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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1993

Los sionistas y la ciudad


El movimiento nacional judío, el sionismo, resultó ser, desde el comienzo, extremadamente ambivalente con respecto a Jerusalem. Por un lado, el propio nombre del movimiento viene de Sion, que era, originalmente, una fortaleza (y una cadena de colinas) de Jerusalem. Luego, Sion designó al conjunto de la ciudad, e incluso el conjunto del país. El sionismo le debe igualmente a la geografía santa la idea de que Jerusalem es el lugar más elevado de todos. Por eso se dice, para hablar de inmigración en Israel, alya (literalmente, subir) y para referirse a la emigración fuera de Israel, yerida (descender). El sionismo tradujo en acción política el deseo de los judíos de ver nuevamente Jerusalem, ese deseo que se transparenta todavía en los rezos y en las costumbres que recuerdan la destrucción de la ciudad.

Pero, por otro lado, el sionismo tenía la ambición de crear una nueva sociedad judía, que fuera totalmente diferente de la vida en la diáspora de la cual habían salido los sionistas. Ahora bien, Jerusalem era el lugar menos indicado para fundar esa sociedad. No sólo la ciudad estaba repleta de extranjeros, sino que cobijaba la "vieja Yishuv judía", la colonia cuyos miembros vivían en un exilio aún más profundo que la diáspora. Los judíos de Jerusalem pertenecían en su mayoría a una comunidad ultra-ortodoxa que los sionistas no aprobaban, que vivían de donativos y no producían nada; lo contrario de las aspiraciones de la revolución sionista. Había así tensión entre dos deseos contradictorios: aquel de regresar a la capital histórica del país y aquel de hacer tabla rasa y comenzar nuevamente desde cero. Esto explica que los sionistas hayan preferido construir una nueva ciudad judía sobre las doradas arenas de Tel-Aviv.

Los primeros pioneros, en particular Isaac Ben Zvi (segundo presidente del Estado de Israel), todavía podían considerar que los árabes de Palestina eran descendientes de los judíos que habían vivido allí después de la reconstrucción del Templo, aproximadamente desde el siglo V antes de Cristo. Esta creencia no es sólo producto de la pura imaginación. En efecto, es probable que un árabe palestino - que habitara, por ejemplo, en Anta (quizás la Anathoth de donde era originario Jeremías)- sea tan descendiente de los primeros judíos como Menahem Begin o Golda Meir.

La sorprendente victoria de Israel en la guerra de los Seis Días provocó en los judíos de Israel y de la diáspora la impresión de un triunfo histórico. Después de tantos siglos, la historia parecía "de nuestro lado", y muchos no creyentes vieron, en la liberación de Jerusalem, un "signo del cielo". Este sentimiento provocó que el sionismo fundamentalista se abriera paso; esta corriente está interesada en la patria y en la tierra de los ancestros, pero no se preocupa mucho por fundar una nueva sociedad. Los fundamentalistas toman ahora al sionismo completamente al pie de la letra: no quieren habitar solamente cerca de la ciudad ancestral, quieren vivir dentro de ella, en la ciudad vieja, en el centro mismo del barrio árabe.

En los tiempos del mandato británico, los dirigentes sionistas de la comunidad judía preferían habitar en Tel Aviv más que en Jerusalem; casi todos los jefes del movimiento palestino, en cambio, vivían en Jerusalem. Este hecho explica también lo que pasa actualmente. Uno de los obstáculos con que se tropieza regularmente en las negociaciones entre Israel y los palestinos es la exigencia de Israel, que rechazó la presencia de un representante árabe de Jerusalem dentro de la delegación jordano-palestina en la conferencia de paz. Para el gobierno de Shamir, toda la ciudad de Jerusalem pertenece al Estado de Israel, y permitir que los palestinos de Jerusalem participen en la conferencia significaría volver a cuestionar la legitimidad de la anexión israelí del este de la ciudad. Israel sostuvo durante mucho tiempo que los habitantes de Jerusalem-este eran ciudadanos jordanos tolerados por el gobierno israelí; hoy, ya no los quiere en una delegación jordana en la conferencia.

Las grandes familias árabes de Jerusalem se precian de ser descendientes de la familia del Profeta pero, de hecho, se han vuelto ricas y políticamente poderosas principalmente en el siglo XIX, bajo el régimen otomano. Algunas adquirieron su poder y sus riquezas como cobradores de impuestos y funcionarios. El abuelo de Fayçal Hussein - representante de la principal corriente de la OLP del lado occidental- fué uno de los primeros que estipuló la posición árabe que denunciaba la instalación sionista en Palestina, pero deseaba el diálogo con los sionistas, y con más razón con los británicos. El radical de la familia Hussein fué el célebre Gran Mufti de Jerusalem, quien jugó un papel importante, ya que cambió la posición palestina al decidir no apoyarse ya en los británicos para combatir a los judíos, sino sobre la Alemania de Hitler.

Este viraje hacia la Alemania nazi fue un error moral y político fatal para los palestinos, que nos recuerda el apoyo dado por Arafat a Saddam Hussein durante la guerra del Golfo. Pero otros movimientos nacionalistas se dirigieron hacia Hitler con la esperanza de que aseguraría su independencia nacional. Una facción de la resistencia judía, uno de cuyos jefes era Yitzhak Shamir, intentó negociar, al comienzo de la guerra, un acuerdo por el cual los judíos obtendrían un Estado, a cambio de lo cual darían su apoyo a Alemania. Pero el grupo clandestino de Shamir era marginal en la comunidad judía, y los nazis no se interesaron en ellos. Tenían, en cambio, mucho interés en concluir un acuerdo con el Mufti, quien era el dirigente palestino más importante.

Abb el-Kader el-Hussein, padre de Fayçal Hussein, fué un muy admirado comandante del ejército árabe palestino y, aparentemente, el único jefe capaz de organizar el esfuerzo de guerra en 1948. Fue muerto en una batalla en la ruta de Jerusalem en abril del mismo año y su muerte precipitó la desintegración de la oposición militar palestina. Fayçal Hussein retomó la política de su abuelo al conjugar la hostilidad contra los sionistas y los intentos de diálogo con los norteamericanos (sucesores de los británicos en la región) y los israelíes.

En el caso eventual en que los israelíes y los palestinos discutieran sobre la cuestión de Jerusalem, ¿qué sería exactamente lo que propondrían?


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