ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1993
* [Nota 29]

La "cláusula de gobernabilidad es antidemocrática porque distorsiona en exceso cualquier noción de representatividad política y porque reduce casi al mínimo la incertidumbre electoral del PRI. Si un gobernante puede seguir gobernando solo, sin negociar con nadie, con sólo el 35% del apoyo electoral, entonces ¿cómo es posible que las elecciones puedan ser el instrumento con el que los ciudadanos cuentan para castigar gobiernos irresponsables? Es cierto que toda ley electoral "manufactura mayorías. Pero entendamos que las leyes electoras democráticas 1) no predeterminan el monto exacto de la sobrerrepresentación y 2) no se diseñan para los propósitos particulares de un partido sin que otro pueda también tomar ventaja. Véase el caso español: la ley electoral para transición beneficiaba, pensando en UCD, al partido mayor (sobre todo si basaba gran parte de su apoyo en zonas rurales), pero el monto de la sobrerrepresentación era incierto y dependía de los resultados electorales. En 1979, la ley fue incapaz de manufacturarle una mayoría a UCD, quien obtuvo 35% de los votos y 48% de los escaños. En los años ochenta, el PSOE, en su calidad de partido mayor, obtiene ventaja de la ley. En México la "cláusula" predetermina el premio al partido mayor. Por otro lado, en un sistema presidencial como el nuestro, es jurídica y políticamente ridículo imaginar a un partido de oposición tomando ventaja de la ley en una elección intermedia. Adam Przeworski ha dicho, y con razón, que una característica de la democracia es que el resultado electoral debe resultar mínimamente incierto a todos los participantes y que no puede haber un grupo cuyas preferencias predeterminen de antemano el resultado de la competencia. A. Przeworski, Democracy and the Market. Political and Economic Reforms in Eastern Europe and Latin America, Cambridge: Cambridge University Press, 1991, p. 40-50.


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