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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1994

Por una República liberal


Christlieb no creía en la posibilidad de un cambio espectacular. No pensaba en la toma del poder nacional, mucho menos en su asalto. Pensaba en compartirlo: apostó al fortalecimiento de la presencia del PAN en los frentes institucionales que su fuerza y presencia políticas le permitían: el Congreso y la vida municipal. Veía en la reforma de 1963 una oportunidad para "la reivindicación de las funciones que ha dimitido el Congreso". "Acción Nacional buscará que el Congreso de México reasuma sus funciones de poder", decía. Hasta antes de la reforma de 1963, el Congreso mexicano recordaba a las cámaras soviéticas, monopolizadas por un partido. La reforma de 1963 abría las puertas a la pluralidad y, pensando con optimismo, al cambio. Decía Christlieb: "Ya es hora de que el Congreso deje de ser una oficina de correspondencia por donde el Presidente remite al país las leyes que a su juicio deben expedirse. Ya es hora de que el Congreso deje de ser la voz y la orquesta donde la nota que domina, bajo la batuta del Ejecutivo, es la del sí, señor."[Nota 12]

El otro ámbito institucional donde Chistlieb demandaba "una ruptura sincera del monopolio político" era el del federalismo. La vocación federalista y municipalista de Acción Nacional orientaba la estrategia a seguir. Después del primer gran traude contra el PAN, en el municipio de León, 1945 (que incluyó la matanza de más de cuarenta personas), y del reconocimiento de los primeros triunfos locales en 1946, Gómez Morín dedica al municipio prácticamente todo su discurso en la V Convención Nacional de 1947. Para el fundador del PAN, en el municipio sólo se encontraba "abandono, mugre material y moral", mientras señalaba la importancia de participar en elecciones municipales: "El Municipio es el punto en que opera la intersección trascendental entre la vida privada y la pública: es todavía el hogar, pero es ya la Patria." Las elecciones municipales ofrecían la oportunidad de organizar al partido desde abajo, y con ello convertirse poco a poco en opción nacional, como lo advertía Gómez Morín: "El camino de la organización municipal es un duro y esforzado camino hacia el poder."[Nota 13] Christlieb recuperó esa herencia y la incorporó a su estrategia: luchar por la democracia en los estados, no sólo implica combatir indeseables tendencias centralistas dentro de nuestro régimen de gobierno. Promover la democracia local y municipal es consecuencia de una convicción esencial de orden político: la convicción democrática". [Nota 14]Y más claramente aún: La democracia es una, de abajo hacia arriba, de pueblo a gobierno, no a la inversa; pero facilitar y promover las condiciones propias para su realización en la vida local y municipal es asegurar su vigencia a escala nacional."[Nota 15]

Christlieb pensaba que el avance sería impensable sin diálogo con el gobierno. Como diputado federal y líder de la fracción parlamentaria del PAN en la primera legislatura plural (1964-7), Christlieb ocupaba una posición institucional privilegiada para llevar a nuevos terrenos el diálogo que ya había iniciado en otra parte: su relación personal con el presidente Díaz Ordaz desde la Comisión Federal Electoral y con Alfonso Martínez Domínguez -líder de la mayoría priísta en la legislatura 1964-7 y comisionado del PRI en la misma Comisión en la etapa que participó Christlieb- justificaba su optimismo sobre los posibles alcances de la apertura. Él buscaba una nueva época, un diálogo "sin rencores ni amarguras". "El desprecio y la incomprensión de una y de otra partes, sólo podrán engendrar odios", decía en el Colegio Electoral de 1964. "Las soluciones mejores habrán de surgir del diálogo sobre los problemas nacionales, diálogo al que la oposición siempre ha estado dispuesta, casi siempre sin encontrar eco." Dispuesto a dialogar, Christfieb sin embargo reclamaba reciprocidad: "Para que la oposición pueda ser constructiva, es indispensable el diálogo. Pero todo diálogo supone un intercambio eficaz de opiniones [ ... ]. Es nuestro deseo que este diálogo se entable sobre bases de razón y de respeto." [Nota 16]

Fueron para Christlieb años de actividad febril. Fino argumentador, hombre de carácter fortísimo, inflexible en su exigencia con los demás, perfeccionista que no sabe delegar: es a la vez presidente de su partido, líder de la fracción parlamentaria y activísimo organizador. Sin aspirar al Panteón de su partido, Christlieb no se quiere Titán, sino hormiga, pero su personalidad y carácter lo convierten en una hormiga titánica. Su archivo de recortes periodísticos contiene notas de prensa de toda la República: pendiente del detalle organizacional, viaja constantemente por todo el país sin las restricciones del calendario electoral como mapa político.

La estrategia de diálogo comienza con el reconocimiento explícito por parte del PAN de su derrota en las elecciones presidenciales de 1964, donde le fueron reconocidos más de un millón de votos en la pista congresional, casi el doble en relación a las elecciones intermedias de 1961, habiendo presentado candidatos en el 97% de los distritos electorales. Con el 11.5% de la votación, el PAN conquistó dos diputados de mayoría y 18 "de partido", con lo que alcanzó el tope de 20 que la ley prescribía. La actividad legislativa de la bancada panista resultó extraordinaria. Se presentaron iniciativas de reforma en materia educativa, a la Ley Federal del Trabajo, a la Ley de Amparo, a la Ley General de Bienes Nacionales, al Código Pena¡, al Reglamento del Congreso y, por supuesto, a la Ley Electoral. Varias iniciativas se "congelaron", otras las presentó el PRI como propias y algunas lograron pasar. [Nota 17]La novedad de un Congreso plural lleva a la prensa a poner más atención en el poder legislativo. La participación del grupo parlamentario panista es ventilada y conquista mayor visibilidad y presencia públicas. El optimismo con que Acción Nacional percibe los resultados de la estrategia de Christlieb se refleja en su reelección como presidente del Comité Ejecutivo para un trienio más el 6 de febrero de 1966, cuando se le reconoce "abrir caminos" al partido, "sin indignidad ni transacciones". Al tomar la palabra, Chrístlieb habla del "decoro" de sus relaciones con el presidente Díaz Ordaz, reconoce que se le escucha, que no se le ha coartado la posibilidad de exponer sus puntos de vista. Describe la forma en que fueron aprobadas algunas iniciativas panistas en la Cámara, pero también subraya que muchas -Ias de mayor trascendencia política para México"- se mantienen sin dictaminar. Se mantiene optimista, reconociendo riesgos en su estrategia; a casi un año de iniciado el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz dirá: "Yo no he creado la actual situación política. Las nuevas perspectivas, la actitud misma del gobierno, se deben al trabajo de muchos hombres y mujeres que en 26 años [han luchado] por lograr una evolución política en México. Debemos aprovecharla con todos sus riesgos." Christlieb no especifica de qué riesgos habla, pero ya para entonces se observan signos de ambigüedad en la conducta gubernamental.


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