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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

LA LITERATURA


Genet parte del hecho de que la lengua es del Otro, tiene los valores que los otros te dan. Es lo que permite a Genet tener culpa frente a los otros, hacer el mal dentro de su propio campo de valores. Los pensamientos de Genet están en constante contradicción y se rechazan. Pero como las palabras sí pueden unirse, es mediante la lengua escrita que Genet lleva a cabo su verdadera acción. Es poder infinito de creación. Genet crea para permanecer en el vacío, usa la literatura para aislarse aún más de los hombres. No habla para que lo escuchen ni escribe para que lo lean. Utiliza las palabras para permanecer en la carencia, para seguir siendo un "muerto social", como dice Sartre.

Pero como en realidad se le lee, el lenguaje de Genet cumple su función de hacer el mal y a un nivel aún más profundo que sus robos y sus fraudes. Si bien un ladrón es un ser creado por la sociedad en la que se desenvuelve, pasa inadvertido como hombre concreto para convertirse en el "ladrón" o en el "criminal", producto de dicha sociedad. Pero un escritor del Mal ya no es un escritor cualquiera, producto de la sociedad. Es específicamente Jean Genet. El criminal acaba con algo o con alguien: mediante la literatura se crea, no se destruye. Al escribirse el crimen, se crea. Construye un objeto que llena las conciencias de criminalidad, que hace surgir el crimen en medio de la sociedad.

Lo peor no es hacer el mal sino manifestarlo, proclamarlo. La mayor parte de las obras de Genet tienen como tema principal el crimen. Como fiel reflejo de su ser, Genet quiere que estas obras no se publiquen, que sean leídas como algo negativo o, aún mejor, que no se lean.

Como criminal, sólo algunos policías conocen su existencia. Como escritor, su campo es mucho más amplio. Es leído, a pesar suyo, por un público más o menos numeroso: hace el mal infectando el mundo a mayor escala. Se convierte en objeto de horror. Obliga a los otros a verlo como él quiere ser visto. Ya no comete el crimen sino que da su significado y su interpretación. Es éste el verdadero mal que causa a la sociedad: porque para Genet la sociedad no es mala; es él el causante del mal. Definirá el mal por lo que él es, mostrándole así a dicha sociedad el producto que ha creado.

Por ejemplo, en Notre-Dame des Fleurs (1942-43), se muestra exactamente como él es, sin compasión ni piedad. Sus personajes se ven obligados a amar lo que odian y por ello son mártires, por ello son santos. Son solitarios, medio locos, casi esquizofrénicos.

Sus obras van desarrollándose junto con Genet: en Miracle de la Rose (1943, publicada en 1946), ya no es una pesadilla lo que narra, sino un despertar: es la liberación de Genet. De hecho, es la última vez que pone a sus personajes en prisión. Ahora lo que hace es describir la sociedad mediante un hombre astuto, nervioso. En otras palabras, podríamos decir que describe a un hombre más humano, que se pasea en su celda. Es la historia de una cierta sociedad.

Pero la obra que verdaderamente representa un cambio en la creación literaria de Genet es Pompes Funébres (1944-45, publicada en 1947). Ésta es ya una obra de completa interiorización. Da a los objetos significados específicos que les permiten ser "útiles" para Genet. Todo acto es un rito, una ceremonia hacia lo negativo. Como las cosas han perdido verdadero significado para Genet, como tanto él como los objetos que maneja son para los otros, entonces no tiene importancia en qué se conviertan: así vemos una caja de cerillos convertirse en ataúd, un ataúd que contiene el cuerpo de su amante, del rencor hacia la muerte donde no existe el ser. Todo es pasado, es no ser. Es una recreación de Genet: interiorización pura,

Su obra posterior, Journal du Voleur (1946, publicada clandestinamente en 1948), ya no es una meditación sobre su vida, sino sobre sus obras mismas: es una herencia literaria que nos muestra los recuerdos que son sus obras: son primero manifestaciones del Mal; después, de la imposibilidad del Mal; de la Santidad; de la Comedia; del Sacrificio, y así sucesivamente.

Tal vez la obra que mejor refleja la personalidad de Genet es Les Bonnes (1946-1947). Es la muestra del continuo movimiento de Genet de ser y apariencia, de imaginación y realidad. Al escribirla, lo que Genet hace es mostrar lo artificial, poner la mentira en escena. Les Bonnes, las sirvientas, son los otros. Pertenecen al mundo de sus patrones. Son el no-ser, el mal. Quieren integrarse al orden social que repudian: contradicción de la vida diaria. Son como la sociedad las ha creado: falsas, producto de lo artificial; tienen siempre la conciencia de ser otras que ellas mismas. Incluso Genet hace que quienes actúen el papel de sirvientas sean hombres, para que se vea aún más falsa la situación; hombres vestidos de mujer, por supuesto. Y además trata de que no sean actores profesionales: así, son actores que no son actores, sirvientas que no son sirvientas, mujeres que no son mujeres: Todo es mentira.


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