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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1994

A la democracia por la ley


En la década de los cincuenta, Christlieb pensó que la no participación electoral de la oposición obligaría al régimen "a cambiar sistemas". En noviembre de 1962, cuando llega a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional de Acción Nacional, instrumentará la más agresiva etapa de participación electoral desde la fundación del partido. Sin haber llegado el PAN a abstenerse de participar, ¿qué motivó a Christlieb a instrumentar semejante estrategia? es la pregunta más compleja para quien intenta comprender su vida política. Antes de adelantar alguna hipótesis, conviene aclarar las razones que llevan a Christlieb a ocupar la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional.

Hasta finales de los años cincuenta, Christlieb dedica su tiempo a atender su despacho, da clases de Derecho Constitucional en la Universidad Nacional, escribe en varios periódicos, colabora en La Nación y dicta esporádicamente conferencias en las instalaciones del PAN en avenida Juárez. Christlieb había mantenido una relación personal muy estrecha con Gómez Morín, apoyando y asesorando algunas de sus tareas, pero no había sido propiamente un hombre de partido ni ocupado cargos en el mismo. Tres circunstancias parecen determinar su repentino ascenso a la presidencia del PAN.

La primera es de orden ideológico. Las presidencias de Alfonso Ituarte Servín (1956-9) y particularmente la de José González Torres (1959-62) habían significado un acercamiento -indeseable para muchos panistas, incluido Gómez Morín- a grupos políticos de militancia católica. Ituarte Servín había presidido la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) de 1953 a 1956. González Torres había sido presidente internacional de Pax Romana, secretario general de la Unión Nacional de Padres de Familia, presidente de la ACJM (1944-9) y presidente de Acción Católica (1949-52). Gómez Morín no veía con simpatía la afinidad de esos líderes con personas y grupos con posturas sobre la libertad religiosa muy apartadas de las suyas. Christlieb, un católico con ideas mucho más cercanas al liberalismo de Gómez Morín, criticaba la dificultad de Ituarte Servín v sobre todo de González Torres para distinguir entre la actividad política y la religiosa. Utilizaba argumentos filosóficos, históricos y jurídicoconstitucionales para criticar a quienes veían en la actividad política un medio para conquistar la salvación del alma. Christlieb detectaba imprudencia, insensatez y no poca intolerancia entre quienes formaban lo que él bautizó como "el grupo de los piadosos", Meadores de agua bendita". Así, Manuel Gómez Morín y otros influyentes líderes de Acción Nacional entre ellos Rafael Preciado Hernández- apoyan en la XVI Convención la candidatura de Christlieb para detener dentro del partido un creciente acento político cuasi-confesional.

La segunda razón es estrictamente generacional. A casi 25 años de fundado, Acción Nacional enfrentaba en 1962 un reto institucional de extraordinaria importancia: la renovación de sus cuadros dirigentes. Rafael Preciado Hernández -líder panista y profesor Filosofía del Derecho en la Universidad Nacional- se inscribe en la lista de oradores para apoyar la candidatura de Chrisflieb y argumenta: "Tuve la honra de contarlo entre mis discípulos. Qué satisfacción la de experimentar que los discípulos superen a sus maestros! [...1 Los fundadores del partido sentimos que ya es necesario un relevo de hombres que, siendo fieles a la substancia permanente del partido, puedan atraer nuevos elementos." Christlieb ofrecía una oportunidad para un cambio sin ruptura y la inyección de sangre joven a la dirección del partido.

En tercer lugar, pero no menos importante, fue la breve experiencia de Christlieb como comisionado de su partido ante la Comisión Federal Electoral durante las elecciones legislativas intermedias de 1961. Minuciosísimo argumentador, experto constitucionalista, Christlieb evidencia habilidades políticas que le dan gran notoriedad en el interior del partido. Otros oradores argumentan también en defensa de su candidatura: subrayan la "calidad intelectual" de Christlieb, su "bien ganado prestigio", su "decisión, capacidad y osadía". Esta experiencia ante la Comisión Federal Electoral resultaría determinante para el cambio radical de posición que Christlieb imprime respecto a la participación electoral de Acción Nacional.

En carta fechada el 28 de octubre de 1960, y dirigida al secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral, Gustavo Díaz Ordaz, la dirigencia de Acción Nacional anuncia el nombramiento de Christlieb como nuevo representante del partido ante la Comisión. [Nota 9]El PAN se decide por un brillante abogado de 41 años, crítico de la participación electoral, para que colaborara en los trabajos colegiados de preparación y administración del proceso electoral de 1961. Vale especular que el juicio de Christlieb posterior a la elección sería definitivo en la definición de la estrategia a seguir. Sin diputados en el Congreso, la relación institucional entre el partido y el gobierno la establecería Christlieb desde la Comisión Federal Electoral.

1961 era año de elecciones intermedias, las cuales generaban -y siguen haciéndolo- poco entusiasmo entre la ciudadanía. El PAN vuelve a reducir su participación en la competencia congresional: sólo presenta candidatos en la mitad de los distritos electorales. La votación del partido desciende a 518 mil votos (7.5% del voto total), cifra inferior a la alcanzada en las elecciones intermedias de 1955. La Nación reporta las irregularidades de la elección, pero llama la atención la baja intensidad de la queja, comparada con el escándalo de 1958. En las sesiones de la Comisión, Chrisflieb defiende cada voto, negocia, discute, humoriza, ridiculiza. En la última sesión de la Comisión, justo antes de la iniciación de los trabajos del Colegio Electoral, pronuncia un discurso a la postre decisivo en la evolución del sistema político mexicano. Ahí se enlistan una por una las irregularidades del proceso electoral, se atribuye el gran abstencionismo al fraude de 1958, se pone acento en los problemas de la lista de electores y se reconoce la oferta gubernamental de crear un padrón permanente vigilado por todos los partidos.

Es indispensable que se realice una reforma electoral que permita la justa representación en el gobierno de las distintas corrientes políticas nacionales [ ... 1. Independientemente del resultado final en la integración del próximo Congreso, es oportuno exhortar al gobierno a reformar los sistemas electorales [ ... 1. La reforma debe tender a la eliminación de prácticas negativas, que en ocasiones tienen ya un carácter atávico. [...1 Debemos evitar ahondar nuestras discrepancias [ ... 1. Una de las formas más eficaces para fomentar el sentimiento real de convivencia consistiría en la ruptura sincera del monopolio político [ ... 1. En esta ocasión, Acción Nacional, que desde su fundación se ha esforzado sinceramente por el mejoramiento político y social de México, por mi conducto reitera su buena disposición para participar, sin mengua de sus principios, en todas aquellas actividades encaminadas a la unidad y mejoramiento del pueblo mexicano.[Nota 10]

El mensaje era claro: Christfieb condicionaba la continuidad de la participación electoral del PAN a la aprobación de una "verdadera reforma electoral", abogando por una mayor presencia e influencia de su partido en la vida legislativa del país y el reconocimiento de sus victorias en todos los niveles. "Deseamos participar legítimamente en las decisiones del poder", "deseamos integrarnos en las responsabilidades del poder"[Nota 11]dirá, apoyando decididamente la reforma electoral aprobada por el Congreso el 28 de diciembre de 1963. En la historia electoral mexicana, dicha reforma se considera el primer paso adelante, después de la enorme centralización de las tareas electorales que supuso la reforma de 1946. Para diciembre de 1963, ya ha sido nominado candidato presidencial del PRI Díaz Ordaz, con quien Christlieb mantenía una relación personal seca, exigente, pero cordial, desde su experiencia como comisionado panista ante la Comisión Federal Electoral. Desde la secretaría de Gobernación, Díaz Ordaz diseñó la reforma que posibilitaba lo que Christlieb había demandado desde la Comisión en 1961: la representación de las minorías en el poder legislativo. Con las nuevas reglas, al partido minoritario que obtuviera como mínimo el 2.5% de la votación le corresponderían cinco "diputados de partido", y uno adicional por cada medio punto porcentual encima del umbral. El tope de la representación proporcional para cada partido minoritario serían 20 "diputados de partido". Los diputados de partido serían aquellos que, habiendo perdido en su distrito electoral, se constituyeran como los "mejores perdedores", es decir, los de mayor votación minoritaria. El cambio no era despreciable: se abrían espacios institucionales para la negociación y el diálogo. La reforma introducía elementos totalmente novedosos. Sus alcances eran aún inciertos, pero el optimismo generado estaba justificado.


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