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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1993

CLAUDIO MAGRIS, OTRO MAR

Author: Julián Meza


CLAUDIO MAGRIS, Otro mar, Barcelona: Anagrama (Panorama de narrativas), 1992, 124 p. ISBN 84-339-1167-8.

Más allá del mar Adriático están otros mares y detrás de esos mares otras tierras. Tierras tan agrestes y lejanas como la Patagonia. ¿Lejanas? Sí, muy alejadas de regiones como la de Friuli-Venezia Giulia y la de Istria, y de ciudades como Gorizia y Trieste, que son los escenarios en donde se inicia y concluye la novela de Magris que lleva por título Otro mar, y que es en realidad otra historia, pues se trata de una mirada que se posa en esa tierra de nadie y de todos en donde desfilan sucesivamente los señoríos, los imperios, los totalitarismos y las naciones de signos muy diversos. Istria fue veneciana del siglo XIV a 1797, austríaca de esta misma fecha a 1805. Desde 1915 fue reivindicada como provincia por Italia, y la reivindicación se hizo realidad en 1920. A partir de 1947 Istria se volvió parte de Yugoslavia y Trieste se convirtió en territorio libre, hasta que volvió a Italia con el estatuto particular de puerto libre en 1954. Pero Otro mar es también otra tierra: la Patagonia, en donde el narrador y protagonista, Enrico, pasa buena parte de su vida, en algunas páginas de la novela, evocando los orígenes, la tierra natal, la infancia, la adolescencia, la escuela, las lecturas, los amigos, las mujeres... sin percibir plenamente, tiempo después, que el mundo que había abandonado para buscar el perfeccionamiento espiritual también lo abandonaría.

Otro mar cuenta una historia sencilla, tan sencilla como las que cuentan los grandes relatos. Otro mar es la historia de un emigrante italiano que nació en 1866, hizo estudios de filosofía clásica en Innsbruck y en Graz y, como muchos otros, se fue a Argentina a principios del siglo XX: en 1909. No partió con el propósito de hacer fortuna; tampoco para escapar a la Gran Guerra que se iniciaría cinco años después. Sencillamente se fue porque no amaba la civilización sino la búsqueda del absoluto. Durante la larga travesía, primero, desde la soledad de la pampa, después, y, al final, desde la distante Patagonia Enrico evoca un mundo que está a punto de dejar de ser, que se desintegrará durante su prolongada ausencia y que será otro cuando, muchos años después, vuelva, también sin saber por qué, o quizá porque fracasó en su búsqueda del absoluto y sólo aspira a recuperar algo de la vida pasada en el mundo primigenio. Y de aquí que uno de los aspectos más destacados de esta novela sea la reflexión sobre la vida y la imposibilidad real de vivir que conducen al protagonista a convertirse en una especie de eremita hostil y agresivo, primero en una Patagonia de la que habla el autor con el mismo conocimiento de causa con el que habla del gusto de Maximiliano de México por La paloma, pero ciertamente no con la misma autoridad con la que habla de la Mitteleuropa, pues como el mismo narrador lo dice en la novela:

De la Patagonia hay poco que decir, no se va a escuchar el viento entre los zarzales sólo por el gusto de contar cosas, quien sabe cuáles por otra parte. Al menos no Enrico. Contar, pasear a la gente igual que un cicerone para admirar las maravillas o incluso sólo las curiosidades de la propia vida, por favor. (p. 36).

Y posteriormente en los lugares de origen de los que conoce el terreno y el mar palmo a palmo, milímetro a milímetro, gota a gota.

La reflexión desempeña, pues, un papel muy importante en la escritura de este libro. Y se trata de un papel tan fundamental como el que tiene en El Danubio. Ciertamente, no es posible establecer una analogía entre uno y otro libro, pero sí es lícito hablar de una cierta contigüidad.

Sin ser convencional (no tiene nada que ver con las abundantes novelas para la playa... o para la basura), la narración está más próxima al relato tradicional, digamos, que en El Danubio, pero la escritura es la misma: cuidada (no sobran ni faltan palabras), poética (rítmica y sonora) y vigorosa (acerada, penetrante). En consecuencia se trata, en ambos casos, de gran literatura.

Otro mar se inscribe, además, por un lado, en una genealogía acuática inaugurada por el propio Magris precisamente con El Danubio y prolongada por Predrag Maltevejevic con Brevario Mediterráneo. Y, por otro, lado, en la historia reciente de la novela que también escriben Roberto Calasso (La ruina de Kasch yLas bodas de Cadmo y Harmonía) y Julian Barnes (Una historia del mundo en diez capítulos y medio y El loro de Flaubert) .

Finalmente, Magris pone a desfilar ante nuestros Ojos, desde una perspectiva inédita, desde las profundidades de esa oscilante región del Adriático que es tan suya y tan próxima a Bosnia-Herzegovina las virtudes y los horrores del siglo XX en Europa y, por analogía, más allá de Europa, pues en todas partes parece haber sido olvidado que, en efecto, La virtud trae consigo el honor como lo recuerda el narrador en la primera línea de la novela.

JULIÁN MEZA

Departamento Académico de

Estudios Generales, ITAM


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