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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1994

ÁMBAR PAST, CARACOL DE TIERRA

Author: Luzelena Gutiérrez de Velasco


Ámbar Past, Caracol de tierra, 1994, México, Universidad Autónoma de Tlaxcala (Mecapal de soles 1) 142 p. ISBN 968-865-040-4

En múltiples ocasiones creemos recorrer un camino, cuando en realidad marchamos en otra dirección y, algunas veces, estrictamente por la ruta contraria a la que habíamos decidido. Así ocurrió cuando, en camino hacia Tlaxcala, llegamos por azares del destino a Chiapas.

Entre los destellos de una animada conversación con el poeta Juan Bañuelos, de repente, allí entre todos los curiosos, fulguró la ausente presencia de Ámbar Past. Lo que primero llegó a nuestros oídos fueron jirones de la vida de esta escritora: el abandono de la tierra natal, los Estados Unidos; la elección voluntaria de la tierra chiapaneca como hogar y pasión; el nacimiento de su hija Tila; su comprensión del mundo indígena y su amor por la creación poética. Como fruto de este cariño por la palabra surge Caracol de tierra, un libro que nos asombra desde la primera mirada y el primer tacto, porque es un libro-objeto y un caudal de poesía inesperado. Ámbar Past no sólo teje palabras y lienzos, sino que lleva su maestría hasta el último detalle en la creación. Ella misma, su hija y los artesanos fabrican, en el taller Leñateros, el cartón que sirve de pasta a los libros de Ámbar. Así, en la portada y en la contraportada, el lector se encuentra con un rugoso caracol abstracto, que recorre en espiral su camino por el mundo. La mano se detiene en esos relieves antes que el ojo penetre en la palabra.

La voz de esta poeta suena alto, tiene olor a hierbas, trae consigo el ruido de los bosques, por ello es que Elena Poniatowska se pregunta: "¿Cómo no habría de ser poesía una mujer que vive en un árbol Sin embargo, la fuerza de la poesía de Ámbar Past no reside en el colorido ni en el paisaje; sus palabras brotan del dolor y el amor de los hombres y mujeres que habitan los Altos de Chiapas. Al compartir su destino con los indios, Ámbar no sólo aprende el castilla sino que logra imponer a su tono poético un elemento que proviene de las lenguas indígenas. Su poesía nos trae ecos de una tradición lírica a la manera chiapaneca, con rasgos de La espiga amotinada.

Los setenta y nueve poemas que forman la colección se agrupan en ocho subtítulos y recorren, en sentido inverso, el camino de los libros. Todo comienza por el mar de tierra adentro, el que está enterrado en los patios, el del dolor:

La mar se levanta a oscuras y nunca ha visto el mar

La mar no tiene agua en su casa

La mar lava ventanas y busca la mirada del mar

y sigue por la ruta de los amores equivocados, en un "Nocturno para leñateros", donde mediante un poema en prosa penetramos en los secretos del bosque:

Una mujer se escondió dentro de un árbol y el hombre tuvo que

cortar todo el bosque para hallarla. La encontró preñada.

Ámbar Past nos ofrece el retrato del amado que es todos los amados, el que no se apega a un nombre:

Ni siquiera sabes su nombre pero te va llenando de su cuerpo como la marea ocupa una cueva Penetra en tu memoria. En tus madrugadas.

La voz poética femenina reflexiona sobre las lindes de un cuerpo que se dispersa, se disgrega y se transforma, invierte los términos del afuera y el adentro, ya no hay fronteras:

El sol está dentro de mi carne

Tengo tierra, musgo, líquenes dentro de mí

Soy la serpiente

Me deslizo por el bosque

Una mujer camina bajo los árboles

También soy ella...

Asimismo, nos presenta un cuerpo que se hace otro y de otros:

En mi cuerpo entran unos

y salen otros.

Soy un túnel

Una mina de carne.

En su nostalgia por lo ya ido y el dolor de lo presente, Ámbar Past aborda los temas de la relación madre-hija, el recuerdo de los abuelos gringos y los amigos chiapanecos, en poemas que nos remiten a la desazón del estar vivo:

Me dolió mucho dar a luz a mi madre

Dice que nació muerta

Dice que duele más de lo que dicen

El libro termina por donde otros comienzan: en las dedicatorias, como si en estos poemas el caracol volviera a un centro que parece alejarse y la voz poética resumiera todas las voces de los que no pueden expresarse:

1. Dedico este poema a los hombres que nunca se acostaron conmigo

a los hijos que no tuve

a los poemas que nadie escribió.

2. Dedico este poema a las madres que no amaron a sus hijos

a los que murieron en hoteles

sin que nadie les acompañara.

Lo dedico al autor de las pintas en los muros

al hombre y a la mujer

al torturado anónimo

al que nunca dijo ni su nombre

Leer la poesía de Ámbar Past nos transmite la urgencia de acercanos a la vida, porque el tiempo transcurre inexorable y nos impone su ritmo despiadado. Nos acerca a la interioridad de los indios chiapanecos sin folklorismos, y desde una perspectiva

Coloquial, nos hace cómplices de todo aquello que "rnuerde adentro".

LUZ ELENA GUTIÉRREZ DE VELASCO

Centro de Lenguas, ITAM


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