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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1993

1. Porfirista viejo


Todas las revoluciones tienen varios santorales, dependientes de las diferentes posturas políticas: el oficial y el oposicionista; el nacional y el regional. Las más de las veces quienes pertenecen a dichos santorales son 'mártires'o 'santos'. La existencia de 'mártires' implica la de sus verdugos, quienes son agrupados en horrendas legiones de 'demonios'. Así, a Madero corresponde Huerta; a Zapata, Jesús Guajardo; a Carranza, Rodolfo Herrero. Todas las revoluciones tienen también 'santos' medianos y menores, o 'beatos', con sus correspondientes 'diablillos'; ejemplos de ello son Camerino Mendoza y su victimario, Gaudencio González de la Llave. La tradición historiográfica ha exaltado a unos y deturpado o ignorado a los otros. Por ello es justificable preguntarse ¿quién fue, en verdad, Gaudencio González de la Llave? ¿corresponde su biografía a su pésima fama? ¿cuál puede ser, hoy, la perspectiva sobre su persona? ¿qué utilidad tiene conocerlo?

Dado que nació en Córdoba, Veracruz, en abril de 1852,[Nota 2] y murió en Puebla en 1926, puede decirse que su vida adulta correspondió al Porfiriato y su vejez a la Revolución, dedicando la primera a sostener denodadamente a Díaz, y la segunda a combatir, mediante cualquier procedimiento, a cuanto revolucionario pudo. Ambas posturas rivalizan con las de otros descendientes de héroes de las luchas liberales de mediados del siglo XIX. Si Camilo Arriaga, los Flores Magón, los Carranza y Fernando Iglesias Calderón, entre otros, se opusieron a don Porfirio y vieron en algunos aspectos de la Revolución la recuperación del proyecto liberal, Gaudencio González de la Llave, [Nota 3] pariente del patricio veracruzano Ignacio de la Llave, fue de aquéllos que vieron en Díaz al hombre capaz de imponer al país el modelo liberal que consideraban adecuado, el del orden por encima de la libertad. En efecto, apoyó las dos rebeliones con que Díaz buscó la presidencia del país, pues prefería su modelo de gobierno, fuerte y originariamente militarista, al modelo civilista de Juárez y Lerdo. Evidentemente, no era sólo cuestión de ideología: De la Llaveveía a don Porfirio como más afín a su personalidad y capacidades; como más factible de beneficiarlo. Por ello luchó en favor del Plan de la Noria, en 1871 y 1872, y luego por el de Tuxtepec, en 1876 y 1877. En ambas ocasiones operó en su región natal, entre Puebla y Veracruz. Es más, durante el movimiento tuxtepecano participó en el asedio a Orizaba y en "la gloriosa batalla de Tecoac" -no obstante haber sido herido en un brazo la víspera, en Huamantlaalcanzando el grado de Coronel. [Nota 4] Como lo tenía previsto, Gaudencio de la Llave habría de aprovechar muy pronto el agradecimiento que Díaz siempre mostró a sus primeros partidarios.

Es evidente que entre Díaz y De la Llave surgió desde entonces una buena relación, la que se demuestra por la rapidez con que obtuvo su primera comisión. En efecto, a finales de 1878 fue designado Jefe de Escoltas del tren de Veracruz, puesto estratégico en la política económica de Díaz, para lo que seguramente influyó su conocimiento del asunto, adquirido cuando anduvo de dinamitero de la misma vía férrea, durante la rebelión tuxtepecana. Por entonces don Porfirio utilizó en su naciente gobierno a gente que había hecho de las armas su modus vivendi: soldados, rebeldes y bandidos, todos vieron la posibilidad de beneficiarse colaborando con el nuevo gobierno. Así se explica el nombramiento de Gaudencio de la Llave, quien vino a ser el ejecutor de la ley y el responsable del orden en una región que, semanas antes, aterrorizaba con sus robos, plagios y violencias. [Nota 5]

Es probable que su desprestigio en la región haya obligado a que poco después fuera enviado lejos, a Aguascalientes y Jalisco, como Jefe de Reemplazos. ¿En qué consistía, realmente, tal encargo? ¿por qué se le alejaba de su habitat? ¿se debió a una gran presión de las autoridades veracruzanas? ¿fue un premio a su lealtad, por la posibilidad de beneficiarse económicamente con el puesto? ¿fue un castigo a sus excesos? Por las funciones paralelas que desempeñó, desde entonces se hizo perceptible la naturaleza auténtica de De la Llave: en efecto, aprovechó su estancia en Aguascalientes para obstruir la labor de los partidiarios de Trinidad García de la Cadena, caudillo zacatecano muy poderoso en toda esa zona, al grado de que a pesar de haber apoyado las rebeliones de la Noria y Tuxtepec, Díaz le temía como potencial competidor por el poder nacional. [Nota 6] No se limitó De la Llave a informarle sobre la conducta de los' cadenistas', sino que hasta mató al que era jefe de éstos en Río Verde, San Luis Potosí, luego de acusarlo de bandido. Esto no permite afirmar que De la Llave fuera un simple asesino por encargo: si bien es cierto que aceptó estar satisfecho por haberlo "quitado de en medio", también reconoció que era "muy duro matar a un hombre aunque éste sea un bandido". llustrativamente, don Porfirio le envió sus más "expresivas felicitaciones", al tiempo que lo trasladó a Jalisco, pues en Aguascalientes quedaba "expuesto", pidiéndole que siguiera informándole "todo cuanto de interés llegue a su conocimiento".[Nota 7] En resumen, De la Llave luchó primero por el ascenso de Díaz al poder, y luego colaboró en su consolidación nacional.

De la Llave regresó a su región a finales de 1881, radicándose en Orizaba. ¿Cuáles fueron sus actividades a partir de entonces? ¿se redujo a sus funciones castrenses? ¿cómo fue su vida de militar, en un período pacífico tan prolongado? ¿participó en política nacional o local? ¿tuvo algún negocio? ¿cuál fue su relación con el entorno social? ¿volvió a desempeñar 'trabajos sucios' para el régimen? Tal parece que durante unos años, y sin dejar de ser miembro del Ejército Federal, De la Llave disfrutó de varias comisiones para desempeñar puestos políticos locales, al tiempo que incursionó, con amargos resultados, en varios negocios. En efecto, entre 1882 y 1885 detentó puestos políticos medianos en Veracruz, como la jefatura política de Acayucan y la presidencia del ayuntamiento de Nogales. En ambas ocasiones logró, gracias al apoyo de Díaz, cobrar sus honorarios y percibir además sus haberes, lo que implicaba una considerable mejoría económica, pues los haberes para los militares de su graduación eran reducidos. Sin embargo, llama la atención que a pesar del apoyo presidencial no haya perdurado en alguno de estos puestos, como hubiera sido lo normal. Es probable que la explicación sea la mala relación habida entre De la Llave y las autoridades civiles de Veracruz, o su inveterada indisciplina: en efecto, De la Llave fue acusado por el gobernador Juan Enríquez de estar de algún modo involucrado en los desórdenes en Alpatlahua de mediados de 1886. También influyó decisivamente el cambio de gobernador, pues tenía buena relación con Apolinar Castillo, pero muy mala con su sucesor, Juan Enríquez. La oposición de éste fue superior al apoyo que pudo brindarle Díaz, por lo que no pudo llegar al congreso local. Percibiendo que su futuro allí no era halagüeño, De la Llave decidió trasladarse temporalmente a Puebla. 7[Nota 8]

Es indiscutible que De la Llave fue uno de los primeros porfiristas locales; sin embargo, sufrió las consecuencias de no evolucionar cuando el Porfiriato pasó de ser un régimen de orden a uno de progreso. Ante la imposibilidad de verse ascendido en el escalafón, por la ausencia de operaciones militares, y luego de su derrota en política, buscó dedicarse a los negocios: primero pretendió denunciar en Veracruz bienes nacionales ocultos; luego intentó que le fueran vendidos unos lotes a un precio menor al de su avalúo. Después de fracasar en ambos intentos, en parte por los obstáculos puestos por las autoridades locales, De la Llave buscó que se le permitiera deslindar tierras en Puebla. Parecería que el propio Díaz fuera incapaz de ayudar a su correligionario y compadre, tanto por el grado de autonomismo y civilismo de las autoridades veracruzanas, desconfiadas de porfiristas militares del tipo de De la Llave, como por la notoria incapacidad de éste. Incluso Díaz prefirió invitarlo a la Ciudad de México, a fin de "arreglarle algo" en ella. Sin embargo, De la Llave decidió regresar a Orizaba, su región, para cuidar sus intereses, cualquiera que fueran éstos. [Nota 9]

Cuando volvió a Veracruz, a finales de 1888, su situación política seguía [Nota 10] siendo la misma: fiel al presidente, quien lo apoyaba en cuanto podía, pero rechazado por Teodoro Dehesa. Díaz trató de mediar entre ellos, para que Gaudencio de la Llave tuviera responsabilidades políticas en Veracruz y para que pudiera realizar algún negocio que le aminorara sus estrecheces económicas. Algo logró, al grado de que a mediados de 1892 De la Llave recibió una comisión en el gobierno local. Por entonces pretendió consolidarse políticamente en la región, ya no sólo como compadre de Díaz o como militar, sino como gestor de los indios de algunas poblaciones cercanas a Orizaba. [Nota 11] ¿Cuál era la naturaleza de dicha comisión? ¿cuánto duró en el puesto? ¿por qué fracasó como político con bases sociales propias? Poco se sabe: entre ello, que a finales de la década intentó cometer un fraude en Cholula, Puebla, delito que lo llevó a prisión por algunos años: a mediados de 1905 seguía preso en el cuartel de la 7a. Zona Militar, con cabecera en Puebla. [Nota 12] Al quedar libre alternó su residencia entre Orizaba y Puebla, donde su familia se había instalado para estar cerca de él durante su cautiverio y donde él pronto estableció algunos contactos políticos. Su estancia en prisión ayuda a explicar su conducta posterior. Si años antes había asegurado a Díaz que "a la menor indicación suya todo haría" para "serie útil",[Nota 13] ahora se veía obligado a buscar cualquier oportunidad de mostrarle su lealtad. Ésta vino a presentársele en 1910, durante la lucha armada maderista. De la Llave había sido necesario durante la etapa pacificadora del Porfiriato, y había sido prescindible durante los años de estabilidad y crecimiento económico; ahora tenía, otra vez, la oportunidad de cierto protagonismo 'histórico'.


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