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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1994 Primavera 1995

5.3 El origen social de los ocupantes de los puestos


Toda la información previa ha de ser puesta en relación con el proceso de vertiginosa movilidad escolar y ocupacional que implicó, para sus actores, la conformación del cuerpo académico nacional. En el estudio se pregunta a los profesores sobre la escolaridad de sus padres, con los siguientes resultados:

Los académicos que entrevistamos, en un 70.7% con respecto a sus padres, y 89.8% a sus madres, son parte de la primera generación de sus familias que logran arribar a los estudios universitarios. Si, simplemente a título de ejemplo se me permite una referencia personal, de Cromagnon a la fecha, soy el primero de los Gil y de los Antón que pisa un salón como estudiante de una universidad.

Más aún: el 42.3% de los padres y el 50.3% de las madres de los académicos alcanzaron, como máximo nivel de estudios la primaria completa. El salto generacional en términos de escolaridad es muy grande y, en el caso que estudiamos, aún mayor es la movilidad, pues no sólo se arriba a niveles de estudio inéditos para la mayoría de las familias de las que proceden, sino que además, se obtiene un empleo como profesor universitario: el estatus de la ocupación es incomparable.

Recapitulemos: en el contexto de un proceso muy relevante de movilidad escolar y ocupacional, obviamente en relación con modificaciones muy profundas en las estructuras sociales de la sociedad mexicana posteriores a la segunda guerra mundial, vemos conformarse un creciente conglomerado de trabajadores académicos en sintonía con la expansión institucional y el incremento de la matrícula. Los reclutamientos son tempranos y la celeridad de la incorporación no permite una consolidación de la formación personal de los reclutados. Sin embargo, se trata de lo que podríamos llamar "lo mejor de cada casa" en el contexto de la expansión de oportunidades educativas del país. Pero, como condición general en el sistema, la forma de organizar las instituciones, fuertemente presionadas por la atención a la demanda de cursos para abrir paso a la vía certificadora, derivó en modalidades de iniciación aisladas, solitarias, sin vestigios de colegialidad en los primeros pasos.

Ante la ausencia de grupos académicos cohesionados como entidades reguladoras y dinamizadoras de la vida académica, no resulta incomprensible el predominio en las instituciones de cuerpos administrativos y sus lógicas no-académicas de desarrollo.


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