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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1993-1994

3.El error inaugural la didáctica de la historia


La coherencia interna de la obra de Alamán está sustentada en su concepción de la historia., Él analiza los sucesos a la luz de sus circunstancias y protagonistas; demuestra asimismo la valía de los hombres en situaciones límite y pondera el papel de las ideas en el seno de la sociedad novohispana, todo ello en la conciencia de que lo sucedido es lo que los hombres hicieron o dejaron de hacer, y nada más.

Es esta concepción de Alamán la que nos lleva de la mano a su punto de vista, por demás polémico, de que a partir de septiembre de 1810, con el Grito de Dolores, la historia de México se convirtió en la historia de un error incalculable -y no de una fatalidad del destino. El historiador guanajuatense dirá que resulta inconcebible el hecho de que la República

haya escogido para su fiesta nacional el aniversario de un día que vio cometer tantos crímenes, y que date el principio de su existencia como nación de una revolución que proclamando una superchería, empleó para su ejecución unos medios que reprueba la religión, la moral fundada en ella, la buena fe base de la sociedad, y las leyes que establecen las relaciones necesarias de los individuos en toda asociación'política.

Nos encontramos pues ante un malentendido. Un capítulo plenamente prescindible de la historia se ha constituido en el punto de partida de la nacionalidad: El Congreso ha consagrado, con la solemnidad de la función del 16 de septiembre, la infracción de estos principios, ha presentado a la nación como modelo plausible, lo que no debe ser sino objeto de horror y reprobación, y ofreciendo como heroicidad el ejemplar de esta revolución, ha abierto la puerta y estimulado a que se sigan tantas y tantas de la misma naturaleza, que con ellas se ha llegado al punto de extinguir toda idea de honor, de probidad y de obediencia, haciendo imposible la existencia de ningún gobierno, ni el ejercicio de ninguna autoridad. [Nota 20]

No estamos únicamente ante una crítica moralizante de los acontecomientos. La actitud de Alamán ante la insurrección de Hidalgo -literal mente -otra manera de ver la historia, de entender sus continuidades y de establecer sus prioridades.

La Historia de Méjico de Alamán está marcada por una crónica magitral: la toma de Guanajuato por los ejércitos de Miguel Hidalgo. Pa Lucas Alamán, tal suceso representó una vivencia dramática e inolvidable, y a la larga se convirtió en una especie de convicción intelectual incrustada para siempre en su alma.

Guanajuato es una síntesis, un ejemplo, en el sentido didáctico d término. Guanajuato es el camino que toma a veces la historia, esta v a la manera de una caótica irrupción de los indios del Bajío en una ciudad que, a juicio de Alamán y para colmo de males, era con Veracruz la úni del virreinato donde la pugna entre penínsulares y criollos no tenía intensidad que había adquirido en otras partes de la Nueva España.

Alrededor de Guanajuato gira todo aquello que Alamán no concit ni perdona. La bandera guadalupana de Hidalgo fue calificada p nuestro autor como una "reunión mostruosa de la religión con el ases nato". Los indios arrastrando las alfombras y los cortinajes de las casona sin saber apreciar su valor real, demostrarían, para Alamán, el verda de valor de la estabilidad política y justificaría, para siempre, su visión de política como ejercicio de las élites.[Nota 21]


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