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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

LA LEYENDA DE TEÓFILO*

Author: Luis Astey[Nota 1]


*Discurso leído por su, autor el martes 7 de febrero de 1995 en la sede de la Academia Mexicana correspondiente de la Española, durante la ceremonia por la que fue incorporado a ésta como Miembro de Número. Al final se incluye la respuesta al discurso, a cargo del Mtro. Manuel Alcalá, miembro de dicha Academia.

1. Si, desbordando en cierta medida las acepciones que al respecto registra el Diccionario de la Real Academia Española en su edición más reciente, se acepta entender por tópico un área retórica definida pero vacía y susceptible de ser intelectual y emotivamente llenada conforme a la subjetividad de quien se lo proponga, este discurso de no merecido ingreso a la Academia Mexicana se halla constituido por tres tópicos fundamentales.

2. El primero se cumple, apropiadamente, con admiración y respeto. En efecto, Don Octaviano Valdés, nacido en 1901, fue ordenado presbítero a la edad de 26 años tras la correspondiente preparación en el Seminario Conciliar de la ciudad de México y en el Colegio Pío Latino y la Universidad Gregoriana de la ciudad de Roma preparación que lo condujo a obtener los doctorados en Filosofía y en Teología; en 1951 fue designado canónigo de la Catedral Metropolitana en México y a partir de 1953 desempeñó varios cargos para el correspondiente Arzobispado: desde Vicecanciller Secretario de la Mitra hasta Protonotario Apostólico y Coordinador de ésta así como Vicario General de aquél (1978). En 1956 había recibido la dignidad de Prelado Doméstico de Su Santidad el Papa. Y ésa su brillante trayectoria en el orden de lo eclesiástico, sin duda causante de numerosas tareas administrativas, no le fue obstáculo sino al parecer estímulo tanto para su ejercicio de la convivencia y amistad -muestra de ello la "Tertulia dominical del Padre Valdés", de 1932 a 1991 semanalmente celebrada en su casa- como para su al mismo tiempo diversa y unitaria dedicación académica. Diversa en sus modos de manifestarse: poesía (El pozo de Jacob: 1933, Bajo el ala del ángel: 1952), novela (La cabellera de Berenice: 1968); ensayo (El prisma de Horacio: 1937; ángel María Garibay: 1985); traducción (Por los campos de México: 1942, 1950 y 1973); biografía relatada con técnica de novela (El padre Tembleque: 1945 y 1973); enseñanza (cátedras de Griego, de Filosofía y de Arte Sacro a lo largo de 35 años: 1929-1964), presencia (desde 1956) en esta corporación, de la que además fue séptimo censor. Son ejemplos. Dedicación unitaria, en cambio, por el espíritu que la presidió, continua y auténticamente religioso.

Dado ese curso de su vida y según las ideas de la fe que profesaba, hace casi ya cuatro años (murió el 29 de mayo de 1991) Pon Octaviano Valdés debe de hallarse en perpetua felicidad y gloria. Que así sea.

3a. El segundo tópico, el que ha dado título al discurso, cae bajo la conocida y sabia sentencia del Qohélet (Eclesiastés en la Septuaginta y en otras traducciones): "Lo que fue, eso será y lo que ha sido hecho, eso será hecho, y nada hay nuevo bajo el sol" (I, 9), aun cuando, como ha de verse, en cierto sentido intenta eludirla. Admítase pasar a él.

3b. En su lengua de origen, el griego, de la leyenda de Teófilo, compuesta en la segunda mitad del siglo VII o ya en el VIII, se conservan, cada una con sus propias variantes, dos versiones. La más tardía y más extensa de ellas, que en los colofones de tres manuscritos se atribuye a sí mismo alguien que dice tener por nombre Eutiquiano y haber sido familiar del protagonista, clérigo y escribano en su iglesia y testigo presencial de los hechos, en el siglo IX fue traducida al latín por un diácono de Nápoles llamado a su vez Paulus, quien dirigió la obra a Carlos el Calvo, último de los emperadores carolingios. Con fundamento directo o indirecto en esa traducción, hasta el año de 1500 la leyenda conoció entonces difusión y amplio desarrollo en el ámbito cultural de Occidente. Así lo manifiestan, entre otros testimonios (plásticos algunos de ellos), variados y numerosos textos literarios narrativos o dramáticos o líricos, en prosa o en verso, escritos en la mayor parte de las lenguas ahí y entonces en uso: nuevamente latín, italiano, francés, español, galaicoportugués, anglosajón, Inglés, holandés, bajo y alto alemán, islandés, sueco. Textos de los que, por diversas razones es preciso destacar por lo menos los siguientes. En latín, la quinta leyenda de Hrotsvitha de Gandersheim, ("Caída y conversión del vicario Teófilo"), del siglo X, por ser la más antigua versificación del relato, e igualmente la sección en que éste es incorporado por el dominico genovés Jacobo de la Vorágine al capítulo 189 ("De la concepción de la bienaventurada virgen María": 8 de diciembre) de su Leyenda áurea (c. 1264), pues dado el propósito de recopilar y difundir lo más conocido a que ésta obedece, tal incorporación constituye la mejor prueba de la aceptación de aquél por el estrato eclesiástico. En francés, el Miracle de Théophile (1260) de Rutebeuf porque en su verso 653, aunque casi al final del drama y no en la voz del vicario sino en la de su obispo, se introduce por primera vez la idea, tan repetida posteriormente, de que el pacto con el Diablo es puesto por escrito con la propia sangre: "Lo escribió con su sangre, otra tinta no hizo entrar en él " . Así como, sin que sea necesario especificar porqués en español el "Milagro de Teófilo" en los Milagros de Nuestra Señora (c. 1250?) de Gonzalo (le Berceo, el de Teófilo"en el capítulo 82 ("Muestra cómo las mujeres de los reyes deben haber también [=tan bien] los bienes del alma como los del cuerpo") en la segunda redacción de los Castigos e documentos (c. 1292) del rey Sancho IV y la narración que bajo la máxima "Quien a la virgen sirve con devoción / de sus pecados le gana el perdón" incluye Clemente Sánchez de Vercial en su Libro de los exenplos por A.B.C. (c. 1400-1421 " ) más, en galaico Portugués, la tercera cantiga (1257?), "Como Santa Maria fez cobrar a Theophilo a carta que fezera corno Demo, u se tornou seu vassalo", de Alfonso X el Sabio. Y, trascendiendo el término cronológico antes señalado, es asimismo indispensable poner de relieve un punto que desde las últimas décadas del siglo XIX ha sido reconocido en muchas ocasiones por especialistas en el tema (Th. Zahn: 1882, R. Petsch: 1908, C. Plenzat: 1926, L. Radermacher: 1927, PH. M. Palmer y R.P: More: 1936, por nombrar algunos): la relación histórico-literaria del Fausto de Goethe con la leyenda, que se halla testimoniada por la actancia en él de la Mater gloriosa como centro y culminación de " lo eterno femenino que nos atrae hacia lo alto" -actancia que, por otra parte, no se encuentra ni en el anónimo Libro popular del doctor Fausto que el impresor Johann Spies publicó en Frankfurt en 1587 y que fue el más difundido de los tratamientos iniciales del respectivo material ni en ninguna de las dos elaboraciones (1604 y 1616) de La trágica historia del doctor Fausto de Christopher Marlowe, primer drama de alto nivel que se ocupa de esa historia.

Tanto en trabajos de esos y de otros especialistas como en la introducción a cualquiera de las ediciones más o menos eruditas de todas las obras mencionadas, o de otras que desarrollan asuntos similares -El mágico prodigioso de Calderón de la Barca, por ejemplo-, es posible hallar datos y consideraciones acerca de la leyenda de Teófilo. De ordinario las mismas consideraciones y los mismos datos. Para evitar repetirlos una vez más, se sustituyen aquí por una traducción al español -tal vez la primera que se ha hecho- de la traducción de Paulus, cuya quizá todavía no agotada función seminal para una rama de la literatura de Occidente sí conviene en este momento reiterar. Para dicha traducción al español se toma como base la edición del texto latino que ofrecen los Acta sanctorum de los Bolandistas (Febrero, vol. 1, p. 483-489; Amberes, 1658), obra que, afortunadamente, se conserva en el Fondo de Origen de la Biblioteca Nacional de México.

3c. De Teófilo arrepentido: un milagro de Santa María. Autor: Eutiquiano. Traductor: Paulus, diácono de Nápoles.
Complemento Bibliográfico

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