©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1996

1. Contingencia


El hecho de buscar el origen de la vida humana nos lleva a considerar que el hombre es contingente, esto es, dice Basave, "un ser que de por sí es capaz de ser o no ser". [Nota 3]

La contingencia, dice nuestro filósofo, significa "indiferencia, nula posibilidad, insuficiencia radical para empezar a ser y seguir siendo"; [Nota 4] por eso, según él, "nuestra posición de contingentes está entre dos extremos, entre la imposibilidad absoluta de ser y la necesidad absoluta de ser". [Nota 5]

Consideramos que "la imposibilidad absoluta de ser" es la ausencia total de realización porque lo que no existe no puede actuar; de nada puede ser causa, de donde se sigue que el hombre, per se, nunca podrá existir. Por tanto "contingencia es nula posibilidad" Mas la persona existe, pero por otro, porque es posible que así suceda. La posibilidad necesariamente se encuentra en una realidad y el hombre, en última instancia, existe porque Dios le ha dado el ser. Con relación a Él, la persona se aleja, por así decirlo, de la imposibilidad per se para hallarse en la posibilidad per aliud. En este aspecto, el hombre en cuanto existente real se ha distanciado de la posibilidad de ser; está fuera de ella y, por ende, no puede regresar y permanecer allí para que nuevamente comience a ser. Por consiguiente, ya siendo, la persona no puede hallarse en la imposibilidad absoluta per se ni en la posibilidad per aliud.

La "necesidad absoluta de ser" es la exclusión total de posibilidad y contingencia. La necesidad absoluta es de Dios: Él es el Ser necesario, el Ser por sí, y por experiencia el hombre no puede predicar de sí mismo esa necesidad.


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente