©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1993-1994

Prerrogativas estratégicas de Israel


Israel ocupa desde la guerra de 1967 a Cisjordánia (incluyendo la Ciudad de Jerusalén), la Franja de Gaza y el Sinaí (devuelto a Egipto en 1979). En 1973 ocupó el Golán, que pertenecía a Siria, anexado oficialmente en 1981. En 1985, tres años después de su invasión a Líbano, las fuerzas militares israelíes ocuparon la denominada "zona de seguridad", al sur de Líbano. La ocupación de dichos territorios presenta a Israel ventajas y costos.

En términos de seguridad nacional estos territorios significan para Israel un campo de acción más grande, que le permite una mayor estrategia defensiva y ofensiva. Por la presencia militar en esas zonas, se obtiene una mayor vigilancia y seguridad del territorio del Estado y de sus principales ciudades, como Tel Aviv; así como una mayor cercanía a los Estados de Líbano, Siria, Jordania y Egipto, para poder actuar rápidamente en caso de amenazas militares. Dichas zonas, además, ofrecen recursos económicos indispensables para la sobrevivencia de Israel. No sólo favorecen la expansión de las colonias judías, sino que también concentran la mayoría de sus recursos hidráulicos y tierras arables. Por ejemplo, Israel obtiene el 65% de su agua fresca renovable de dos mantos acuiferos, uno situado bajo la Franja de Gaza y el otro cerca de la costa del Mediterráneo. El resto de su agua roviene del Río Jordán y su cuenca de almacenamiento en Cisjordania. [Nota 12]

Pero, junto con las ventajas que ofrece la ocupación de los territorios, se presentan desventajas, principalmente los costos políticos y económicos que implica el control de la población palestina. Sobre todo, desde el principio de la "Intifada" o la guerra de las piedra? de los jóvenes palestinos en noviembre de 1987, los costos han aumentado drásticamente. En términos económicos, comprenden los gastos militares de las fuerzas de seguridad para sofocar la rebelión y preservar la seguridad de los colonos judíos y las vías de comunicación. En términos políticos, los costos consisten en las críticas internas e internacionales por violaciones de derechos humanos debido al uso de la fuerza militar y la detención de palestinos sin que proceda un proceso judicial. A nivel internacional, eso implica el riesgo de perder parte de la ayuda económica extranjera recibida por Israel.

La mejor solución era entonces llegar a un cierto acuerdo, por el que se pudiera mantener una presencia militar israelí en los territorios en cuestión y en la mayoría de los asentamientos de colonos, un cierto control sobre los recursos naturales de los territorios (principalmente agua) y, al mismo tiempo, acabar con la rebelión palestina. El precio a pagar podría incluir el desmantelamiento de ciertas colonias judías y una mayor autonomía palestina, que eventualmente se concretaba en un Estado Palestino independiente.


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente