©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1995

A modo de conclusión


Hemos mostrado brevemente algunas de las razones que la actual discusión socio-política presenta para justificar la aportación de la religión (cristiana) a la ética civil. La religión se muestra como uno de los lugares más vivos donde se concitan posibilidades para la deliberación y la conformación de un espacio público de donde emerjan propuestas de estilo de vida marcadas por la sensibilidad moral de una solidaridad universal.

En la actual situación de sociedad de riesgo urge una remoralización de la sociedad en el sentido de una responsabilidad o, mejor, corresponsabilidad moral generalizada como único modo para hacer frente a los graves desafíos de nuestra sociedad moderna. Las aportaciones de las éticas racionales, argumentativas universalistas, necesitan, de hecho, de los contextos de socialización y de asociación donde las motivaciones en pro de la igualdad, justicia, libertad y solidaridad obtengan aliento y apoyo. Este les puede venir, entre otras, de las tradiciones religiosas. La condición es que tales tradiciones se vivan con hondura y se interpreten críticamente en un clima de respeto de la autonomía moral y del pluralismo de la sociedad moderna. Pensamos, además, que la máxima aportación vendrá de aquellas comunidades religiosas donde la confrontación con la situación de riesgo y vulnerabilidad moderna (injusticia, desigualdad, pobreza---.) venga mediada por la búsqueda de soluciones estructurales, político-sociales, no sólo de acciones de compasión solidaria de mero asistencialismo.


Inicio del artículoAnteriorRegreso