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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1994

3. La necesidad de un horizonte más amplio:


3.1. Más allá de las fechas, a veces imprecisas, la revisión de las fuentes guadalupanas tempranas que realiza Xavier Noguez nos deja la convicción de un acontecimiento o mito fundacional de gran envergadura cultural.

3.2. La gran presencia del dato de Guadalupe en las fuentes de contexto indígena ante todo hace pensar en la primigenia "naturaleza indígena" del fenómeno. Que, como parte inevitable de procesos históricos y sociales, el simbolismo guadalupano haya sido cooptado por los sectores criollos como uno de los elementos catalizadores, quizás el más importante, de una conciencia nacional que ascendía hacia la independencia, no desvanece la original esencia indígena de Guadalupe en su irrupción, en su naturaleza, y como primera inserción dialéctica en la sociedad colonial.

3.3. Quizás pueda decirse que las fuentes tomadas como indicios de historicidad sólo proporcionan un laberinto de casuística posibilista de la cual, en buena técnica historiográfica, es imposible salir. Quizás esos indicios sólo deban ser tomados como "marcas" de un proceso cultural, que nos permitirían aproximarnos a su dimensión real y a su función en la dialéctica social en que los "relatos" -y los hechos que los relatos narran - ocurren.

3.4. Con el trabajo de Xavier Noguez, uno obtiene la impresión de que el "fenómeno Guadalupe" es conducido a sus justas proporciones de "hierofanía reconocida" y "hierofanía relatada". Tanto de ese "reconocimiento" como del "relato" que lo transmite se configura el proceso cultural que, presente en la etapa formativa de la Nueva España, pasará a ser clave de identidad y factor de conciencia nacional, como lo ha mostrado Jacques Lafaye.[Nota 3]

3.5. En síntesis, de esta obra parece derivarse tanto la inconsistencia historiográfica de las tesis aparicionistas como la legitimidad de un desbordamiento antropológico y etnohistórico en el manejo de la categoría "historicidad" cuando se trata de otras culturas. Si bien es cierto que don Joaquín Icazbalceta ya había pronunciado la palabra definitiva de los historiadores, el análisis de Noguez permite abrir el tema a otras consideraciones. Aplicado a un dato principalmente proveniente de las culturas indígenas, el análisis historiográfico en uso y su forma de establecer el carácter histórico de los hechos, parecía no haber superado el etnocentrismo metodológico: porque etnocentrismo es pedir constancia documental a culturas que articulan su memoria colectiva por otros medios, como la tradición oral, el ritual, el folklore o la danza, es decir, medios que tienen como su sujeto productor y transmisor a la colectividad. Todo esto no se encuentra en documentos convencionales sino que integra las Tradiciones tal como las llama Noguez en su hipótesis central (p. 185).

De esta obra parece deducirse que lo más sólido del Guadalupanismo (aunque datos no faltan) no hay que buscarlo en los archivos, ni por los vericuetos de la crítica historiográfica de las fuentes que consignan acontecimientos extraordinarios, sino en las fuentes que nos remiten a las fuerzas de lo cotidiano y a la dinámica de la cultura como tal. Un valor importante de la obra que comentamos es la perspectiva calibradora del peso de las fuentes. Pero Guadalupe, tal como maneja la información Xavier Noguez, no parece agotarse en las fuentes ni en su crítica historiográfica; actitud meritoria y promisoria de un etnohistoriador que rehúsa quedar atrapado en su propio relato y tampoco acepta una metodología que congela los hechos y los enjaula. A nuestrojuicio, Noguez libera el tema de Guadalupe de lo que Marc Bloch llama la "obsesión de los orígenes" de aquellos historiadores que consideran que su "establecimiento documental" aporta una especie de fuerza mágica para la explicación total de los procesos sociales.[Nota 4]Porque, en cuanto hecho social, la signi ficación de Guadalupe no se deriva de las apariciones ciertas o no - sino de su presencia e implicaciones variadas en un proceso sociocultural del que forma parte y, hasta cierto punto, configura y caracteriza.


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