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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

c) La cuestión de Texas


En 1819 el gobierno de España autorizó a Moisés Austin y después a su hijo Stephan para realizar una colonización con 300 familias en ese territorio. Esta concesión fue ratificada por Iturbide y después por la República Federal. El flujo de norteamericanos no cesó y ya para 1826 aparece una primera muestra del deseo por lograr la independencia que finalmente es obtenida en 1836. Este tema ha sido extensamente estudiado por varios historiadores, tanto mexicanos como norteamericanos. [Nota 19] Me interesa resaltar aquíúnicamente las seis respuestas mexicanas ante esta controversia.

La primera fue desde luego, lograr la ratificación del Tratado AdamsOnís por parte de los Estados Unidos y el México independiente; hecho que finalmente se alcanzó en 1832 y la ratificación del mismo tuvo lugar en 1836.[Nota 20]

La segunda consistió en la labor llevada a cabo por el general Manuel de Mier y Terán, enviado especialmente para realizar una inspección de la colonización del territorio texano, de 1827 a 1829. De ello resultó evidente que Texas era habitado por una población de origen norteamericano ocho veces mayor que la mexicana, así como los preparativos norteamericanos destinados a invadir Texas. Mier proponía el establecimiento de presidios; esto es, fuertes militares, la colonización del territorio por mexicanos y europeos, así como el establecimiento de aduanas. Los texanos, por su parte, estaban preocupados por las restricciones a la esclavitud que imponían las autoridades mexicanas. [Nota 21]

De los informes de Mier y Terán se derivó la tercera respuesta, la cual consistió en la Ley de Colonización fechada el 6 de abril de 1830, expedida por Alamán. Por medio de esta ley, la colonización pasaría a ser controlada directamente por el gobierno federal de la República, y se enviarían 3000 hombres de las milicias de los estados vecinos a Texas, pero desgraciadamente dichos hombres se negaron a cooperar. También previó el envío a Texas de "familias pobres y honestas".[Nota 22]

Todas estas buenas intenciones quedaron en eso. Por consiguiente, al declararse independientes los texanos en 1836, la cuarta respuesta mexicana no pudo ser otra, sino la de obligarlos por la fuerza a continuar dentro de México. A ello estuvo encaminada la expedición de Santa Anna, quien, si bien pudo someter por la fuerza a los texanos en El Álamo y en El Encinal del Perdido, fue completamente derrotado en la batalla de San Jacinto. Los texanos recibieron apoyo oficial y semi-oficial de parte del ejército, del gobierno y de la población norteamericana. Por lo anterior, el ministro mexicano en Washington, Manuel Eduardo de Gorostiza, protestó ante el gobierno estadounidense por el paso de tropas norteamericanas --comandadas por el general Gaines- a través del Río Sabina. Evidentemente esta movilización había sido ordenada por el presidente Jackson. [Nota 23]

La retirada del ejército mexicano no consolidó la existencia de una frontera claramente entre Texas y México. Hubo una serie de ataques y contraataques de parte del ejército mexicano, de 1836 a 1843. Esta fue la quinta respuesta. San Antonio de Béjar.fue recuperado y después perdido por los mexicanos, pero jamás lograron los texanos establecer el territorio por ellos dominado, más allá del Río Nueces.[Nota 24]

La sexta respuesta mexicana consistió en una labor de espionaje realizado de 1841 a 1845 por el cónsul de México en Nueva Orleáns, Francisco de Arrangoiz. Esta misión confidencial consistía en proporcionar informes primero, a las autoridades civiles y militares de México acerca de los movimientos del ejército norteamericano, el cual buscaba apoyar la consolidación de la República de Texas; después establecer una red de agentes entre Texas y Luisiana; y finalmente mantener al tanto a México de los esfuerzos texanos por lograr su incorporación a la Unión Americana. Cuando el Congreso norteamericano votó por la anexión de Texas a finales de febrero de 1845, el ministro de México en Washington, Juan N. Almonte exigió como medida de protesta, sus cartas credenciales. De esta forma, México suspendió sus relaciones diplomáticas con la Unión Americana. Arrangoiz permaneció como el único agente oficial de México en los Estados Unidos de marzo a agosto de ese año. [Nota 25]


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