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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1994 Primavera 1995

2. Educación


Se han dicho demasiadas cosas sobre educación como para pretender ser justo con la densidad de la noción. Según Durkheim las definiciones de su tiempo adolecían de una inclinación al ideal, al deber ser de la educación y no a lo que ésta efectivamente era. Propuso su muy conocida definición genérica y descriptiva, del conjunto de acciones al que en todo grupo humano se le pueda asignar el concepto. Esta explicación abrió las puertas a la objetivación sociológica, es decir, al tratamiento científico de la "cosa" educación. Pero en otros textos sugirió dos claves preciosas para rediscutir esta propuesta: por una parte, que la visión unitaria y transformadora que todavía sigue tiñendo al concepto, fue forjada por el cristianismo (el camino de la conversión); por otra, que la pedagogía se produjo sólo en algunos momentos de la historia, en los que se requería instituir nuevas formas de transmisión cultural.

Sin poder desarrollar ahora el argumento, sostengo que el carácter unitario sigue asociándose al uso en singular de la palabra educación, aún en sus interpretaciones laicas. Y que esto implica un tráfico normativo, pues influye en la determinación del conjunto de hechos que designa. La aparente unidad podría ser un valor agregado.

La temperatura valorativa se incrementa en los momentos que generan la producción de padagogías, pues éstas construyen nuevas posibilidades como reacción a las crisis, a las disfuncionalidades o a la anomia. En otras palabras, la producción de pedagogías moviliza un trabajo de selección y valoración de prácticas de transmisión, por lo que demanda una constitución normativa de la noción de base.

Tengo la impresión de que estamos en una época que está requiriendo una configuración diferente de su pedagogía. Que presenta signos de difícil lectura: por ejemplo, la creciente introducción de un tratamiento pedagógico en el ámbito de la educación superior podría interpretarse como una expansión de esta disciplina (currícula, formación docente, desarrollo de sistemas de evaluación, metodologías de enseñanza a distancia, etc.). Pero al mismo tiempo, la importancia que ha adquirido el concepto de aprendizaje en dicha expansión puede ser vista como la emergencia de otro discurso, que puede prescindir de la función magisterial como supuesto ineludible (el aprendizaje surge de la interacción del sujeto con estímulos apropiados, no necesariamente con un profesor o libro). Se puede plantear seriamente la duda acerca de si estas transformaciones pueden seguir incluyéndose en la impronta unitaria de la noción educación, y por lo tanto si son constitutivas de una resignificación de la pedagogía o si están prefigurando otra cosa.

Vale decir, tal vez estemos en una época que exige decidir, desde un concepto que subraye un filo normativo, qué conservaremos como educativo y qué no. 0 si lo que habría que desechar es el sentido aún vigente de educación. La crisis de la educación puede ser la crisis del concepto. Por lo tanto también de la pedagogía.

Si la educación es desde el cristianismo una conversión, una humanización, la creación de un sujeto social, moral, y desde la modernidad un desarrollo de nuevas potencialidades, un progreso, un mejoramiento, la construcción intencional de un plus, parecería que el renacimiento de la ética en el interés de la filosofía contemporánea, e incluso el auge del discurso productivista como lugar común de las políticas institucionales, podrían solventar los remozados ideales para la orientación actual de la educación.

Sin embargo, la defensa del pluralismo axiológico y el amoralismo del mercado que define lo que se califica como productivo, vuelven dificultosa la tarea de clarificar el sentido del plus que soporta la búsqueda educativa, y más todavía de consensuarlo.

Como se puede apreciar, los pedagogos actuales navegamos en corrientes que se arremolinan. Necesitamos nortes normativos que se empeñan en disiparse, erosionando los cimientos de nuestro discurso. Las viejas seguridades no garantizan la flotación, y los nuevos mapas apenas están dibujándose. Compleja es la tarea de escribir desde la pedagogía, y particularmente extenderla al futuro.


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