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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

III. Unión de cuerpo y alma


Siguiendo al doctor angélico, nuestro autor acepta que la unión del alma y cuerpo es substancial. [Nota 7] En efecto, esa unión no es por algún intermediario que sirviera de "puente" entre uno y otro; tampoco es por yuxtaposición, de suerte que por estar juntos la actividad del alma afectara al cuerpo y viceversa, a la manera como un imán afecta a los metales que están cerca de él.

La unión sustancial significa que alma y cuerpo, por ser substancias incompletas, se "compenetran" mutuamente: el alma impregna, sit venia verbo, al cuerpo, el que a su vez es apto para "recibir" a aquélla.

Por la unión substancial, alma y cuerpo, para los tomistas, se influyen mutuamente, como sucede, por ejemplo, con el enojo, pasión del alma, que hace que la cara se ruborice; o con la tristeza, pasión del alma, que puede provocar la muerte; o al momento en que se disfrutan placeres sensibles (corporales), la inteligencia puede estar obnubilada, como el que se "alegra" bebiendo alcohol. No obstante esa unidad substancial, Beuchot dice que el alma tiene más dignidad que el cuerpo, ya que puede existir y actuar independientemente de él. [Nota 8]


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