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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1995

3) La etapa de transición, 1848-1867


Durante esta etapa, los Estados Unidos no abandonaban del todo sus afanes expansionistas sobre México; además ambos países enfrentaron el desafío de sendas guerras civiles. En México tuvo lugar la "Guerra de Reforma" de 1858 a 1861, seguida casi -sin solución de continuidad por la invasión francesa y la lucha republicana contra el imperio de Maximiliano, hasta que éste fue derrotado en 1867.Los Estados Unidos, por su parte, estuvieron envueltos en la "Guerra Civil" de 1861 a 1865.

Además de los numerosos problemas fronterizos, producto de las distintas interpretaciones del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, los hechos más importantes de 1850 a 1856 los constituyen la serie de expediciones filibusterismo urdidas por ciudadanos norteamericanos contra México. Esta época ha sido conocida como "la edad de oro del filibusterismo angloamericano". La más notable de dichas expediciones es la que encabezó Willian Walker, quien pretendía apoderarse de Baja California y de Sonora. [Nota 34]

Este último Estado también fue objeto de la codicia del conde francés Gaston Rousset de Boulbon, quien logró conformar dos expediciones cuyos miembros fueron reclutados en San Francisco durante 1852 y 1853 hasta que finalmente fue capturado y fusilado. La última incursión filibustera también contra Sonora la acaudilló Henry A. Crabb que terminó derrotada por el general Pesqueira en 1856. [Nota 35] Ante las expediciones filibusteras la respuesta mexicana fue la única posible: repeler la fuerza con la fuerza.

La última tarascada del "Destino Manifiesto" fue el Tratado de la Mesilla, la llamada "Compra de Gadsen" por los norteamericanos. Para la adquisición de este valle de más de 75,000 km2 , los Estados Unidos esgrimieron razones de seguridad: la construcción de un ferrocarril. Santa Anna, en su última administración no tuvo otra alternativa que plegarse al deseo estadounidense, tal vez temeroso de una nueva invasión a México; el territorio fue cedido por medio de una venta. [Nota 36]

Durante la guerra de reforma se manifestaron otra vez los apetitos de los norteamericanos por adquirir más territorio del norte de México. La presidencia de Buchanan se presentó con un claro deseo expansionista; quiso aprovechar la situación de guerra civil en México y por medio de su ministro, John Forsyth, presentó una oferta de compra de Baja California, partes de Sonora y Chihuahua a Félix Zuloaga, presidente de facto; propuesta que le fue denegada.

Ante esto, Forsyth propuso romper con el gobierno conservador con objeto de que Estados Unidos reconociera al gobierno de Benito Juárez, presidente de jure; lo anterior se llevó a cabo con la aprobación de Buchanan. Este envió a Robert McLane ante el gobierno liberal en Veracruz, quien firmó con Melchor Ocampo, ministro de Relaciones Exteriores, el famoso Tratado McLane-Ocampo; lo estipulado en él ha sido dramatizado hasta la obsesión por la historiografía conservadora mexicana. Patricia Galena ha esclarecido el contenido del mismo y lo ha presentado como lo que en realidad es: un tratado de tránsito; peligroso, desde luego, para la soberanía de México, [Nota 37] aunque estaría por hacerse un estudio comparativo con otros tratados de tránsito internacionales para apreciarlo en su justa dimensión. De cualquier forma, el Tratado no fue aprobado por el Senado de los Estados Unidos, como afirma la Dra. Vázquez, "los senadores norteños consideraron el tratado como un esfuerzo sureño por incrementar su zona de influencia. La soberanía mexicana fue salvada, pero fortuitamente". [Nota 38]

El rechazo del tratado influyó también para que el gobierno de Juárez no recibiera ningún apoyo económico de parte de los Estados Unidos, pero aun sin dicha ayuda pudo imponerse al gobierno conservador; de esta manera finalizó la guerra de reforma en enero de 1861.

Al estallar la guerra civil norteamericana, el gobierno mexicano fue objeto de un coqueteo tanto de los Estados Confederados que enviaron un agente a México, John T. Pickett, como de la Unión que nombró a Thomas Corwin, como ministro. El gobierno liberal, obviamente se sentía identificado con la causa de la Unión, su ideología lo ligaba claramente al Partido Republicano; la Confederación significaba la esclavitud y el expansionismo territorial y ambos, combinados, habían jugado un papel fundamental en la pérdida de Texas; pero no podía desconocer la existencia de la frontera al norte con los Estados Confederados.

Pickett tuvo una misión azarosa en México; cometió todo género de indiscreciones; ofendió la dignidad de este país; provocó un escándalo al enfrentarse a puñetazos y en público con un ciudadano norteamericano; fue hecho prisionero por las autoridades mexicanas y conminado a salir del país. Por otra parte, su correspondencia dirigida a Richmond, capital de la Confederación, fue interceptada por el correo mexicano y enviada a Corwin. [Nota 39]

Pero, no todo fue hostil en México a los confederados; el cacique norteño Santiago Vidáurri estableció un próspero comercio con los sudistas. Matamoros se convirtió prácticamente en un puerto de la Confederación. Esta recibió una serie de materias primas de México o europeas importadas por este país. [Nota 40] Para México era obvio que un eventual triunfo de los Estados Confederados supondría un peligro para su propia seguridad, ya que ellos buscarían expandirse hacia el Sur.

Sin embargo, otro asunto aún mas grave para México que la guerra civil norteamericana surgió en el año de 1861: la intervención tripartita de Gran Bretaña, España y Francia, con el pretexto del decreto expedido por el gobierno de México referente a la suspensión del pago de la deuda exterior durante dos años. La diplomacia mexicana pudo lograr la retirada de las dos primeras potencias, pero Francia prosiguió su objetivo el cual consistía en instaurar una monarquía en México. El ejército al mando de Lorencez sufrió una derrota al intentar tomar la ciudad de Puebla, esta victoria republicana como lo explica la Dra. Vázquez fue "la reacción del pueblo de México causada por su experiencia en la guerra contra los Estados Unidos". [Nota 41]

Contra la intervención francesa -y en solitario- tuvo que enfentarse el gobierno de Juárez, pese a que hubo muestras de simpatías para la causa republicana de parte de los diplomáticos de algunos países latinoamericanos, los cuales llegaron, incluso, a demandar de William H. Seward, secretario de Estado norteamericano, su intervención; pero la contienda interna al norte del Río Bravo les impedía tomar una decidida posición a favor de los republicanos de México. Seward se decidió por la neutralidad. [Nota 42]

Don Fernando Iglesias Calderón señaló que esta situación de colocarse al margen fue muy relativa; los Estados Unidos asumieron una actitud de egoísmo durante la intervención francesa. [Nota 43] Seward era un expansionista, representaba el ala derecha del Partido Republicano y no compartía el idealismo de Abraham Lincoln. El ejército francés pudo comprar parte del equipo necesario para invadir a México en puertos de la Unión y con ello realizar el segundo sitio de Puebla.

Ciertamente el gobierno norteamericano siempre reconoció como único gobierno legítimo de México al republicano. Matías Romero, el ministro de México en Washington se vio en la necesidad de llevar a cabo una diplomacia muy atenta y vigilante en esta ciudad. [Nota 44] Me atrevo a afirmar que si Seward no rompió con Juárez y no reconoció al imperio, fue por no renunciar a la Doctrina Monroe, principio de la política exterior estadounidense, y por la influencia de Lincoln. En público, Seward se presentaba como un republicano radical renuente a sostener el menor trato con el imperio, pero "en conversaciones privadas con diplomáticos extranjeros mostraba una tolerancia por la monarquía mexicana, por lo que permitía a los imperialistas un cierto grado de esperanza". [Nota 45] En 1865 Linco1n fue asesinado y su sucesor Andrew Johnson dejó toda la política exterior en las manos de Seward.

En el declive del imperio, tuvieron los Estados Unidos un papel muy tangencial; fue mucho más importante lo que ya desde 1905 resaltó Carlos Pereyra, en la obra en la cual es coautor con Justo Sierra, Juárez, su obra y su tiempo: la suerte del imperio más que en la caída de Richmond quedó sellada con la victoria de los prusianos sobre los austriacos en Sadowa. [Nota 46]

En efecto, la derrota de Austria el 3 de julio de 1866, supuso la desaparición de la Confederación Germánica, la cual era dirigida por Viena; la expulsión de Austria de los asuntos alemanes y la creación por Bismarck de la Confederación del Norte de Alemania, paso previo a la unificación o, más bien, conquista prusiana del resto de Alemania.

El engrandecimiento de Prusia, creó un desequilibrio en el continente europeo en contra de Francia. Lo anterior reforzó la decisión de Napoleón III de retirar el ejército expedicionario de México, si bien esta determinación ya había sido adoptada el 15 de enero de 1866 y Maximiliano tuvo conocimientos de la misma el 21 de febrero. [Nota 47] La presión diplomática que Seward ejerció sobre el Ministerio de Negocios Extranjeros de Francia, exigiendo la retirada del ejército francés de México, adquirió una forma más acentuada después de lo ocurrido en Sadowa.

Por otra parte, la misma política de Maximiliano hacia los Estados Unidos había contribuido a que perdiera la "benevolencia" de Seward. Un grupo de derrotados sudistas se trasladó a México, recibió una cordial recepción por parte de Maximiliano. Se elaboraron planes de colonización e incluso el imperio expidió un decreto que autorizaba una encubierta restauración de la esclavitud; esto significaba abrir las puertas de México en beneficio de los antiguos confederados y el recorrido de la "singular institución" unos cuantos grados más al Sur. [Nota 48] Lo anterior provocó que la actitud de Seward se endureciera ante el imperio.

Respecto a la ayuda material, es decir, envío de armas y pertrechos a los republicanos, sucedió después de que el Sur fue vencido y de manera irregular. Algunos escritores norteamericanos han exagerado esta cooperación y casi se atribuyen el triunfo republicano sobre el imperio, como si fuera propio. [Nota 49]

Poco antes de la derrota del imperio, Seward entabló comunicación con Matías Romero expresando el deseo de su gobierno en cuanto a que Maximiliano fuera bien tratado si era hecho prisionero. Romero respondió que los Estados Unidos nunca habían pedido a los franceses que trataran bien a Juárez, si hubiera sido hecho prisionero en 1864 ó 1865. [Nota 50] Pese a toda la presión diplomática europea sobre Seward, no le quedó a éste más remedio que aceptar la decisión mexicana que prosiguió después del juicio al cual fue sometido el archiduque.

Por último, un historiador norteamericano ha comprobado que fue durante esta época, pese a todas las convulsiones internas de México, cuando se inició la penetración económica de norteamericanos "especuladores, oportunistas, capitalistas y promotores, quienes inauguraron una intensa campaña para ganar concesiones y oportunidades durante los años de 1861 a 1867. [Nota 51]


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