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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1994

V.1 La razón procesal


La razón instrumental de las sociedades industriales tenía como punto departida unas reglas que se institucionalizaban políticamente alrededor del acuerdo racional de los intereses. A partir de ahí el liberalismo comenzó a restringir a la sociedad a un orden instrumental. El núcleo teórico de la razón liberal puede definirse en los siguientes términos: la ley, como equilibrio "inestable" de mercado, amalgama la pluralidad de los intereses y fabrica los consensos a partir de la perspectiva de una racionalidad que se forma sobre criterios de bienestar y de consumo.

En nuestros días el carácter sustancial de las cadenas productivas cedió su lugar a procesos cibernéticos que desembocan en la disolución de las identidades concebidas por la sociedad industrial. Esta evolución corresponde al paradigma de una nueva racionalidad en la cual el sujeto da curso a una teoría de sistemas. Por eso los principios de la economía clásica, centrados en un individualismo estático e identificados con grupos sociales, son modificados por todo un sistema de políticas financieras y de redes simbólicas que organizan las preferencias, es decir, la racionalidad de los individuos

La razón procesal es la radicalización de un saber organizado en la competitividad y la rentabilidad, cuya legitimidad se restringe a la validez operacional de sus sistemas lógicos. El carácter imperfecto de los intercambios y de la competitividad es el eje de la movilidad y de la readaptación de los subsistemas. De este modo la complejidad social se limita a una unidad sistemática que se modula en función del subsistema (Estado, capital, rendimiento, sociedad civil, índices de consumo, etc.) y de su perspectiva funcionalista. Finalmente, acabamos siempre buscando un nuevo equilibrio lógico entre los subsistemas y sus competencias imperfectas.

Actualmente, las discusiones en materia de estructuras lógico-conceptuales de las teorías económicas representan el desafío para una consideración de lo racional como modelo de comportamiento de los seres humanos. Nuestra racionalidad está formalizada a partir del genio financiero y de la competitividad productiva; el ciudadano sólo es un residuo. Para la razón procesal, la racionalidad consiste en la elección de decisiones derivadas de una disposición, que a la vez están reguladas como ambientes de elección en el interior de los márgenes de la competencia. Pero lo más importante es señalar que una racionalidad como ésta no es solamente una consecuencia o un factor externo, sino igualmente una necesidad lógica de la razón procesal. Así, nuestro pensamiento está formalizado por la fabricación de preferencias y de consensos a partir de organizaciones dinámicas y políticofinancieras. En este contexto, es profundamente válido y coherente decretar el fin de la historia y proclamar que la economía deje de ser política y se vuelva más pura.


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