©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1994

MITO Y MITOLOGIA HINDÚ

Author: Francisco y Jaime Castañeda[Nota 1]


Quizá la palabra mito, debido a sus múltiples aplicaciones, constituye un serio inconveniente para la mentalidad moderna cuyo racionalismo pragmático desprecia, por sistema, todo aquello que parece no brindarle utilidad inmediata y tangible. Más aún cuando se concibe el mito a la manera de una simple y burda falsificación de la realidad, tal como sucede en nuestro tiempo según el sentido peyorativo que se le confiere a dicho termino.

El antropólogo Bronislaw Malinowski ha definido el mito como "el resurgimiento de la realidad primordial en forma narrativa% lo cual significa que no sólo no es contrario a la realidad sino que representa su primer intento de explicación e interpretación, sirviéndose para ello de una expresión simbólica. De esta manera, existen sobradas razones para ver en el mito la base fundamental de la literatura en todas sus manifestaciones.

Así pues, como bien ha señalado el padre Angel M. Garibay: "En todos los pueblos el mito ha precedido a la filosofía. Si es que la filosofía no es otra cosa que la mitología sublimada. Y ésta es una de sus primeras utilidades: conocer la evolución mental, las ideas, las cuestiones que eternamente preocupan al hombre tocante a su destino propio y a la explicación del mundo en que vive..." Y es que las grandes mitologías de la antigüedad no fueron elaboradas con el propósito de inventar historias, más o menos interesantes, para diversión de la gente; su concepción obedecía a una finalidad totalmente seria, puesto que no hay algo más importante que la búsqueda de respuestas para los enigmas de la vida y la muerte.

El mito debe entenderse, según hemos podido apreciar, como una interpretación explicativa de las realidades fundamentales mediante formas simbólicas. Aparece entonces como evidente que la diferencia esencial entre el mito antiguo y la filosofía o incluso la ciencia, radica no tanto en el fondo como en la forma; mientras que la mitología expresa sus significados con un lenguaje concreto y siempre metafóríco (a base de imágenes), el discurso racionalista recurre a las abstracciones.

Mircea Eliade, quizá la máxima autoridad en la materia, puntualiza este aspecto clave con su habitual precisión: "El mito, cualquiera que sea su naturaleza, es siempre un precedente y un ejemplo, no sólo en relación con las acciones ('sagradas' o 'profanas') del hombre, sino también con relación a su propia condición; más aún, constituye un precedente para los modos de lo real en general... El mito revela, más profundamente de lo que podría hacerlo la propia experiencia racionalista, la estructura misma de la realidad, que se sitúa por encima de los atributos y reúne todos los contrarios."

El valor universal que encontramos sin excepción en todas las grandes mitologías deriva de un hecho tan asombroso como irrefutable: a pesar de la abrumadora diversidad de culturas y de la enorme distancia cronológica (temporal) y geográfica (espacial) que las separa, el contenido básico de sus respectivos mitos es idéntico, fenómeno que no puede ser explicado según la muy simplista teoría que propone -a manera de solución- un proceso de intercambio ideológico por vía de influencias recíprocas.

Por otra parte, complica aún más las cosas el hecho de que la semejanza de los mitos se verifique también, muchas veces, en cuanto a los símbolos adoptados para la expresión mítica y no exclusivamente con respecto a su contenido. El celebre psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, estudioso de las religiones y sus correspondientes simbologías, formuló la hipótesis del Inconsciente Colectivo para explicar el misterioso fenómeno antes planteado.

"Nos encontramos aquí con una capa psíquica común a todos los humanos, formada por representaciones similares (que se han concretado a lo largo de las edades en los mitos), capa a la que yo he llamado por eso el Inconsciente Colectivo. No se trata del producto de experiencias individuales puesto que es innato en nosotros, lo mismo que el cerebro diferenciado con el cual venimos al mundo."

La idea de Jung resulta muy ínteresante y parece arrojar luz sobre un terreno todavía inexplorado por la ciencia, sin embargo, el notable orientalista René Guénon advierte una grave confusión entre los términos de "inconsciente", "subconsciente" y "supraconsciente". Éste último sería aquello por lo cual se establece una comunicación con lo suprahumano, mientras que los otros dos términos se refieren al conjunto de las prolongaciones inferiores de la conciencia. Desde esta perspectiva, la universalidad de los mitos no debe atribuirse a una especie de "memoria colectiva sino a una verdadera Revelación Primordial.

Hemos de reconocer que allí donde la razón y la imaginación parecen disentir y adoptar posturas irreconciliables, la mitología viene a descubrir horizontes insospechados con su profunda sabiduría que sólo siglos de experiencia pueden vislumbrar. Del Oriente al Occidente, dioses, sabios y héroes aparecen con distintos nombres y en diferentes épocas, mas en todos y cada uno de ellos se manifiesta el mismo espíritu, cuya voz no ha podido ser acallada por el vertiginoso curso de la historia, pues ya ha vencido al tiempo yal olvido para incorporarse a lo Eterno.

Por último, conviene tener muy en cuenta que - como afirma René Guénon - "si el Verbo es Pensamiento en lo interior y Palabra en lo exterior, y si el mundo es el efecto de la Palabra divina proferida en el origen de los tiempos, la naturaleza entera puede tomarse como un símbolo de la realidad sobrenatural... Y, por lo demás, si se considera particularmente al hombre, ¿no es legítimo decir que él también es un símbolo, por el hecho mismo de que ha sido creado a imagen de Dios?"

Los Vedas
El Mahabarata
El Ramayana
Bhagavad-Gita

Inicio del artículoRegresosiguiente