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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1994

La Revolución en Manhattan


Partisan Review se creó originalmente en 1934 en la ciudad de Nueva York gracias a que dos intelectuales judíos, William Phillips y Phillip Rahv concibieron con la ayuda de otros escritores de izquierda, una publicación que se especializara en los aspectos literarios y políticos del momento. Era la década de los años treinta y la mayoría de la prensa intelectual en Nueva York enfocaba su atención en los extremos culturales. Es decir, hablar de política excluyendo a la literatura o escribir acerca del "arte por el arte" y olvidarse del mundo inmediato. Los dos ejemplos más patentes que describían la actitud de la vida intelectual en Nueva York estaban representados por The Little Review (1914-1929) de Margaret Anderson y The Masses (19111931).

The Little Review dio a conocer lo mejor de la literatura europea y norteamericana de la época: James Joyce, Ezra Pound, T.S. Eliot, Ernest Hemingway y William Faulkner fueron presentados en los Estados Unidos. Por su parte, The Masses representó a un grupo de hombres marginales de izquierda interesados en la faceta política de la vida cultural en Nueva York. Max Eastman, uno de sus miembros más importantes y futuro colaborador de Partisan Review, definió a ese órgano intelectual como algo tan progresívamente revolucionario que no buscaba conciliar a nadie, ni siquiera a las partes integrantes de la revista. Desde sus posiciones intelectuales, ambas publicaciones desencadenaron una guerra epistolar. The Masses le escribió a The Little Review. "Por favor no nos manden más el magazine, no entendemos nada de lo que se publica en ." Margaret Anderson contestó indignada a Ihe Masses que por favor tampoco le enviaran la revista porque entendía todo lo que se escribía en ella.

Las posturas en la prensa cultural de la época eran en apariencia irreconciliables. Sin embargo, Phillips y Rahv se preocuparon por incorporarla vanguardia de finales de la década de los veinte con el entonces muy en boga radicalismo político de los años treinta. El ejemplo más ilustrativo que ha usado Irving Ilowe en su célebre ensayo "Los intelectuales de Nueva York" fue T.S. Eliot. El autor de The Wastte Land considerado en la época un "escritor fascista" fue para los colaboradores de Partisan Review, y en general para los miembros de esa generación, un descubrimiento tan valioso como Carlos Marx. Es decir, la literatura jugaba un papel básico y en ocasiones era más importante que la política.

La revista fue promovida en un principio gracias a las ganancias que dieron unas conferencias de un famoso marxista británico de la época. En el año de 1934 se conoció públicamente Partisan Review con este nombre, pero no con la actitud que la haría famosa. La publicación dependía financieramente de una cadena de organizaciones comunistas llamadas The John Reed clubs. Por esta razón, en sus primeros tres años de existencia, Partisan Review reflejó las opiniones de la institución que la apoyó económicamente, como un profundo sentimiento anticapitalista y cierta simpatía por la política cultural de la Unión Soviética:

Nos proponemos enfocarnos a la creación y crítica de la literatura, pero debemos mantener un punto de vista definitivo -el de la clase trabajadora revolucionaria. A través de nuestro medio literario, participaremos en la lucha por los trabajadores y nos comprometeremos contra las guerras imperialista, fascista, la opresión nacional y racial y por la abolición del sistema que ha desencadenado a todos estos demonios. La defensa de la Unión Soviética es una de nuestras principales tareas (PR, 1934, p. 2).

No obstante, William Phillips y Phillip Rahv, según especialistas, empezaron a cambiar su ideología a principios de 1934 e iniciaron una postura crítica hacia la estética proletaria. Sin embargo, Partisan Review no tema los medios económicos para ser una publicación de carácter independiente debido a que la mayoría de los recursos financieros provenían de la cadena John Reed. Esta situación cambió cuando dichos clubes fueron desplazados por otras organizaciones similares.

La antigua Partisan Review duró tres años y su política editorial cambió hacia una nueva dirección. Durante los años 19351937, Phillips y Rahv se interesaron en la búsqueda de una auténtica cultura proletaria y en las vanguardias de la época, más que en defender la posición artística de la Unión Soviética. Sumado a esto, los llamados «procesos de Moscú" (19361938) y la selectiva eliminación de las organizaciones de trabajadores en España no sólo transformó la perspectiva cultural de los editores, sino también la política.


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