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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1996

C. Sociología e ideología


El problema de la ideología y su relación con la ciencia, en el caso de Weber, no tiene la connotación epistemológica de "falsa conciencia de la realidad" de carácter marxista dogmático o cientificista althusseriano, sino que, en tanto conjunto de intereses de una cultura, clase social y sujeto teórico conforma también la práctica científica. Desde la perspectiva de Weber, es equivocado creer que la ciencia social no tiene nada que ver con la ideología, cuando la práctica científica está condicionada ideológicamente por los valores culturales de¡ investigador, en lo que se refiere a la formación de] concepto e incluso en la construcción de su hipótesis causal. Otro asunto es, sin embargo, la relación de la ciencia con la ideología en lo que se refiere al fundamento de validez u "objetividad" de la explicación histórica. El proceso veritativo de confirmación de una hipótesis causal, en la gnoseología weberiana no depende de los "nterese" y límites ideológicos de la conciencia sino de las "normas" estrictas del "pensarmiento". Como no se puede saber de antemano si una ideología es científicamente productiva o no, o si se ha logrado obtener del investigador un punto de vista "puro" al inicio de la investigación, lo que Weber propone es, más bien, la aplicación del método científico a toda valoración, tan rigurosamente, que lógica y empiria discriminen a la ideología productora de discursos no comprobables, basados en convicciones o sentimientos subjetivistas. La ideología es la condición necesaria que abre la posibilidad de conceptos y enunciados causales sobre los objetos de la historia; pero, no todas estas posibilidades ideológicas pueden ser probadas corno verdad científica, lógica. Las ideas que conforman una ideología o visión del mundo valorativa inmediata, preliminar, "interesada", al comienzo del proceso científico, deben quedar descartadas en su proceso.

Ningún punto de vista previo garantiza la validez de la investigación, menos aún, como afirma Georg Lukács contemporáneo de Webersólo la "conciencia de clase proletaria", debido a su ubicación negativa en el proceso objetivo, da validez al conocimiento histórico. Para Weber, la diversidad de perspectivas ideológicas o valorativas de la cultura tienen que someterse al método científico si quieren establecerse como científicamente verdaderas. La validez científica, en el caso de Weber, sólo se demuestra en ese ámbito específico. En el caso de la ciencia, el riesgo de ideologizarse se combate desde su interior mismo a partir del ejercicio de lo que denomina Kulturkritik cuyos resultados no tienen que ser necesariamente positivos o progresistas sino igualmente críticos respecto de su desarrollo. [Nota 9] La idea interesante del autor es que la crítica de esta esfera sólo puede realizarse desde la autonomía de esa misma esfera y no por valoraciones ajenas a su tradición. La "crítica cultural" no puede ser sino científica y en el mejor de los casos auto-crítica. Sin embargo, ya en este punto, Weber advierte que una de las consecuencias de la profunda racionalización científica universal (técnico-administrativa, burocrático-institucional) es su expansión a todos los ámbitos de la vida, incluida su instauración como valor fundamental dentro del ámbito científico mismo, lo que conlleva el privilegiamiento de la cultura de fines derivados de los valores actuales dominantes. Llegado a este punto, a través de su propio método, Weber muestra en su análisis Economía y Sociedad (capitalista), la tendencia a la irracionalidad de un sistema productivo centrado en el valor de la valorización del valor, al margen de las aspiraciones más profundas de racionalidad y humanidad de la Ilustración del siglo XVIII. Sin embargo, dado que su propia metodología ha establecido también la imposibilidad para la ciencia de proferir "juicios de Valor", científicamente, no podrá tomar una posición político-crítica frente al capitalismo; pues, como científico, no puede valorar ni positiva ni negativamente el desarrollo del capitalismo en la realización de la vida humana. Antes bien, dado que la única valoración posible de la ciencia es la técnica (technische Wertung) -que equivale a la comprensión de un actuar a través del establecimiento de la idoneidad y eficacia causal de medios para la obtención de un fin- su proceso de investigación científico cultural se detiene en su propia auto-crítica, a punto de convertirse -como acertadamente señala Marcuse- en apología de la razón dominante o instrumental. Esta situación límite de auto-censura metódica de la sociología de Weber se expresa aún con más evidencia, si prestamos atención a la manera en cómo en su pensamiento aparece la relación entre sociología y política.


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