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*Texto leído por el autor en el ITAM-Rio Hondo el pasado octubre.
Los alemanes no están para bromas. Y mucho menos con ánimos de reírse de sí mismos. Ni los Ossis -los del Este- ni los Wessis, -los del Oeste. Pese a esto quisiera comenzar con un chiste:
Dos alemanes se encuentran en la calle: somos un pueblo!" -grita el Ossi. nosotros también -contesta el Wessi en tono seco.
Confieso que este chiste tiene ya casi dos años. Pero sigue describiendo, aún treinta y siete meses después de la unificación, el estado de ánimo de los alemanes. Lo único nuevo es que, entretanto, pueden contarlo intercambiando los papeles. No sólo los alemanes del Oeste, también los del Este perdieron hace mucho la euforia de la unidad. ¿Qué ha ocurrido para que los alemanes, cuatro años después de, las lágrimas de alegría en la Puerta de Brandenburgo, hablen hoy más bien cop amargura o incluso cinismo, unos de, otros, y consideren la unidad una montaña de problemas, más que un valle dé alegría?
Permítanme tratar de aproximarme a una respuesta en cuatro etapas. Primero se necesita echar una mirada retrospectiva antes de 1989. En una segunda fase, a grandes rasgos me propongo ilustrar las principales estaciones del proceso de unificación, pues sólo así se explica la imagen actual de la República Federal -tercera etapa. Finalmente quiero bosquejar algunas tendencias de las discusiones actuales en Alemania.