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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

JEAN GENET: COMEDIANTE Y MÁRTIR*

Author: Marcela Cinta[Nota 1]


* Jean Genet, novelista, dramaturgo y poeta francés (1910-1986). Terminología del libro de Jean-Paul Sartre, Saint-Genet, Comédien et Martyr, París: Gallimard, 1952.

Los atributos de un hombre, o lo que nos permite en última instancia describirlo, no se predican de él como de los objetos que lo rodean: me refiero a que no puede decirse de un hombre que es inteligente de la misma manera que puede decirse de una mesa que es redonda o de una planta que tiene flores. Solamente podrá decirse lo que el hombre es, o parece ser, en la medida en que tomamos su situación concreta en-el mundo. El hombre es lo que se hace, lo que decide hacer él mismo de su existencia. Un hombre es inteligente si sus circunstancias le han prohibido todo conformismo mental. Solamente en este sentido podremos describir a Genet.

Si tomarnos en cuenta, con la tradición hegeliana, que el Ser es Reconciliación, que es el estar del ser en sí mismo, "en casa", en armonía con la naturaleza, Genet nunca es, porque se nihiliza constantemente. Nunca une los opuestos en síntesis; existe en permanente contradicción. Nunca se da la Síntesis final porque sería Plenitud. No podría ser negada. Y la estructura del hombre es precisamente lo relativo, lo no pleno, lo no-absoluto. El hombre nunca es algo absoluto, su ser consiste en su hacer. Genet quiere negarse como ser-en el-mundo pero no puede porque, a pesar suyo, está actuando. El contrario del bien no es el mal, ni el contrario de la honestidad es el robo, ni el contrario del amor es el odio. Todos estos pares de opuestos tienen un revés común que es el no-ser. Por eso nunca podremos ver a Genet como lo que él quiere: como la negación del mundo; porque a pesar de negarnos existimos.

Remontémonos al principio: Genet nace en París el 19 de diciembre de 1910 de padre desconocido. Su madre lo abandona en un orfanatorio siete meses después y nunca vuelve a saber de ella. Lo adoptan y pasa su infancia en una escuela en donde se le educa para ser santo. Pero, un día, en un juego casi de niños, lo sorprenden robando. El solo hecho de llamarlo " ladrón" ya implica una muerte para él, una muerte de la honestidad como estructura de su ser. Sufre entonces varias metamorfosis que en última instancia harán de él, el hombre concreto, Jean Genet, que actúa en situaciones específicas.

La primera conversión de Genet es hacia el mal: decide ser el ladrón que la sociedad quiso; decide asumir la descripción que la sociedad ha hecho de él y responsabilizarse de ello. Roba y hace el mal para que los demás lo consideren malo, ladrón, criminal. De hecho, pasa una gran parte de su vida en la cárcel, adonde es llevado innumerables veces por toda clase de delitos.

Genet quiere ser santo para Ser, en todo el sentido del término. Busca una estructura que le permita fundamentar su ser, que le permita ser plenamente. Al ser descubierto en el robo, se da cuenta de que no puede ser santo en un sentido absoluto; entonces tratará de ser criminal en un sentido absoluto. Lo que Genet quiere es tener una naturaleza. Es ver cuál es su ser más que actuar. No es que quiera hacer el mal, sino que quiere ser malo. Busca fundamentar su vida en una ontología; quiere encontrar la solidez que le dé la estructura de su ser. Pero esto es imposible, puesto que la misma existencia, su simple estar- en-el mundo, es ya la estructura de su ser y del ser de toda la realidad humana. Para poder ser malo, es necesario haber antes tomado la decisión de hacer el mal, de asumir la elección original que la sociedad le impuso. Por ello, Genet hace: para ser. Él quiere ser santo y se fuerza a llevar a cabo algo impuesto desde fuera por la sociedad: ser ladrón. Elige vivir esta dualidad: el robo y la santidad. Genet es el producto que se vuelve contra la sociedad que le impuso el mal. De ahí el título del libro de Sartre: San Genet: comediante y mártir.

Desde los quince años, Genet lleva una vida de delitos hacia la sociedad. Huye del reformatorio donde se le ha encerrado; roba; va a prisión; huye de nuevo; se enlista en el ejército y lo abandona: se le acusa de desertor; en España vive de la mendicidad y la prostitución; recorre casi toda Europa franqueando fronteras prohibidas. Pero Genet tiene una razón para hacerlo: Se trata de hacer el mal para-los otros, no para sí mismo. Por ejemplo, cuando atraviesa Alemania en 1934, siente que está viviendo entre ladrones y gente que se dedica a la maldad: Entonces no robará, pues robar ahí ya no significa para él hacer el mal. Para robar, necesita Genet estar en un país donde se obedezcan ciegamente las leyes morales: solamente así podrá causar escándalo. Genet actúa, entonces, siempre en función de y para los otros.

... " la realidad se adquiere exclusivamente por repetición o participación; todo lo que no tiene un modelo ejemplar está 'privado de sentido', es decir, carente de realidad ( ... ) el hombre de culturas tradicionales sólo se reconoce como real en la medida en que cesa de ser él mismo ( ... ) y se contenta con imitar y repetir los gestos de otro. En otros términos, no se reconoce como real, es decir, como 'verdaderamente él mismo', más que en la medida en que cesa precisamente de serlo." [Nota 1]

Ya no es él mismo: actúa con gestos, gestos que le permiten ser lo que la sociedad ha hecho de él: un ladrón, un criminal. Pero corno él, interiormente, no es ni ladrón ni criminal (puesto que estos actos suyos son pura apariencia), será santo: hará el mal precisamente porque es un sacrificio hacerlo.

Hay una irrealidad en la elección de Genet: él cree que roba para hacerse ladrón, pero en realidad está robando. Ésa es su acción en el mundo y roba porque no tiene otros medios para subsistir, porque se le han negado otras posibilidades. Juega a robar, o a escribir, pero como en realidad roba y escribe, se engaña a sí mismo creyendo que es puro gesto y engaña al otro porque se muestra como él no es, como un Genet ficticio. Hace la comedia a pesar suyo. Cree haber elegido hacer el mal, rechazar el mundo, pero este rechazo es tan aparente como el mismo Genet: es sólo una comedia, un gesto.

Por ello Genet es comediante y mártir al mismo tiempo. Es mártir de su propia comedia. Y esta comedia es comedia y no lo es: lo es porque manifiesta el gesto de apariencia de Genet, pero no lo es porque, de hecho, es en-el-mundo y cumple su función de acción.

Otro punto: a pesar de haber tomado como elección original lo que la sociedad le había impuesto, Genet ejemplifica la libertad. Nos muestra nuestras posibilidades latentes: si somos honestos, de ser ladrones; si somos heterosexuales, de ser homosexuales; si somos fieles, de ser traidores; o viceversa. Nos muestra que necesariamente elegimos y asumimos la responsabilidad de la elección, de lo que somos, de lo que hemos decidido hacer. Lo que nos muestra Genet, en última instancia, es que siempre tenemos la posibilidad de ser lo contrario de lo que somos. Genet sabe que es un ser-para-los otros y asume la responsabilidad de serlo. Al ser ladrón, asume la responsabilidad de tener dinero que es dinero del otro. Al ser escritor, asume la responsabilidad de tener palabras que son palabras de los otros y palabras-para-los- otros. Se considera responsable de sus poemas. ¿Por qué? Simplemente porque su elección original ha sido ésa: tomar los "útiles" de los otros para tener un arma con qué atacarlos. Se considera responsable de haber decidido hacer el mal y transformar así la sociedad en la que vive: la sociedad que lo mete en prisión o que lo lee, que actúa sobre Genet de la misma manera en que Genet actúa sobre ella.

La vida se le presenta como una insuficiencia, tanto en el campo del ser como en el campo del tener. Cuando vive en la escuela, todo es compartido para di. El único símbolo que adquiere de la propiedad es mediante el robo. A partir de este sentimiento de insuficiencia, su falta de ser es lo que le llevará a ser santo y su falta de tener le llevará a ser ladrón. Pero se da cuenta que no puede hacer el mal en un sentido absoluto (el ser del hombre es ser relativo); entonces hace el mal como sacrificio. Hace el mal a pesar suyo. Va hacia el robo como hacia una liberación de su ser. Esto lo lleva a su segunda conversión: a ser esteta; pero esteta solamente en el sentido en que le permite hacer el mal mediante la belleza creada, mediante la literatura: usa las palabras para hacer el mal; las considera armas de asesinato.

De lo anterior se deriva la razón por la cual Genet elige el mal como el único camino posible en su vida. El Mal es su ser-otro, porque es no reconocerse (como para Hegel). Genet, en realidad, no es malo. Al querer hacer el mal, actúa en contra de sí mismo. Actúa siendo otro. No se reconoce como sí mismo. Es otro que él mismo. El Mal, por eso, es ser otro que el Ser. Sería, por una parte, el ser del No-Ser, o sea, es lo que caracterizaría la falsedad, la apariencia; y, por otra parte, sería el no-ser del Ser: la negación de lo absoluto, de lo pleno, de lo definible. El Mal es la negatividad absoluta, es la falsedad. Genet se sabe falso. Si hiciera reales sus apariencias, éstas no adquirirían ser, sino que Genet perdería el suyo, caería en lo puramente imaginario para sí mismo. Pero, aunque su ser malo sea aparente, de hecho actúa haciendo el mal; roba y comete delitos que lo llevan a prisión. Es percibido como criminal y, en tanto que es percibido, tiene un ser, un ser que se revela a través de sus acciones. Serán falsedades para el carácter de Genet pero son realidades en tanto que tienen una presencia para el mundo. Su presencia en el mundo es verdadera; sus gestos son apariencia. Es la constante contradicción en Genet; lo verdadero y lo falso se mezclan en todo momento, porque lo supuestamente falso tiene una verdad, que es la presencia en el mundo.

La acción de Genet es el mal; es la destrucción en tanto que, al construir, nos exteriorizamos ante los seres y al destruir reabsorbemos el universo dentro de nosotros mismos. Es con este sentido de destrucción que Genet hace el mal. Construir es llevar a cabo una acción en el mundo. Es exteriorizarnos. Es crear un objeto, parte nuestra, que forme parte también del resto del mundo. Es hacer palpable nuestra acción. En cambio, destruir es lo contrario: es interiorizarnos. Es absorber al mundo dentro de nosotros mismos. Es tener un mundo puramente interno, Es también acción pero sin crear cosa alguna en la objetividad, sino creando en un nivel interior, en el nivel de la conciencia. Son los dos momentos de Genet: el de la acción objetiva -con la que hace la maldad - y el del tiempo interior, el de la santidad - que es reflexión sobre la acción, que es interpretación interior.

De todos los caminos que pueden significar el Mal, Genet elige primordialmente tres de ellos que representan su verdadera acción: el sacrificio religioso, la estética y la literatura.

EL SACRIFICIO RELIGIOSO
LA ESTÉTICA
LA LITERATURA
LA POESIA

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