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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1994 Primavera 1995

LOS ACADEMICOS Y EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD

Author: Manuel Gil Antón[Nota 1]

1. Breve nota previa
2. ¿Qué es una universidad?
3. El papel crucial de los académicos
4. La situación en México
5. Los académicos mexicanos
6. A manera de conclusión
Referencias

1. Breve nota previa


Siempre ha sido difícil realizar trabajos que procuren estimar el comportamiento de las instituciones sociales, pues la cuota de incertidumbre que se deriva de la limitación de nuestras estrategias intelectuales para conocerías es muy grande. La percepción que hoy tengo, al finalizar la redacción de estas cuartillas -a escasos 6 días de las elecciones federales en México- hace más profunda la fragilidad aplicable a toda prospectiva en el ámbito de las relaciones sociales.

El futuro del país, sin que en esta socorrida frase persista exageración alguna, está en juego y el que esto escribe forma parte de un sector muy amplio de ciudadanos que cuentan con su credencial de elector y la decisión de votar como siempre, pero que esperan que esta vez, por fin, los votos cuenten y decidan.

Esta condición ciudadana elemental debería bastar para abrir un margen de certidumbre, pero no parece ser el caso: hace tiempo advertí que nuestra transición democrática no pasa necesariamente por el ejercicio simple y llano -pero fundamental- del voto de cada uno y su contabilidad con arreglo a la aritmética general. Un desconocido me encuestó en la acera izquierda de una calle imaginaria y he aquí una síntesis del interrogatorio:

¿Quién es usted? Pues un tipo con credencial de elector y derechos a salvo para votar... ¿Asistió al encuentro Vuelta? No. ¿ Al organizado por Nexos? No. ¿Forma parte del Grupo San ángel o el Grupo Santa Julia? No. ¿Lo ha convocado el EZLN para asistir a la Convención? No. ¿No tiene ni una carta del señorMarcos? No. ¿Fue usted parte de los casi 70 convocados por Mejía Barón para la Selección Mexicana? No. ¿ Quién es usted, entonces?

Tal vez sigamos siendo ciudadanos imaginarios en un país de corporaciones y pactos,de unciones desde lo alto; no lo sé, pero me adscribo a la esperanza de que los votos cuenten y decidan.

Desde estos días de incertidumbre y conciencia del riesgo, lo que ofrezco al lector es una propuesta de rumbo para las universidades mexicanas que resulta coherente con una delimitación del concepto de universidad --que inevitablemente se ancla en ciertos valores-, y un análisis general de la evolución del sistema de la educación superior en los pasados trienta años, con base en el trabajo de investigación sobre los académicos mexicanos en que he participado. Es una propuesta de rumbo abierta al debate y a la crítica que procura atenerse a la enseñanza de Max Weber:

Una ciencia empírica no puede enseñar a nadie qué debe hacer, sino únicamente qué puede hacer y, en ciertas circunstancias, qué quiere.


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