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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1994

1. Nuevos perfiles:


Desde el comienzo de la obra queda claro que se trata de un análisis de la naturaleza y los contenidos de las más antiguas fuentes de información en torno al fenómeno Guadalupe, encaminado a dilucidar cuáles son las verdaderas posibilidades y alcances de las mismas en torno a:

- la historicidad de las apariciones guadalupanas

- la historicidad y naturaleza del movimiento devocional

- la realidad y objetividad culturales de las apariciones y del movimiento

Se trata de una obra rigurosa (que en este caso no es sinónimo de aburrida en la que se refleja un gran respeto por las fuentes que, en abundancia casi exhaustiva, desfilan por ella; por los objetivos de la obra y también por el análisis de los documentos, se puede apreciar un gran respeto (ponderado pero nunca sumiso) a otros enfoques que han abordado el tema enfrentando similares problemas. Precisando detalles sobre este trabajo serio, merecen destacarse:

- El rastreo del original del Nican Mopohua así como de la identidad de su autor y del medio de procedencia (p. 19 s.), en cuanto documento fundamental de lo que será la versión "oficial" del aparicionismo guadalupano.

- El seguimiento de las fuentes en relación con la "historia social" a la que se encuentran ligadas; tal el caso del Nican Motecpana, en que la crítica interna y externa permiten al autor cierta conclusión inferida del reflejo en el documento de los sucesos del Señorío de Acolhuacan y otros de la sociedad novohispana (p. 32-3).

- El análisis cuidadoso de los indicios y contraíndicios de la autoría del Inin Hueitlamahuizoltzin (p. 33-8); asimismo la seriedad analítica y crítica (interna y externa) que se aprecia cuando se descartan los visos de verosimilitud guadalupana que la gran autoridad de Mariano Cuevas trató de construir a propósito de la última parte del "Códice Saville" (p. 71) y la pretendida guadalupanidad del Códice Techialoyan K (710) (p. 72-4). ¡Ejemplar actitud de no ir nunca más allá de lo que los datos autorizan!

- El manejo de las fuentes indígenas en su idioma original (náhuatl) concede al autor una importante ventaja que le permite agudos apuntes críticos a partir de detalles redaccionales, desapercibidos por otros críticos. Así por ejemplo, Noguez toma distancia de la tesis de O'Gorman sobre las relaciones entre el Nican Mopoltua y el Inin hueitlamahuilzoltzin: el segundo no es una simple repetición abreviada del primero con fines catequéticos; por el contrario, aún teniendo las dos fuentes el mismo contenido básico, en la segunda se pueden apreciar adiciones y elementos propios que le confieren un perfil singular, que relacionan la fuente más con la estructura del pensamiento indígena que con esquemas de un supuesto docto jesuita, como piensa O'Gorman (p. 37-8). Éste es uno de los puntos tratados mediante intersección metodológica, dado que la historiografía resulta insuficiente y reclama el apoyo de la lingüística, la etnohistoria y la antropología.

- El paciente análisis de los Anales Antiguos de México y sus Contornos (AAMC) así como el rescate del valor testimonial de documentos como el Testamento de Francisco Verdugo, cacique de San Juan de Teotihuacán, le permiten al autor ampliar los frentes de discusión de un tema de tanta envergadura como la tradición guadalupana. El cuetionamiento (definitivo según muchos estudiosos) de Joaquín García Icazbalceta en relación con el valor informativo de los testamentos en lo que se refiere a las tesis aparicionistas, no parece afectar al dato, más antropológico, de la temprana existencia del movimiento devocional centrado en el Tepeyac (1533). Un testamento - efectivamente, es más un documento privado y personal (aunque jurídicamente "público"); pero precisamente por eso y por lo que tiene de "última voluntad" - parece estar a salvo de polémicas. No es verosímil que alguien encargue que le celebren misas después de muerto en determinado lugar, a menos que se den ciertas condiciones, como:

- que el lugar sea altamente significativo para el devoto

- que el lugar sea socialmente reconocido

Si bien es cierto que los testamentos no proporcionan información sobre los orígenes de Guadalupe, también lo es que entregan atos sobre la existencia de un movimiento devocional consolidado y significativo para los momentos cruciales de la vida y de la muerte.


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