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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1993

1.1 La máquina al servicio del hombre


Ohno estudia minuciosamente el sistema fordista y propone la proscripción de los diversos ''lay-out'': la jaula de pájaros, los islotes aislados y el montaje en línea. Todos estos sistemas de producción tienen en común que el obrero permanece quieto en su lugar de trabajo y es el producto el que transita por el sistema, de máquina en máquina o de operario en operario. Ford decía que a los trabajadores no se les pagaba por caminar, dando a entender que el desplazamiento de los obreros debía ser evitado. Ohno propone todo lo contrario; el obrero debe poder desplazarse, sobre todo cuando la fábrica es pensada en términos de un equilibrio general de la producción en el conjunto de la misma y de un mínimo de trabajadores ocupados. El sistema en U[Nota 4] y el principio del tiempo compartido superan de manera importante los planteamientos de Ford y generan una serie de efectos, a saber:

En lugar de que la producción se dé de una manera individual y aislada del conjunto de la fábrica, se promueve la interrelación para la producción entre los trabajadores.

La libertad de movimiento que tiene el trabajador lo convierte en un sujeto independiente de la maquinaria, con poder sobre ella, lo que muestra consideración por su capacidad pensante y sus posibilidades de decidir a cada instante sobre diversos aspectos particulares de la producción. El fordismo, al fijar al individuo a la máquina, lo convierte en un esclavo de ésta, reduciendo al obrero a la calidad de un robot que alimenta el gran centro de la producción que es la maquinaria.[Nota 5]

Se podría decir que Ohno pone las cosas con los pies en la tierra: el centro de la producción es el hombre, no la máquina.


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