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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

2. El compuesto humano


La esencia humana la integran dos elementos: la materia o cuerpo y la forma o espíritu. Beuchot, defendiendo una de las interpretaciones de Santo Tomás, dice que ambas son substancias incompletas de cuya unión resulta la persona humana. [Nota 3] No obstante, para él, la forma es más perfecta porque la materia es potencia, por ende, imperfecta; y la forma es acto, por tanto, perfecta. La forma o alma es más perfecta porque sigue existiendo aún después de que el cuerpo se corrompió. Así, el alma es incompleta en cuanto a su esencia, no en cuanto a su sustancialidad, porque tiene que estar unida al cuerpo para prefeccionarse obteniendo conocimiento, virtudes, etc. Pero es completa en cuanto a su existencia porque es inmortal. De aquí que la forma le confiera al hombre (y a cualquier ser finito corpóreo) su dignidad; "el hombre tiene la gran dignidad que le da el espíritu".[Nota 4]

La existencia es la que actúa y manifiesta la esencia; es el acto de ser de la esencia.

Ahora bien, la esencia humana, dice nuestro pensador, no cambia. Trátese de un feto, o de un niño..., o de un anciano, la esencia humana: cuerpo y alma, siempre será la misma. Lo que varía en el hombre es, por un lado, la existencia: [Nota 5] como feto, niño ... ; y por otro, añadamos nosotros, los accidentes: del cuerpo: tamaño, peso, volumen ... ; del espíritu: los diversos aspectos del conocimiento, diferentes tipos de hábitos, etc.

En virtud de que la esencia humana, desde que se unen óvulo y esperma, siempre es la misma, Beuchot dice, en primer lugar, que el aborto es un asesinato; y, en segundo término, el hombre siempre será sujeto de todos "sus derechos dondequiera que se encuentre". [Nota 6]


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