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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1994

V.2 El panorama económico


La economía mundial no tiene otra forma de regulación que no sea la competitividad gestionaria y la eficacia de las empresas transnacionales. El período de la economía nacional está prácticamente terminado. Dentro de diez o veinte años, ya no habrá más que dos grupos de satélites, tres o cuatro constructores de automóviles y seis u ocho grandes grupos de comunicación. [Nota 2] Es la guerra económica la que establece las reglas; un desarrollo tecnológico construye nuevas demandas y necesidades al margen del equilibrio tradicional entre la oferta y la demanda. Uno de los grandes postulados de la economía clásica, el del capital como consecuencia del comercio y de la producción, ha sido reemplazado por la liberalización del precio del dinero y la especulación. Las nuevas formas bursátiles y financieras son indisociables de la fuga y de la abstracción de los capitales de muchos países que no han logrado resolver los problemas mínimos de su población. Los capitales actuales se disuelven nacionalmente en una rentabilidad que no pertenece a esas sociedades. El problema de la deuda latinoamericana y de los países subdesarrollados en general se inserta en este funcionamiento; pero ocurre lo mismo con la separación total entre Wall Street y la sociedad norteamericana. La reconstrucción de las economías del Este pasa por políticas de saneamiento macroeconómico que han reforzado las diferencias sociales en los países del Sur. Pero comienzan a aplicarse también en las sociedades ricas occidentales para reactivar la economía.

La economía actual es tan móvil que puede readaptarse nuevamente a los aparatos burocrático-financieros, ya sean internos o internacionales. La marginalidad, en casa o en el extranjero, le es necesaria: no hay lugar para todo el mundo. A esta lógica procesal de capital constante le corresponde una plusvalía social variable que condena a los cinco sextos de la población mundial a ser simples residuos.


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