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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1994

LA LIBERTAD DE LOS MODERNOS

Author: Gioacchino Gargallo[Nota 1]


*Traducción de Francesca Grargallo.

Hace todavía un par de años, con o sin el muro de Berlín, pocos se habrían imaginado estar discutiendo la esencia de la Derecha. Además de que no se hubieran atrevido a hacerlo.

Ahora los dos términos -Derecha e Izquierda - que tanto nos enfrentaron, cambian continuamente de posición en toda Europa, permaneciendo aún en el interior de cualquier discurso de alta o baja política. Curiosamente un conservador inglés es liberal y liberista,[Nota 1] mientras un conservador ruso quiere mantener el centralismo y el colectivismo. Ambos se sientan, o podrían hacerlo, a la Derecha.

En realidad Derecha e Izquierda son denominaciones nacidas por la colocación en un hemiciclo, o sea inician en los modernos parlamentos. Y aún ahí significan vez tras vez cosas diversas, hasta opuestas. La Izquierda fue liberal, la Derecha, gubernativa, fue dirigista.

Y además en economía lo fueron, por lo menos durante dos siglos, desde antes de sentarse en esos semicírculos, de asumir esos nombres. La economía se mezclaba desde entonces con la política y la Izquierda (la oposición al Estado absolutista) fue más aristocrática de lo que ninguna Derecha podrá serlo jamás, llegando a formular la célebre "teoría germanista": pregunten si no al conde de Boulainvilliers. Su generosa (y entonces vana) protesta contra los ministros del absolutismo, su programa para hacer rendre gorge, es decir vomitar lo malhabido, a los hombres que en ese entonces representaban la Corruptópolis eterna, entusiasmarían al doctor Di Pietro. Hace siglos nadie hubiera llamado a Boulainvilliers, o a Montesquieu, "de izquierda pero lo eran con respecto al poder. ¿0 era "de izquierda" el mismo poder?

En sentido moderno puede que sí, en la continua ambivalencia de los términos: sí porque centralizador y, para sus fines, favorable al Tercer Estado (por el Cuarto nadie se preocupaba entonces, excepto los polemistas aristocráticos).

En el mundo moderno la cuestión nace con el planteamiento de la antigua e ilustre discusión sobre las instituciones de Francia, de la cual brotó gran parte de la historiografía francesa. Desde Montesquicu, esa historiografía fue a buscar en las "florestas del norte" las raíces de las antiguas instituciones que debían frenar la omnipotencia real. Curiosamente esas mismas doctrinas habían brotado entre los juristas, burgueses y hugonotes del siglo XVII, como en la célebre Francogallia de Hotrnany en otras obras. ¡Qué lejos nos estamos yendo para encontrar el génesis de una discusión que nos parece actual! Pero los hechos humanos sólo se conocen a través de la historia...

De esta ambivalencia seguramente podríamos derivar hablando de libertad o de centralización, con sus facetas econórnicas. Pero Derecha e Izquierda son palabras que siguen imponiéndose, y a esto no podemos ignorarlo.

Por lo general, en la actual fase postmarxista, la Derecha asume entre nosotros, en la Europa occidental y en los Estados Unidos, un significado liberal. De tal forma que por Derecha deberíamos entender liberalismo economico inseparable en concreto de esa libertad de los modernos", tan querida por Constant y resurgida del inmenso fracaso, a escala planetaria, del socialismo real; y eso a pesar de las nostalgias por el Estado ético de algunas de sus franjas extremas (Hegel fue comentado en este sentido hasta por Spaventa).

Por Izquierda, aún hoy en día, se debe entender colectivismo económico y centralismo político, a pesar de las muy simpáticas nostalgias libertarias de algunos sobrevivientes, donde el socialismo encontraba y encuentra los últimos elementos de la tradición anarquista.


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