©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1993

3. General huertista


El cuartelazo de febrero de 1913 permitió a De la Llave volver a pasar de rebelde a autoridad; sin embargo, para ascender debía mostrar su utilidad. La oportunidad se le presentó pronto. Por su concepción conspirativa de los inicios y dirección de toda rebelión, Huerta y Félix Díaz creyeron que si impedían a los jefes y caudillos previsibles levantarse en armas, el movimiento opositor moriría abortado. Así se explica la muerte de Abraham González, y así podría explicarse la de Camerino Mendoza, entre otros. Sabiéndose que era originario de la región y conociéndose su odio por los maderistas locales y sus nulos escrúpulos, De la Llave fue comisionado por Huerta y Félix Díaz para que se dirigiera a Córdoba y Orizaba e impidiera por cualquier medio el estallido de la oposición. El gobierno usurpador estaba especialmente interesado en que la estratégica zona permaneciera bajo su control, ya que era económicamente rica, implicaba la continuidad del tránsito entre la Ciudad de México y Veracruz, y cualquier desorden significaría una amenaza para ciudades como Puebla, Veracruz y Jalapa. Por un tiempo, De la Llave satisfizo tales requerimientos, [Nota 28] aunque lo hizo apelando a procedimientos inescrupulosos.

Por la experiencia de los últimos años, eran previsibles los alzamientos de Cándido Aguilar, Gabriel Gavira, Camerino Mendoza y Rafael Tapia, al frente de grupos de rancheros y campesinos del rumbo o de obreros de las fábricas de Orizaba y sus alrededores -Río Blanco y Santa Rosa, principalmente. En efecto, desde los primeros días de marzo surgió el rumor de que Camerino Mendoza se alzaría en armas a la primera oportunidad. Según la versión de¡ propio De la Llave, para impedirlo procedió el día 8 a aprehender a Mendoza, quien se encontraba en Santa Rosa, pero que éste se defendió con gran violencia; ante la "imposibilidad, absoluta" de ocupar el domicilio de Mendoza, pues desde sus numerosas puertas y ventanas era, al mismo tiempo, un negocio comercial -les disparaban y lanzaban "gran cantidad" de bombas de dinamita, De la Llave decidió "prenderle fuego". La refriega no acabó hasta que el local fue quemado. Al ocupar la casa se encontraron los cadáveres de veintiséis hombres y una mujer, así como siete carabinas, dos escopetas, veinte bombas y "gran cantidad de parque de diferente calibre". [Nota 29]

La versión de los vecinos de Santa Rosa es absolutamente distinta. Resulta que además de los casi treinta muertos en la ocupación del domicilio de los Mendoza, hubo once fusilados en el patio de la fábrica, "sin juicio previo", sin siquiera haberlos interrogado. ¿Quiénes eran los fusilados? Según una 'fuente', unos eran vecinos de la "manzana" donde vivía Mendoza y otros eran sus amigos; según otra 'fuente', todos eran "inquilinos" de Mendoza que se rindieron antes del incendio. Sise repara en que entre los fusilados estaban algunos de los principales miembros del ayuntamiento, como el alcalde Esther López, muy popular entre los trabajadores, y obreros destacados, como Esteban Zúñiga, maderista desde 1909, la versión de que eran "arnigos" de Camerino y de que fueron "sacados de sus... casas" resulta más plausible. En cambio, de haber estado todas estas personas en el interior de la casa, resultaría poco creíble que fueran sus "inquilinos", con lo que el argumento de que era un grupo de conspiradores ganaría verosimilitud, a pesar de que el número de armas encontradas era mínimo. [Nota 30]

¿Cuál fue la naturaleza última del suceso? ¿quién era Camerino Mendoza? ¿quedó "sofocado oportunamente" el "levantamiento que se tenía preparado", como aseguró De la Llave? ¿fue el complot un simple "pretexto", como afirmó Gabriel Gavira? ¿es cierto, como dijo Heriberto Jara, íntimo amigo de Mendoza, que éste se encontraba en Santa Rosa no con objetivos políticos sino sólo para atender sus negocios? ¿fue motivado el suceso, como aseguran las madres y esposas de los fusilados, sólo por "la sed de sangre" de De la Llave y por su deseo "de sembrar terror" y de enviar una cruel advertencia a los lugareños? ¿fue una represalia por conflictos locales, y por ende, no solicitada por el nuevo gobierno nacional? ¿fue simplemente una imitación de los procedimientos utilizados por los jefes nacionales del cuartelazo contra Madero? El hecho suscita aún más dudas y cuestionamientos: ¿fue un "combate", como aseguraron las autoridades, contra cincuenta defensores, aproximadamente, que opusieron una "tenaz" y "dura" resistencia? ¿fue un acto "de infamia", "un atentado monstruoso", "escandaloso" y, para colmo, "premeditado"? Si en verdad sólo se pretendía aprehender a Mendoza, ¿por qué hacerlo en plena noche? ¿por qué utilizar a más de doscientos soldados? Por último, ¿a quién correspondía el cadáver de mujer encontrado en el domicilio? ¿a su hermana, o a su madre? [Nota 31] En resumen: ¿no fue una repetición -mismos objetivos y procedimientosdel asalto a la casa de los hermanos Serdán, en el que había participado De la Llave?

Mendoza era originario del mineral del Monte, estado de Hidalgo, pero la familia se había avecindado en Veracruz desde finales del siglo XIX. Mendoza fue empleado en la Fábrica de Hilados y Tejidos de Santa Rosa, junto con Heriberto Jara, pero al poco tiempo estableció un comercio llamado 'La Constancia'. Militó en el movimiento magonista de la región, y luego fue de los primeros en afiliarse al antirrecleccionismo, participando en sus fases electoralista y militar. Por los fracasos sufridos por el maderismo durante los inicios de la rebelión tuvo que huir a Cuba, trasladándose luego a los Estados Unidos, donde miembros de la familia Madero le dieron recursos económicos para que regresara a su región y reactivara la lucha, lo que hizo con gran éxito: en mayo de 1911Mendoza tomó Tehuacán y Puebla. Sin embargo, pronto se distanció de Madero, pues era contrario al licenciamiento de las fuerzas rebeldes. Incluso llegó a decirse que estaba involucrado en una conspiración contra el nuevo gobierno, lo que le valió efímera prisión. Pese a ello, Mendoza permaneció leal al frente de parte de sus fuerzas, convertidas en el 43° Cuerpo Rural. Les correspondió luchar en febrero de 1913 contra los sublevados de la Ciudadela, pero como Mendoza repudió la traición de Huerta y Blanquet, fue hecho prisionero por este último, siendo liberado un par de días después, gracias a la presión de los diputados Heriberto Jara y Francisco Arias, amigos y compañeros suyos. A pesar de que se le impuso como condición que permaneciera en la capital, tan pronto se vio libre marchó a Santa Rosa. [Nota 32] Con ello Mendoza dio a las nuevas autoridades argumentos en su contra, por desacato y conspiración.

Al mismo tiempo, antes de que terminara febrero De la Llave había sido enviado a la plaza de Orizaba, pero sucedió que a su paso por Santa Rosa sus fuerzas fueron apedreadas por los vecinos, los que además lanzaron una bomba de dinamita que mató a un soldado e hirió a un par más; algo parecido sucedió en Río Blanco, donde uno de sus soldados fue linchado por la población. Si se recuerdan los excesos de De la Llave en la lucha de 1911 contra los maderistas de la región, podría suponerse que dichos brotes de violencia eran producto de vicios conflictos locales, revividos por el derrocamiento de Madero. Astutamente, De la Llave aprovechó la ocasión para justificar sus represalias, procediendo con ,,encono" contra las autoridades locales, leales maderistas, y contra los vecinos, mayoritariamente obreros textiles. [Nota 33]

Afirmar que la muerte de Mendoza tuvo sobre todo motivos locales puede resultar precipitado. Las agresiones del vecindario contra los soldados no justifican la violencia desatada contra Mendoza. Además, ¿por qué proceder contra un líder que estaba fuera de la región, operando al frente de sus 'rurales', desde hacía más de un año? Precisamente sus antecedentes, actitud y condición de jefe de fuerzas 'rurales', por lo tanto exmaderistas, hicieron temer a las autoridades que se levantaría en armas a la primera oportunidad. Otra interpretación posible es de naturaleza sociohistórica: los obreros textiles de la zona de Orizaba tenían un proyecto de desarrollo nacional totalmente opuesto al de los políticos del gobierno usurpador. Aunque De la Llave no participó en la represión de enero de 1907 en Río Blanco, dado que por entonces estaba en prisión, es claro que no simpatizaba con los avances logrados por los obreros desde 1911. Asimismo, los antecedentes de De la Llave y el ejemplo dado por la conducta de Huerta y Félix Díaz al triunfo del cuartelazo, explican la actitud del primero: como en los viejos tiempos, si el fin era imponer su autoridad, cualquier medio estaba justificado.

Así, a los pocos días de que Mendoza huyera de la capital del país el gobierno aseguró que se había levantado en armas en Puebla, al frente de casi mil hombres, con el objetivo de tomar Tehuacán, Santa Rosa, Río Blanco y Orizaba. La aseveración resulta tan exagerada que permite pensar que lo que el gobierno buscaba era justificar su inminente golpe contra Mendoza, a quien la prensa oficialista llamó "descontentadizo... jefe de los sediciosos" y amenaza contra la "tranquilidad" de la región. [Nota 34] Cualquiera que haya sido la causa, no faltó quien señalara que la muerte de Mendoza, producto de una venganza política, había sido "injustificable" y "enormemente inhumana", y que su supuesta resistencia armada resultaba más que "improbable". El diputado Heriberto Jara, amigo íntimo de Mendoza, se atrevió a acusar a De la Llave y a sus fuerzas ante el congreso nacional. [Nota 35]

Los haya promovido o sólo aprovechado, es indudable que el gobierno usurpador apoyó este tipo de actos y procedimientos, con tal de que no cundiera la rebelión: Félix Díaz felicitó a De la Llave y Huerta lo ascendió a general brigadier, menos de un mes después. Ambos apoyos implicaban un certificado de impunidad, condición explícitamente ratificada poco después. En efecto, si bien varios vecinos de Santa Rosa pidieron a las autoridades que De la Llave y sus hombres fueran retirados de la región, en mayo seguía como Jefe de las Armas en Orizaba. Además, las autoridades militares determinaron formalmente, luego de haber hecho una averiguación sobre los sucesos de marzo, que "no había delito que perseguir". [Nota 36] El mismo De la Llave coincidía, obviamente, con esa concepción sobre la necesidad de la impunidad para las fuerzas del orden. No sólo lo prueban sus actos -contra aquel garciacadenista, contra los Serdán y contra Camerino Mendoza- sino que cuando las autoridades militares huertistas le pidieron que entregara a uno de sus soldados, acusado de cometer un delito común, De la Llave se negó a hacerlo, alegando que en momentos "irregulares" los alzados sólo podían ser sometidos "en forma práctica violenta", acudiendo, si era necesario, a "todos los medios posibles",[Nota 37] Las autoridades toleraron ese acto de desacato de De la Llave, y con ello legitimaron sus atropellos. ¿Se redujeron sus excesos a los alzados, a los involucrados con ellos y a los sospechosos de serlo? ¿los sufría la población en su conjunto? ¿los sufría sólo parte de la sociedad local? Tal parece que De la Llave y sus hombres fueron especialmente severos con los campesinos, y que guardaron una mejor conducta con los hacendados. Fiel a sus costumbres, fueron muchos sus robos y actos de pillaje. [Nota 38] Sin embargo, aunque era una molestia para todos, política e ideológicamente De la Llave y sus fuerzas fueron un buen apoyo para los propietarios agrícolas de la región.

Dado que la zona de Orizaba se mantuvo comparativamente tranquila, y dado que los principales cabecillas locales estaban muertos o lejos de la región, [Nota 39] a los pocos meses el gobierno pudo satisfacer la solicitud de los vecinos, enviando a De la Llave a combatir en Puebla y Morelos "contra los bandoleros zapatistas". Aunque como soldado De la Llave fue un eficaz victimario de complotistas, para llamar de alguna forma a Mendoza, como militar en campaña formal fue un mediocre. Su "hoja de servicios" consigna que nunca obtuvo premio alguno y que jamás tuvo una especial manifestación de valor o aptitudes. [Nota 40] Para colmo, además de la indisciplina de sus fuerzas, conducta que De la Llave justificaba y hasta propiciaba, éstas sufrieron de indefinición política, producto acaso del traslado a otra región o de las divergencias entre Huerta y Félix Díaz. En efecto, a finales de 1913 desertaron en Morelos casi todas sus fuerzas, mediante una sublevación, lo que dio lugar a que a De la Llave se le retirara el mando de las fuerzas que habían permanecido leales, refundiéndolas en otras corporaciones y siendo puesto él en forzado descanso, "para curarse de algunas heridas recibidas en meses pasados". [Nota 41]

De la Llave fue relegado por incapaz y felicista, pero volvió al campo de batalla -en la región de Puebla-, debido al irrefrenable avance de las fuerzas carrancistas; sin embargo, ya nunca estuvo al frente de lo que quedaba de su 36° Regimiento Irregular Auxiliar. Fue breve el tiempo que pudo volver a la actividad militar, pues la debacle del gobierno huertista sobrevino a mediados de 1914: las fuerzas que habían sido puestas a su mando se desbandaron, y el mismo De la Llave huyó en los momentos finales, para lo cual contó con el apoyo de las autoridades del país, pues fue enviado en comisión 44 muy urgente" rumbo a su natal Córdoba, junto con sus hijos Gaudencio Jr. y Porfirio, también militares. [Nota 42] Para facilitarles la huida se acordó que a los tres se les liquidaran, por adelantado, los haberes del mes siguiente. Con ese dinero salió De la Llave del país, [Nota 43] carcomido por el pánico de enfrentar la justicia de los carrancistas. Lo que no pudo evitar fueron los insultos que le dirigieron los trabajadores portuarios de Veracruz al verlo embarcar con rumbo al exterior. [Nota 44]


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente