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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1993-1994

FRANCIS FUKUYAMA, EL FIN DE LA HISTORIA Y EL ULTIMO HOMBRE

Author: Halina Vela


Francis Fukuyama, El fin de la Historía y el Último hombre, 1992, México, Planeta, 474 p. ISBN 968-406-336-9

Los orígenes de este libro se encuentran en el artículo titulado "¿El fin de la historia que el autor publicó en la revista The National Interest en el verano de 1989. En él Fukuyama hacía referencia al notable consenso que había respecto a la legitimidad de la democracia liberal como sistema de gobierno surgido en el mundo durante los años anteriores, debido al paulatino vencimiento de las ideologías rivales como la monarquía, el fascismo y el comunismo.

Para Fukuyama el hecho verdaderamente importante a señalar (que le ocasionara innumerables críticas, nacionales y extranjeras) es que la democracia liberal puede constituir el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y, como tal, el Fin de la historia y el hombre. Esta conclusión (tesis principal que sustenta el libro) hizo temblar a críticos, intelectuales e investigadores, que de inmediato protestaron. ¿Cómo aceptar que estamos viviendo el fin de la Historia sin que esto implique necesariamente el fin de la humanidad? Si en un sentido convencional la Historia representa la sucesión de acontecimientos, algunos de sus críticos señalaron como pruebas de que la Historia continuaba la caída del muro de Berlín, la represión de los comunistas chinos en la Plaza de Tiananmen y la invasión iraquí a Kuwait. Sin embargo, lo que para Fukuyama constituía el fin de la Historia no tenía relación con el fin de ésta como sucesión de acontecimientos, sino con su Fin como un proceso único, evolutivo y coherente y, por tanto, como el fin del hombre.

La importancia de los cuestionamientos condujo al autor a un análisis más extenso y profundo, que culminó con la elaboración de este libro, donde realiza una revisión histórica de los sucesos más importantes que han convertido a nuestro mundo en lo que hoy es.

Algunas preguntas que Fukuyama se plantea son: ¿Existe alguna dirección en la historia del hombre? Y de haberla ¿se puede afirmar que se dirige hacia el Progreso?

El siglo XX se ha caracterizado por un profundo pesimismo, ya que los acontecimientos históricos sucedidos desde la Primera Guerra Mundial -que aniquiló la autoconfianza de Europa - hasta la Segunda, donde el avance de la ciencia moderna hizo posible la creación de armas nucleares con un poder de destrucción sin precedentes, han puesto en tela de juicio la afirmación de que el progreso se basa en el avance de la ciencia y la tecnología; pues la capacidad de éstas de mejorar la vida humana exige un progreso moral paralelo.

Las teorías sobre el progreso del siglo XX asocian la maldad humana con un estado atrasado de desarrollo social. Sin embargo, el actual pesimismo respecto a la posibilidad de progreso histórico derivó de dos crisis, diversas y paralelas, como la crisis de la política en nuestro siglo, y la crisis intelectual del racionalismo occidental. La primera representó la muerte para millones de personas y la esclavitud para los sobrevivientes. La segunda dejó a la democracia liberal sin recursos intelectuales para defenderse. Así, la falta de consenso intelectual provocó que las guerras y revoluciones de este siglo fueran más ideológicas y extremas de lo que fueran jamás, puesto que lo que estaba en juego no eran sólo territorios y recursos, sino sistemas de valores y modos de vida de poblaciones enteras. Por lo tanto, la falta de motivaciones ideológicas y sus terribles consecuencias tuvieron un efecto devastador en la confianza que las democracias liberales tenían de sí mismas, ya que su aislamiento de los regímenes autoritarios y totalitarios existentes cuestionó la universalidad de las naciones liberales de derecho.

Por otra parte, si bien es cierto que la democracia liberal ha sido desafiada por el fascismo y el comunismo, también se ha demostrado que aunque el comunismo totalitario consiguió destruir las instituciones prerrevolucionarias de las sociedades rusa y china, resultó totalmente ineficaz para crear un hombre nuevo.

Desde Hiroshima la humanidad ha vivido bajo la sombra de las armas nucleares, y si a esto sumamos el hecho de que el crecimiento económico de la ciencia moderna ha provocado graves daños a numerosos lugares del planeta, bien podríamos afirmar que vivimos en una amenaza constante, ya que seremos destruidos por las armas nucleares o nos enfrentaremos a una catástrofe ecológica global. ¿Cuál es la solución? ¿Realmente existe una solución viable? ¿Qué es lo que mueve al mundo?

Fukuyama postula la existencia de dos fuerzas poderosas en la historia de la humanidad: La lógica de la ciencia moderna y la lucha por el reconocimiento. La primera implica un proceso económico racional que estimula en el hombre el crecimiento de sus deseos. La segunda constituye el motor mismo de la historia. Ambas, actuando paralelamente, logran derrocar las tiranías, de derecha e izquierda, encaminando a las sociedades hacia la creación de democracias capitalistas liberales como último estadio del proceso histórico. La pregunta a. plantear entonces es: ¿Lograrán la libertad e igualdad económica y política producir una sociedad estable en la que el hombre se sienta finalmente satisfecho? ¿O éste, privado de su lucha por la dominación, se hundirá con el mundo en el caos de la Historia?

HALINA VELA

Centro de Lenguas, ITAM


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