas mujeres

participaban con hombres a ciertos tiempos y que cuando les viene aquella gana, de una cierta provincia que confina junto a ellas [ ] vienen a tener parte con ellas [ ] Las que quedan preñadas, si paren hijo dicen que lo matan o lo envían a sus padres, y si hembra que la crían con muy gran regocijo...

Como este viaje se realizó en 1542, lo que se puede afirmar de la crónica, es que está influenciada por Las Sergas. Caso no raro en muchos de los relatos de conquista. Pero también he descubierto, en algunos historiadores, versiones no menos interesantes. Tal es el caso de un periodista que recorrió gran parte de Baja California y tiene un libro llamado "El otro México"; estamos hablando de Fernando Jordán. Una maravillosa persona que comprendió la vivencia de la historia de un modo especial; Fernando Jordán, se aventuraba por las rutas de los antiguos conquistadores y vivía, o revivía, los hechos en carne propia. En su libro coincide en la teoría de que el nombre se extrajo de las narraciones de Garci Ordóñez de Montalvo, mas le da un enfoque diferente. El autor considera que un tal Alarcón (Alvaro del Portillo y Diez de Sollano) bautiza de este modo a la península para ridiculizar a Cortés, ya que en una expedición dirigida por él no pudo encontrarla (¿?). [Nota 20]


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente