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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

Capítulo III Los pecados perdonados. Devuelto el pacto autógrafo. Muerte de Teófilo.


(13) Y cuando esta visión se hubo mostrado y la mañana se hubo hecho, se retiró de él la inmaculada virgen madre de Dios. Y durante tres días más el vicario, orando y golpeando con fuerza su rostro contra el piso, permaneciendo sin alimento en el mismo venerable templo y regando con lágrimas el sitio, no se retiraba de él y dirigía continuamente la mirada hacia la clara luz e inefable rostro de la gloriosa madre de Dios, aguardando de ella esperanza de salvación. por lo que una vez más la única protección, el consuelo único de quienes a ella acuden, la única blanca oblea glorificante, la que fue nutrida en el santo de los santos, apareció ante él con risueño rostro y ojos de alegría, diciéndole con sosegada voz: "Hombre de Dios, es suficiente tu arrepentimiento, el que has mostrado ante el Dios creador y el Salvador de todo. Acepta el Señor tus lágrimas y asiente a tus peticiones a causa de mí, siempre y cuando hacia Cristo, hijo del viviente Dios, observes todo eso en tu corazón hasta el día de tu muerte." Y respondió él: "Sí, Señora mía, acataré y no dejaré de lado tus palabras porque a ti tengo, después de Dios, por protección y patrocinio, y, confiando en tu ayuda, no desatenderé lo que prometí y he confesado. Sé, en verdad, sé que no hay para los hombres otra protección sino solamente tú, siempre bendita. Pues, ¿quién, inmaculada virgen Señora mía, ha esperado en ti y ha sido confundido? ¿O qué hombre ha pedido la omnipotencia de tu ayuda y ha sido abandonado? Por lo que ruego también yo, pecador y presuntuoso, a la perenne fuente de tu benignidad extender sobre mí, errado y engañado, las entrañas de tu misericordia, pues me hallo sumergido en el cieno. Ordena por ello que pueda recuperar la execrable acta de negación y nefanda garantía firmada para aquél que me engañó, el Diablo, porque esto es lo que intensamente hace temblar a mi misérrima alma

(14) Así pues, de nuevo lamentándose mucho y derramando copiosas lágrimas, el antedicho varón, requiriendo a la esperanza única de todos y salvación de las almas nuestras, oraba a la santa y siempre virgen María. Y luego de tres días más, como si fuera en una visión ella le presentó el acta de garantía, provista de[ sello de cera, tal como lo otorgó él -esto es, la garantía apostática. Y al levantarse del sueño encontró el acta sobre su pecho el ya mencionado vicario y, lleno de alegría por lo sucedido, comenzó a temblar de tal modo que las articulaciones de todos sus miembros se distendieron.

(15) En verdad al día siguiente, como fuese día del Señor, habiendo entrado en la santa católica iglesia, después de la lectura del santo Evangelio se lanzó a los pies del santísimo obispo y minuciosamente todo lo relató: lo que fue realizado por execrable y pernicioso hechicero hebreo, en su propia arrogancia y negación, la redacción del pacto autógrafo motivada por la inane gloria de este mundo, en seguida su confesión a Dios y al señor nuestro Jesucristo y su arrepentimiento mediante milagros, y luego el indefectible manantial de la inmaculada madre de Dios, por quien recibió en devolución el autógrafo pacto de pésima negación. Y tendiendo al santísimo obispo el documento sellado, lo entregó en sus manos, y simultáneamente se asombraron todos, clérigos y laicos, mujeres y niños. Y él pidió que con toda claridad y delante de todos fuera leído el muy inicuo y espantoso pacto autógrafo. Y el pueblo entero supo lo que le había ocurrido y de qué modo le había sido devuelta el acta de negación.

(16) Por lo que también el obispo clamó y dijo: "Venid, todos los fieles, glorifiquemos a Jesucristo, nuestro verdadero señor. Venid todos, mirad estos pasmosos milagros. Venid, amados de Cristo, y mirad a quien no quiere la muerte del pecador sino su conversión y vida eterna. Venid, padres míos, mirad la eficacia del arrepentimiento. Venid, mirad las lágrimas que lavan los pecados Venid, queridísimos, mirad las lágrimas que borran las cicatrices de las acciones inicuas y hacen ver el alma más blanca que la nieve. Venid, mirad las lágrimas que vuelan llevando al alma hacia el Señor. Venid, mirad las lágrimas que obtienen la remisión de los pecados. Venid, cristianos todos, contemplad las lágrimas que extinguen la cólera de Dios. Venid, observad cuán eficaces son los gemidos del alma y la contricción de los corazones. ¿Quién no quedará admirado, hermanos, de la inefable tolerancia de Dios? ¿Quién no quedará estupefacto de la inenarrable compasión y caridad de Dios hacia nosotros pecadores? Durante cuarenta días ayunó el legislador Moisés, y recibió las tablas escritas por Aquél: este hermano nuestro permaneció en ayuno durante cuarenta días en el venerable templo de la gloriosa virgen María, y volvió a recibir la anterior gracia que por negar perdiera. Por lo tanto, al mismo tiempo que él también nosotros demos gloria al Dios nuestro, que tan misericordiosamente respondió al arrepentimiento de quien en Él buscó refugio por intervención de la inmaculada siempre virgen María, la que entre los hombres y Dios es puente, verdadera esperanza de los desesperados y refugio de los afligidos, la que atempera la maldición de la naturaleza humana, la que es verdadera puerta a que todos los pecadores llamamos y se abre, y la que a Aquél a quien ella engendró, al Señor nuestro, lleva nuestras peticiones y recibe de Él el perdón de nuestros pecados. Acuérdate por tanto asimismo de nosotros, santa madre de Dios, que estamos atentos a ti y en ti nos refugiamos, y no abandones desválido al aprisco sino suplica por él a Dios misericordioso e intercede para que sea conservado en prosperidad y sin oprobio. Pues todos los cristianos esperamos en ti y a ti acudimos y hacia ti de día y de noche levantamos nuestros Ojos, y a ti verdaderamente y a quien tomó carne de ti, el señor nuestro Jesucristo, rendimos honor y glorificamos. ¿Y qué más diré o hablaré, o qué clase de alabanza o gloria ofreceremos a nuestro señor Dios omnipotente Jesucristo, quien de ti nació? Ciertamente, Señor, excelsas son tus obras y no hay lengua que baste para expresar la grandeza de tus milagros. Excelsas verdaderamente son tus obras, y de hecho adecuada esta sentencia del Evangelio: 'Traed la mejor ropa y ponédsela, dadle un anillo para su mano y calzado para sus pies y traed un ternero cebado y matadlo, y alegrémonos mientras comemos, porque este hermano nuestro estaba muerto y ha resucitado, había desaparecido y fue hallado."

17) Y después de que el vicario se hubo levantado, el obispo le pidió quemar la nefandísima acta, lo que fue hecho. Y el pueblo, al ver consumido por el fuego el execrable pacto autógrafo y denegatoria garantía, se puso a clamar durante largo tiempo y entre muchísimas lágrimas: "Kyrie eleison". Y haciendo con la mano una señal para que callasen, dijo el obispo: "Paz a vosotros", y procedió a celebrar los ritos de la misa. Y tras el cumplimiento de los sagrados misterios y la recepción del alimento sacro, al punto refulgió como el sol el rostro del vicario venerable, y, viendo la súbita transfiguración del varón, todos glorificaban grandemente a Dios, único que hace milagros tan magníficos.

(18) Y después de regresar al venerable templo de la madre de Dios, la que lo liberó de su error execrable, y de come! parcamente, decaído de cuerpo desfalleció en el mismo lugar en donde se halla sepultado y en donde asimismo contempló aquella feliz visión, quedando como clavado en ese sitio. Y luego de tres días, tras de dar el ósculo a los hermanos, de distribuir lo suyo entre los indigentes y disponer así óptimamente de ello y de haber glorificado a Dios con su confesión, puso su alma bienaventurada en las manos del Hijo de Dios y de la inmaculada siempre virgen María y se encaminó hacia el Señor, de quien es la gloria hoy y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

3d. Expuesta ya la leyenda, aun cuando sea en traducción de traducción, tal vez procedería tanto contextualizarla como examinar los elementos que la constituyen: tiempos, ambientes, personajes, acciones, parlamentos, ideas, estilo, etcétera, y, como resultado de ambas operaciones, poner de manifiesto su significado cultural é ideológico o, cuando menos, algunos aspectos de él -así por ejemplo las implicaciones de la problemática del poder en los estratos divino, humano y diabólico o el sentido de la estereotipada representación del judío como ente maligno, cristiana y medieval, desde luego, aunque por desgracia no exclusivamente. Otra conocida y sabia sentencia, ahora de Horacio: "Sé breve" (Epístola a los Pisones, v. 335), hasta el momento no muy bien observada en este discurso, con toda sensatez advierte que sería impropio desarrollar esa temática en la actual ocasión.

4. Pero queda un tópico más, en el que lo emotivo de nuevo predomina: hacer constar el debido agradecimiento a la Academia Mexicana, no en cuanto corporación abstracta sino como conjunto de las distinguidas personas que actualmente la integran, por la designación con que me ha favorecido, y en particular a Don Manuel Alcalá Anaya, a Don José G. Moreno de Alba y a Don Roberto Moreno de los Arcos, quienes propusieron que eso así fuese. Y, por otra parte, agradecer también a todos los presentes el haber escuchado estas palabras.


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