©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

V. Perfeccionamiento de la persona


El ser humano, en cuanto que nada le falta para ser persona, es perfecto. Mas en cuanto que sus facultades carecen de contenido, es imperfecto. El dinamismo de la persona, de que antes se habló, consistirá, entonces, en perfeccionarse. En efecto, al hacer, el hombre tiene cuerpo y espíritu, mas a medida que vaya creciendo tendrá que ir desarrollando sus habilidades corporales y sus capacidades espirituales. Así, nadie nace sabiendo ni ejerciendo su libertad, nadie nace teniendo ya habilidades manuales para escribir o para tocar algún instrumento musical Por eso, Beuchot considera que "las facultades humanas son potencias (operativas) que dan acto segundo y perfectivo a la substancia, compuesto de cuerpo y alma".

Pues bien, cuando el hombre la da contenido a sus capacidades se perfecciona porque "las facultades pasan al acto en cuanto realizan sus operaciones con respecto de sus objetos". [Nota 10] Por ejemplo: los ojos del niño que se está desarrollando instrauterinamente están en potencia de ver cuando nazca. Al salir del vientre materno, los ojos pasan de la potencia (posibilidad de ver) al acto (ver efectivamente).

Ahora bien, según nuestro filósofo, "es el conocimiento lo que mejor actualiza la forma o naturaleza del hombre y, por lo mismo, lo que mejor le conduce a su perfección". Él explica su aseveración diciendo que lo más propio del hombre es conocer, en cosecuencia, cuando realiza esa operación se está perfeccionando. El tipo de conocimiento que mejor perfecciona es el "universal, que posee de manera virtual el conocimiento de los individuos". [Nota 11]

Añadimos, por nuestra parte, que el conocimiento va a provocar el perfeccionamiento tanto de la voluntad como el del cuerpo. De aquélla por que, al conocer diversos bienes, el ser humano puede elegir de entre ellos el mejor. En el cuerpo, la influencia del conocimiento consiste en que el niño pequeño, por ejemplo, según vaya creciendo, querrá coger éste o aquel objeto, previamente conocido, aunque sea de manera incompleta, para jugar con él, llevárselo a la boca, etc.


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente