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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1994 Primavera 1995

EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD EN LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Author: Arturo M. Femández[Nota 1]

Introducción
La revolución en la educación
La universidad del siglo XXI

Introducción


¿Qué te depara el futuro a la universidad? ¿,Podrá sobrevivir ésta a los cambios tecnológicos y a las demandas que le exige la sociedad? ¿Cuáles son los retos que enfrenta la universidad en los albores del Siglo XXI? Este ensayo procura ofrecer una reflexión sobre estas preguntas sin pretender dar una respuesta definitiva, la cual es probable que aún no exista.

El mayor reto que enfrentan las universidades como instituciones será la redefinición de sus fines, medios, estructura organizacional y financiamiento para enfrentar los sustantivos cambios tecnológicos que también está experimentando la sociedad contemporánea en lo referente a la acumulación de conocimientos. Estos cambios tecnológicos no sólo afectarán la estructura y organización de la educación, sino que tendrán profundos efectos sobre la economía y la sociedad. Innumerables industrias desaparecerán mientras otras muchas nuevas florecerán; la estructura industrial sufrirá cambios fundamentales con la desintegración vertical de actividades y la acelerada obsolescencia de la tecnología. En el ámbito social, la estructura de la sociedad estará basada en Iii posesión de conocimientos y la tradicional distinción entre trabajadores y capitalistas tenderá a desaparecer. Los trabajadores serán propietarios de capital humano, es decir, de conocimientos y destrezas que cambiarán su rol social y económico. Estas ideas han sido brillantemente expuestas por Peter Drucker en "La Era de Ia Transformación Social" y por Hermstein y Murray en "La Curva dc Campana". Dichos autores coinciden en denominar a esta nueva era de la civilización como la sociedad del conocimiento.

Las universidades tendrán que adaptarse rápidamente a esos cambios para poder sobrevivir y tendrán que demostrar su contribución en este nuevo medio ambiente. De otra manera correrán la misma suerte que los productores de velas cuando apareció la bombilla. Ambos medios ofrecían iluminación, pero la última a un costo y eficacia más favorables. La sociedad no estará dispuesta, al menos bajo criterios exclusivos de eficiencia, a patrocinar a una institución obsoleta o relativamente improductiva vis a vis otras opciones.

Por tanto, tiene sentido hacer algunas consideraciones sobre lo que se denomina la revolución didáctica, la revolución en los objetivos de la enseñanza, la revolución curricular y la revolución en la investigación y en el financiamiento.


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