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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1995

2. El desafío de nuestro tiempo


En la sensación de crisis que vivimos al final de este milenio, va creciendo la conciencia de que nos hallamos ante una crisis de la sociedad moderna o modernidad. La sociedad moderna aparece cada vez más como una sociedad profundamente peligrosa, grávida de percances amenazas que brotan desde su mismo seno: es una sociedad del riesgo.[Nota 5]No se trata de los inevitables costes, no queridos ni pretendidos -incluso perversos que han acompañado al desarrollo de la modernidad. Es la modernidad misma, sus factores determinantes, los que constituyen una amenaza. La novedad radica aquí: la ciencia, la técnica, la economía, la burocracia, se están convirtiendo en peligros para la sociedad moderna misma. El crecimiento de estos factores de la modernización, lejos de mejorar la situación de la modernidad la empeora: producen unos riesgos crecientes en la misma medida en que aumentan sus posibilidades de dominio.

Esta situación de riesgo es general, afecta a todos. No se pueden hacer a un lado los daños y, como acontecía con la sociedad de clases, desviarlos hacia una parte de la sociedad con provecho para la otra. La creciente desertización de la ecoesfera, o la destrucción de los mundos culturales de sentido no beneficia a nadie. Todos se producen daño a sí mismos. Como lo expresa el teórico de la sociedad del riesgo, Ulrich Beck [Nota 6] podemos decir que se da un "perjuicio colectivo auto infligido ", ya que os "efectos circulares del riesgo afectan a ejecutores y víctimas". En expresión popular plástica: en la sociedad del riesgo hasta los más ricos tosen por contaminación. Todos somos iguales ante el agujero de ozono y el cáncer de piel.

La novedad de los riesgos de la modernidad avanzada no sólo radica en su socialización general, sino en que carecemos de protección ante ellos. Ni el Estado de bienestar, ni, por supuesto, las mismas instancias que producen el mal (la ciencia, la técnica, la industrialización, el militarismo, etc.), nos pueden librar. No existen instituciones para protegernos de estas disfuncionalidades, ni conocemos todavía los medios para eliminar los efectos no deseados. Carecemos tanto de conocimiento fiable como de medios terapéuticos para hacer frente al riesgo del propio riesgo. Quizá una cosa está suficientemente clara: no podemos fiarnos de aquellos factores que han desencadenado el riesgo. Crece en la modernidad la desconfianza respecto a los generadores de la misma. En su misma constitución la modernidad deviene en peligrosa. Aquí yace la vulnerabilidad máxima para el hombre actual. Se crea un estado de incertidumbre o crisis generalizada que afecta al sistema social, a la cultura y civilización modernas. [Nota 7]En esta situación de crisis, donde crece el peligro y la esperanza, la ética civil, el nivel ético público de la sociedad moderna, está llamado a dar un salto adelante.

En esta situación de incertidumbre teórica y práctica, la propuesta que e abre camino y parece la más aceptable para todos, participantes y afectados, es la "la autolimitación,autorestricción, responsabilidad y mesura".[Nota 8]

Pero apelar a una "autorrestricción inteligente", (J. Habermas equivale a solicitar, en una sociedad democrática, que la mayoría de la población sea capaz de orientarse hacia la autodisciplina moral autónoma, hacia el autocontrol civilizado. Dicho de otra manera, requiere que las masas se guíen por criterios de responsabilidad. Esta ética generalizada de la responsabilidad [Nota 9] no se puede producir por medio de ninguna ingeniería social ni por coerción jurídica, ni, menos, por la sabiduría de los expertos. Es una suerte de sentido común civilizado, de sensibilidad moral, de ética civil, que no son independientes de las tradiciones, de las instituciones y de las formas de vida social. La socialización y los contextos asociativos juegan un papel importante en la creación, transmisión y desarrollo de esta sensibilidad moral clave para una ética de la responsabilidad generalizada.

Un problema, como atisbamos ya, donde se dan cita la teoría moral y la sociológica. Como vamos a ver a continuación, no faltan reflexiones donde ambas se integran a la hora de las propuestas para una formación moral en nuestro tiempo. Y aquí aparece también la religión.


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