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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1994

Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la Esperanza

Author: Maria García Ugarte


Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la Esperanza, 1994, México, Plaza & Janés, 222 p. ISBN 84-01-32605-2

Los escritos de los pontífices de la Iglesia católica, cartas pastorales y encíclicas, siempre han tenido una amplia difusión. Famosas fueron, por mencionar algunas, las encíclicas del Papa León XVIII de finales del siglo XIX, en particular la Rerum Novarum que tuvo la virtud de transformar las formas y los modos eclesiales de la pastoral social. También son bien conocidas las constituciones y decretos emitidos por el Concilio Vaticano II (1962-65) que modificaron radicalmente las relaciones de la Iglesia con la realidad de este tiempo. Igual importancia tuvo, al menos en las décadas de los sesenta y setenta, el "documento de Medellín"[Nota 1] que dio cuenta de la adecuación de los planteamientos conciliares a la realidad latinoamericana. Hoy circula el Catecismo de la Iglesia Católica [Nota 2] con una difusión similar a la de los documentos de Medellín, si bien con menor impacto social. Ciertamente, los hombres de este tiempo están acostumbrados a las comunicaciones pastorales del obispo de Roma y de los obispos de todas partes del mundo.

En ese tenor, las encíclicas y discursos del papa Juan Pablo II, pontífice de la Iglesia católica desde 1978, también han tenido una amplia difusión. Algunas han sido motivo de controversia, como la encíclica Veritatis Splendor que aborda cierta problemática de nuestro tiempo desde el punto de vista ético, como es el cuestionamiento y condena a las políticas públicas y prácticas individuales que atentan contra el derecho a la vida de todo ser humano. Otras han tenido una mayor aceptación, como la Sollicitudo Re¡ Socialis, puesto que asume, "cristianizando", la acción solidaria de los hombres. Por cierto esta encíclica, para su mayor comprensión, remite directamente a la Popolorum Progressio, de Paulo VI.

Sin embargo, el libro Cruzando el umbral de la Esperanza, que circula en México desde el otoño de este año, rompe los moldes tradicionales de las publicaciones de los pontífices porque se trata de una obra personal del hombre Karol Wojtyla. Y ésa es la gran singularidad del libro que reseño: Juan Pablo II tiene el propósito de transmitir su visión del mundo y sus razones para creer y esperar en el hombre y en Dios, como un autor que se somete al juicio de sus lectores sin el peso propio de un documento pontificio. Por esa razón, su escrito carece de la autoridad de las comunicaciones pontificales emitidas ex-cátedra - no califica hechos morales, ni asienta una verdad teológica que debe ser aceptada como tal - y, por ende, no obliga a su cumplimiento. Lejos de ello, registra la vida y la vivencia política, social y pastoral del hombre que ha estado al servicio de la Iglesia en los últimos 15 años y cuya gestión posiblemente ha sido de las más controvertidas desde el pontificado de Pío XII.

Juan Pablo II ha estado en el centro de las tormentas eclesiales contemporáneas que discuten el futuro de la Iglesia y se ha distinguido por su arrojo y entereza para enfrentar las situaciones adversas a la catolicidad y por su adecuación y tratamiento de las innovaciones científicas y tecnológicas. Es un Papa "moderno" que ha sido "piedra de escándalo" entre los suyos y que, con mano dura, ha insistido, reiterada y sistemáticamente, en la necesidad de recuperar lo que hay de valioso y positivo en la Tradición católica. En correspondencia, se ha empeñado en renovar la espiritualidad eclesial retornando a la esencia del mandato original de "anunciar" la buena nueva a todos los hombres, utilizando para ello las herramientas y técnicas de los medios de comunicación.

No es lejano a la verdad pensar que esta obra de Juan Pablo II se ha de convertir en un acontecimiento editorial internacional notable, confiando en que la "buena nueva" que proclama tendrá capacidad, por sí misma, de generar un proceso de conversión masiva. En ella retorna los contenidos, las angustias y necesidades del hombre contemporáneo al paso que ofrece un compendio inmejorable de la esencia del mensaje salvífico de la Iglesia católica, las formas de su adecuación al mundo moderno y su preocupación por el hombre.

El texto se encuentra articulado en forma de preguntas y respuestas en razón de que su origen fue una entrevista realizada por el periodista italiano, y también hombre de fe, Vittorio Messori. No obstante, como el entrevistado fue más allá del guión presentado y escribió, con su puño y letra, lo que deseaba decir, Messori trastocó su función de entrevistador, convirtiéndose en ordenador o editor del pensamiento de Juan Pablo II.

Pese a que el libro no presenta otro ordenamiento que el de las preguntas ya formuladas o las introducidas según la necesidad impuesta por el texto, puede decirse que su contenido se teje alrededor de tres temáticas que han sido recurrentes en los discursos y homilías del Papa: la primera, que es el eje yvértice del libro, su razón de ser se podría decir, es la ratificación de los fundamentos evangélicos de la Iglesia, el esclarecimiento de su misión salvífica y, en una respuesta franca a la incredulidad propia de la sociedad secular, la "certeza" de la existencia de Dios hecho hombre en la figura, plenamente humana, de Jesús, el de Nazareth y del Gólgota.

Esta temática se inicia con la confirmación del papel del pontífice como "Vicario de Cristo" en su dimensión tradicional de servicio, de garante de la unidad y del bien de la Iglesia y sus fieles (ministerio petrino); pasa por la exposición del mensaje esencial de la catolicidad, su Kerigma que es el anuncio de la "buena nueva": Cristo, muerto en la cruz, sepultado en un sepulcro prestado y resucitado al tercer día es el hijo de Dios vivo; y concluye con el despliegue de la historia de la salvación, del modo como Dios salva al hombre respetando su libertad, como "una nueva inspiración para interpretar la historia de la humanidad".

La lectura y comprensión de estos temas esencialmente católicos, desarrollados en las primeras 91 páginas del libro, se dificulta por la profundidad teológica y filosófica con que son abordados, y también porque la "Verdad cristiana" sigue siendo motivo de escándalo, al igual que lo fue ante Pedro y ante aquellos que creían en un Dios único "del que Abraham fue testigo": ¿cómo aceptar que el hijo de Dios pueda ser sometido a la tortura reservada por los romanos a la escoria social de su tiempo? ¿Cómo aceptar que Dios tenga un nombre, rostro y necesidades humanas? Pero, sobre todo ¿cómo aceptar como vivos acontecimientos pasados?

La segunda temática, recurrente en los documentos emitidos por la Iglesia en la actualidad, enfrenta dos situaciones que han impactado al mundo católico de manera. negativa. La primera es la que sugiere que los católicos serán una minoría religiosa en el año 2000. Esta afirmación cuestiona la calidad, eficacia y la evangelización realizada por la Iglesia. Además, se sabe que en muchas regiones se ha dejado de lado la labor evangélica y, como consecuencia, los valores y principios de la catolicidad se han ido perdiendo. Por otra parte, es ampliamente conocido que la religión atraviesa por una crisis que afecta a casi todos los sectores eclesiales: muchos de los bautizados, laicos y consagrados, no se apegan a la ortodoxia católica y la mayoría de las veces ignoran, o pasan por alto, las normas morales que supuestamente deben regir su vida cotidiana. Tal evaluación ha sido realizada desde la Iglesia misma que ha llamado y urgido a todos sus congregados a llevar a cabo una "nueva evangelización" a fin de recuperar los espacios perdidos,o fortalecer los nuevos, como es el caso del continente africano.

La otra situación, íntimamente relacionada con la anterior, es la de que las religiones del Extremo Oriente y el Islam tienden a aumentar sus adeptos en el mundo occidental, terrritorio y espacio de la catolicidad. De ahí la necesidad de delimitar las diferencias, notables, y las similitudes con todas las religiones, que fundamentan el diálogo ecuménico. Cabe señalar que el desarrollo de este tema le permitió al Papa escribir las páginas más cálidas del libro, aquéllas que se redactaron desde la amistad sostenida con los "hermanos mayores en la fe" que, sin duda, mucho allanarán el diálogo judeo-cristiano.

La tercera temática se concentra en el contenido de la enseñanza de la Iglesia en el mundo actual, tal y como fue entendida por el Concilio Vaticano II y por Juan Pablo II, quien muchas veces ha sido tipificado por sus esfuerzos por retornar a los principios y valores propios de la catolicidad pre-conciliar. Así, en las últimas páginas del libro el Papa demuestra que las verdades católicas, inmutables, han sufrido un trastocamiento porque el hombre, obj eto y sujeto de la evangelización, ha transformado su modo de ser y estar en la sociedad. Pero ese "acomodo" que enfatiza la realidad social, más que la individual, no elimina la responsabilidad personal y social del hombre ante Dios.

Finalmente, se podría decir, quedan dos temas sueltos, especialmente cercanos al Papa: el valor de la juventud como esperanza del mañana, y la interpretación de la caída del comunismo como producto de sus debilidades internas. Tal análisis enfatiza el sentido católico de la libertad: el hombre es responsable de su historia personal y social. Por tanto, los defectos y vicios de los sistemas políticos contemporáneos, y no sólo del comunismo, son producto de los errores y abusos de la civilización. La consecuencia más extrema que puede deducirse de esta interpretación, y que se percibe como el sustrato del libro de Juan Pablo 11, es que la libertad es el don más grande concedido por Dios al hombre. De ahí esa propuesta extraordinaria de que la historia de la salvación se concreta en la historia del hombre y su existencia.

En suma, Cruzando el umbral de la Esperanza, parece el testamento de este obispo de Roma que ha sido escándalo entre los suyos y los extraños. Es una obra teológica filosófica de gran importancia como compendio de fe y verdad y como testimonio de una espiritualidad que entra a su tercer milenio. Es un documento de fe que interpela al lector en busca de un diálogo fraterno que no evade la discusión-rechazo de las diferencias. Es un libro que tiene un escenario vivo: el continente europeo y la realidad hístórico-social de Polonia. Es un texto que invita a reflexionar sobre lo efímero de las ofertas de la sociedad contemporánea y lo precario de la existencia. Ante todo, es un escrito que asume el escándalo. de poner al Cristo-Dios de los católicos en el centro del corazón del hombre y el mundo moderno.

MARTA GARCÍA UGARTE

Depto. Académico de

Estudios Generales, ITAM


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