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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1996

B. La Sociología y los Valores


Uno de los momentos fundamentales sobre los cuales se construye el esfuerzo de la "sociología comprensiva" de Max Weber, se articula en torno a la noción de Valor, concepto donde se sintetiza, a la vez que se juega en su totalidad, la posibilidad de establecer las bases de un conocimiento "objetivo", como fundamento de las ciencias sociales. El problema del Valor en la sociología de Weber, desde mi punto de vista, refiere diversos aspectos, en su conjunto, subordinados a la relación fundamental entre ciencia (social) y valores, o el lugar de los valores en su aplicación metodológica. En otras palabras, sus afirmaciones en torno al Valor se orientan con el fin de especificar sin lugar a equívocos su nueva metodología científica. La precisión de su intencionalidad cognoscitiva no está al margen del contexto histórico de su época. La discusión respecto a lo que constituye un "hecho histórico", en medio del virulento contexto político de Restauración o Revolución de su tiempo, no pudo sino signar la posición teórica de la intelectualidad alemana misma. Los historiadores consideraron que esta discusión debía formar parte de su dirimir propio. Pero esta actitud, que para ellos significaba dar relevancia a su hacer, para Weber es la causa de una de las confusiones metodológicas más graves de la relación entre ciencia y valores. El significado de los valores en la teoría del Weber alude -siguiendo la lectura de Luis Aguilar al respecto- a tres cuestiones específicas:

1) a las funciones que juegan los valores en la ciencia y que brevemente, podríamos decir, se refieren a la selección, conceptualización y explicación de los hechos de "relación de valor"; 2) a la pregunta sobre el condicionamiento de la ciencia por los valores, es decir, por la "objetividad" de los resultados científicos y cuya respuesta corresponde a los "límites" de los valores en el método, en tanto que la verdad no depende de ninguna validez sino de la fecundidad científica, coherencia lógica y objetividad empírica; 3) a la cuestión de si el método, condicionado por valores, pero a la vez capaz de producir resultados objetivos, no tiene una cierta facultad de decisión sobre los Valores, es decir, sobre la validez de una ética profesional o de un programa gubernamental o político. [Nota 6]

De manera distinta a Kant, que consideraba la imposibilidad de conocer lo Absoluto o "incondicionado", Rickert -y con él Weber- pensaba que el acceso a su conocimiento era posible a través del estudio de la "relación de valor" de un "hecho histórico" o social. La relación de valor, en tanto condición de posibilidad del conocimiento histórico reside, según Rickert, en "puntos de vista" o "criterios" previos, predeterminados por la actividad racional, selección y ordenamiento de "datos" de explicación que el "sujeto teórico" hace. Los "criterios trascendentales" o "valores culturales" de este sujeto teórico son los que ponen en movimiento el conocimiento como proceso fundamentalmente selectivo y constructivo (Bildung) de presentación de un "hecho" como cognoscible. El conocimiento de la realidad cultural ("hecho histórico o social") parte de los "puntos de vista particulares" del investigador, que debe saber cómo relacionarlos con "valores culturales universales". Las ideas de valor" del investigador o "fe" en la significación de un contenido cultural, convierten eso "individual" en objeto de conocimiento histórico. Sin esta especie de "inconsciente" o de valores subyacentes moviendo la investigación, no habría ningún conocimiento provisto de sentido acerca de lo real. Según Max Weber, estos valores -que en su opinión, la filosofía kantiana había subsumido en las "categorías" o "conceptos puros"- son la condición de posibilidad del conocimiento. Empeñado en la reelaboración de la filosofía kantiana, Weber advierte de manera aguda que en toda metodología estos "conceptos puros" o "valores" no son sino la "idea", psicológica e históricamente determinada, moviendo el proceso de investigación; no sabemos bien de dónde procede ni cómo se formó (no es asunto de la ciencia social, sino de la psicología) pero, incluso el materialismo histórico (marxismo), en su opinión, procede valorativa y selectivamente. Dicho de otra manera: no existe neutralidad posible en el proceso de significación cultural, ni siquiera en el plano más estrictamente científico.

Las coincidencias de Weber con los neokantianos corren paralelas sólo hasta este punto; se separan a partir del momento en que, según Weber, en el caso de la ciencia, ningún valor garantiza la validez de un hecho histórico.

De manera opuesta a la lógica trascendental neokantiana, según la cual toda objetividad (histórica) y, por lo tanto, la ciencia, están condicionadas por las "condiciones incondicionales" de validez y objetividad en el conocimiento, Weber hace una afirmación distinta. Kant pensó que lo "incondicionado" eran las "formas puras de la Razón", los neokantianos una jerarquía de valores dotados de validez racional absoluta y, en última instancia, la cultura (occidental). Weber establece una nueva ruptura con su tradición y afirma que, para los fines cognoscitivos de la ciencia histórico-social es necesaria y suficiente la "función selectiva y organizativa conceptual de la empiria" por parte de los valores. Los valores o ideas de valor subjetivas relativas a la cultura social de la que participa el investigador -su actitud personal- se trascendentaliza o cobra "objetividad", a través de su actividad científica propia. Los valores son, por lo tanto, cognoscibles. No trascienden la cultura, pero por lo mismo, tampoco son Absolutos -como establece la filosofía kantiana- sino, como la cultura misma, cambiantes y contingentes. Los hechos significativos que el investigador establece, no son de ninguna manera simples expresiones de un "sujeto trascendental" o "conciencia enjuiciante", sino expresión de valores histórico-culturales específicos y cognoscibles. El "valor " es la condición del conocimiento pero no lo que valida un "hecho" social. A la vez, esta idea de "historicidad", en lugar de la idea de "incondicionalidad" en el conocimiento, no significa, de parte de Weber, un relativismo científico o escepticismo [Nota 7] respecto a los valores, opuesto al sistema de Kant, sino la afirmación de un tipo de creencia distinta; pues, el relativismo, según Weber, es una contradicción con la cientificidad.

Si existe algún relativismo en Weber, éste no se dirime en relación a la intervención de los valores en la ciencia, sino con atención al método o procedimiento de prueba de la explicación causal. La validez lógica y empírica de los conceptos y enunciados de la sociología comprensiva deben ser tan consistentes que incluso puedan ser aceptados por aquellos que no compartan sus valores culturales ni ideas acerca de la cultura. No se trata de afirmar un valor absoluto, sino de demostrarlo absolutamente. Pero con esta afirmación, se puede advertir ya que la cientificidad de Weber no deja de estar en la encrucijada que su propia tradición ilustrada le plantea. De una parte, influenciado por su tradición historicista, Weber rechaza los valores absolutos. Pero, inmerso en la ilustrada, alza un nuevo valor, unido a la exigencia Absoluta de que el conocimiento compruebe su verdad.

Nada tenemos que ofrecer, con los medios de nuestra ciencia a quien no juzgue valiosa esta verdad; y la fe en el valor de la verdad científica es un producto de determinada cultura, no algo dado por naturaleza. [Nota 8]

De ninguna manera, Weber se imagina que su fe valorativa de la ciencia pueda estar en contradicción con su rol científico. Para él "está presente en todos nosotros" como fe en el futuro abierto "en la validez supra-empírica de ideas de valor último y supremo". Si para San Agustín la fe "es la afirmación del hombre en momentos de catástrofe", inaugurada ya por la tradición judeo-cristiana en el Libro Bíblico de Job, la expresión de fe de Weber, vuelve a reactualizar esta idea ante el panorama caótico de la realidad irracional de significación posible e inagotable de su época. Apenas si la luz de las ideas de valor supremas sobre una parte del acaecer histórico, la fe en la ciencia --en el caso de Weber- puede iluminamos a fin de cobrar un sentido de orientación. Hasta qué punto supera Weber la metafísica kantiana, colocando en su lugar la posibilidad de una ciencia históricosocial valorativa del espíritu, aún hoy es materia de debate.


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