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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1993

2. Antimaderista furibundo


La situación de Gaudencio de la Llave hacia 1910 era incómoda: recibía haberes reducidos, como si todavía estuviera procesado, y permanecía marginado del escalafón del ejército. [Nota 14] Sin embargo, esto no fue obstáculo para que encabezara las fuerzas federales que combatieron el alzamiento de Cándido Aguilar y demás involucrados en el 'Plan de San Ricardo', a mediados de 1910, en los alrededores de Córdoba. [Nota 15] Meses después estalló la lucha maderista, y volvió a desempeñar un papel importante en su represión. Por las alianzas que tenía en Puebla, especialmente con el gobernador Mucio Martínez y su grupo, De la Llave participó en el ataque a la casa de Aquiles Serdán, el 18 de noviembre, a título personal. Aunque en un principio se dijo que De la Llave había muerto en el combate, en realidad sólo fue herido por los defensores de la casa de los Serdán, recuperándose pronto. Sin embargo, creyó que su lealtad y disposición lo traerían buenas recompensas políticas: incluso pensó que sería nombrado Jefe Político de la agitada capital poblana.[Nota 16]Nunca imaginó que el incremento de la rebelión lo obligaría a colaborar en la lucha contra los maderistas que se rebelaron un par de meses después en la zona de Córdoba, Orizaba y Zongolica.

En efecto, a mediados de febrero de 1911, luego de los alzamientos de Rafael Tapia y de otros conocidos oposicionistas de la región, Díaz autorizó a De la Llave a que buscara llegar a un acuerdo con ellos para que depusieran las armas, y a que organizara en Córdoba un Cuerpo de Voluntarios Auxiliares. Esto es, o arreglo político o solución militar, para tranquilizar a los vecinos pudientes -agricultores o industriales. Como la gente que reclutó era "conocedora", había confianza en que daría "muy buenos resultados". [Nota 17] Sin embargo, los logros obtenidos no fueron los esperados: De la Llave luchó, más en escaramuzas que en grandes combates, contra los grupos de Cándido Aguilar, Gabriel Gavira y Rafael Tapia, que operaban en la sierra de Córdoba, pero no pudo impedir que la rebelión triunfara en la zona: en la primera mitad de mayo cayeron Xico, Teocelo y Huatusco; en la segunda, Córdoba y Orizaba. [Nota 18]

¿Cómo puede ser evaluada su actuación? ¿Cómo puede calificarse su conducta? Algunas versiones sostienen que De la Llave evitó los combates riesgosos y entregó plazas sin combatir. Por otra parte, casi todas coinciden en que durante la campaña cometió graves "atropellos" contra las autoridades políticas locales y contra la población civil. Desesperado por no poder vencer a los rebeldes, como se lo había prometido a Díaz con exceso de confianza y falta de comprensión y perspectiva, De la Llave comenzó a culpar de su fracaso a la prensa estatal, por aumentar el espíritu rebelde al publicar artículos "que más o menos embosadamente atacan al gobierno... del país", y a las autoridades locales, por su apatía y falta de lealtad a don Porfirio. También culpó a muchos vecinos de ocultar información sobre los alzados, y hasta de protegerlos y provisionarlos. Numerosas autoridades locales denunciaron inmediatamente sus excesos, pero las autoridades militares impidieron que se practicaran las averiguaciones de¡ caso, pues los servicios de De la Llave eran considerados "de utilidad en las actuales circunstancias". El apoyo que se le otorgó, a pesar de sus antecedentes y fracaso, le hizo creer que gozaba de impunidad por lo que actuó, como bien se señaló, como un "fanfarrón sanguinario".[Nota 19] Sin embargo, más que un problema de falta de ética personal, De la Llave procedía así por ser un militar muy decimonónico, acostumbrado a los privilegios que 'de facto' gozaba el ejército y obsesionado por el orden y la paz.

Gaudencio de la Llave deseaba probar a Díaz que estaba dispuesto a hacer "todo" por su gobierno. Además, pretendía aprovechar la oportunidad para regularizar su situación en el ejército. No pudo beneficiarlo su protector compadre, pues tuvo que renunciar a la presidencia del país; sin embargo, quien sí lo hizo fue Francisco León de la Barra, a poco de llegar a la presidencia provisional. Si bien el grupo de 'Voluntarios de Córdoba' fue disuelto, en agosto de 1911 De la Llave volvió a gozar de todos sus derechos como militar, a pesar de que la superioridad opinó que su 'carrera' en el ejército había sido "sumamente irregular". Fue asignado al Depósito de Jefes y Oficiales pero comisionado en el Cuartel General de la 7a. Zona Militar, aquél en el que había pasado su cautiverio, y donde ahora tenía sus mejores contactos políticos. [Nota 20] Así, De la Llave pasaba otra vez aquella imperceptible frontera durante partes del Porfiriato, entre delincuente y militar.

La llegada de Madero a la presidencia dio lugar a problemas para De la Llave, quien mostró su furibundo antimaderismo desde poco después del triunfo de los rebeldes, pues junto con otros conocidos porfiristas y federales combatió a un grupo de maderistas victoriosos que se encontraba 'acuartelado' en la Plaza de Toros de Puebla. [Nota 21] Es claro que a De la Llave no le agradaba tener un gobierno como el de Madero, ni a éste contar con militares con la actitud y la conducta de De la Llave. Así, aunque Madero no atacó al Ejército Federal como corporación, sí se lanzó, individual y legalmente, contra algunos de sus peores miembros. Uno de ellos era Gaudencio de la Llave, quien fue acusado de haber hecho fraude con la creación y disolución de las fuerzas que había organizado durante la lucha de 1911. Para colmo, De la Llave formaba parte de un grupo de conspiradores encabezado por el hijo del exgobernador Mucio Martinez y compuesto por políticos poblanos desplazados con la derrota de Díaz. [Nota 22] Como consecuencia, De la Llave fue hecho prisionero a principios de 1912 junto con otros miembros del grupo, incluyendo un hijo suyo , aunque pronto fue liberado "por desvanecimiento de datos". A pesar de haberlo tenido que poner en libertad, el gobierno de Madero siguió siendo severo con De la Llave: se le negó el mando de un Regimiento y pronto se le encarceló otra vez, ahora por las violencias que cometió con los pobladores de Calcahualco y Alpatlahua durante la lucha maderista. Aunque liberado luego de un par de meses, pues se alegó que en aquellas fechas se había decretado la suspensión de garantías,[Nota 23] De la Llave prefirió levantarse en armas a seguir siendo acosado por el nuevo régimen. Las actitudes y procedimientos de ambos eran inmodificables y previsibles; el enfrentamiento era ineluctable.

En septiembre de 1912 De la Llave se encontraba operando contra el gobierno de Madero por Tehuacán y Orizaba, montañosa región limítrofe entre Puebla, Veracruz y Oaxaca. Junto con él se rebelaron sus hijos Gaudencio Jr. y Porfirio. También estaba en rebelión su viejo jefe y compañero, Higinio Aguilar. Aunque no queda claro si operaron conjunta o paralelamente, es un hecho que entre ambos tenían una fuerza considerable y dominaban una zona respetable de Puebla y Veracruz. [Nota 24] Sin embargo, el fracaso de la rebelión de Félix Díaz, en octubre, a quien ambos iban a apoyar, condenó a De la Llave a permanecer en la región, haciendo una lucha guerrillera, la que lo obligó a fortalecer sus alianzas: Gaudencio Jr. fue designado como Jefe del Estado Mayor de Higinio Aguilar, y el padre firmó con Aguilar un 'Plan', llamando a todos los miembros del Ejército Federal a rebelarse contra Madero. [Nota 25]

A principios de 1913 Gaudencio De la Llave se hacía llamar general y se decía Jefe en Veracruz y Puebla del Ejército Regenerador Constitucional, cuyo lema era 'Orden, Paz y Justicia', el que refleja la ideología castrense de De la Llave. En febrero ofreció su apoyo a Agustín del Pozo, quien no acató los resultados electorales en Puebla y se autonombró gobernador; más ilustrativo aún, días después respaldó, junto con Higinio Aguilar, al Comandante Militar en Puebla, quien buscó deponer a las autoridades locales en apoyo del cuartelazo de la Ciudad de México. Como el intento fue sofocado, los involucrados, amenazados con ser fusilados "por traidores", tuvieron que permanecer como rebeldes. Sin embargo, como Victoriano Huerta y Félix Díaz triunfaron días después en la capital, Gaudencio de la Llave decidió reconocerlos inmediatamente y apoyarlos, por las afinidades ideológicas y profesionales y por las obvias posibilidades de beneficio. [Nota 26] El triunfo del 'cuartelazo' en la capital modificó también otro proyecto de Gaudencio de la Llave, quien semanas antes había planteado la posibilidad de liberar de su prisión a Félix Díaz y llevarlo como jefe de su movimiento a las montañas entre Puebla y Veracruz. [Nota 27] Es incuestionable que dentro de la nueva mancuerna gubernativa -Huerta y Félix Díaz-, Gaudencio de la Llave era abierto partidario del segundo: en esta ocasión, como en tantas otras, las relaciones personales fueron mas decisivas que los orígenes sociales.


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